CÓMO CONTROLAR LOS NERVIOS


A todos nos ha pasado en algún momento. Por mucho que queramos mantener la calma, hay situaciones que nos exasperan y que hacen que nos comportemos de una forma demasiado impulsiva. ¿Qué hacer para evitar este tipo de reacciones?
En primer lugar, hay que frenar los síntomas físicos (corazón acelerado, sensación de ahogo, sudoración, etc.,) realizando el siguiente ejercicio. Se trata de respirar lenta y profundamente para recuperar el equilibrio físico y mental.

A continuación, se intentará relativizar el problema. Para ello, trataremos de pensar que no somos nosotros los protagonistas de la situación, sino meros espectadores. Así podremos pensar sin apasionamiento y con una mayor objetividad.

Una vez hayamos caído en la cuenta de que el pensamiento que nos ha llevado a este estado de nerviosismo estaba construido sobre planteamientos erróneos, será el momento de actuar, adoptando una actitud serena.

Se trata de darles la vuelta a los pensamientos negativos para, de esta manera, convertirlos en positivos. Por ejemplo, si tenemos un conflicto con un/a compañero/a de trabajo, en lugar de pensar “quiere hacerme quedar mal delante del jefe”, pensaremos lo siguiente: “hablaré con él/ella más tarde sobre el problema”.