CÓMO DISFRUTAR DE BUENA SALUD A PARTIR DE LOS 40 Y VIVIR MÁS AÑOS


Ten en cuenta que no se trata de vivir más, sino también de poder disfrutar de una buena calidad de vida. Te explico en este artículo cómo conseguirlo con una dieta equilibrada y ejercicio.

La edad biológica no siempre concuerda con la que figura en nuestro DNI. Una persona de 44 años puede tener los achaques típicos de una de 54 y, al revés, una persona que haya superado la cincuentena puede estar tan fuerte y dinámica como un joven de 30. Poder disfrutar de una buena calidad de vida no sólo depende de los genes. Factores como la dieta, la actividad diaria, etc., también tienen una gran importancia.

La vejez no es una enfermedad que aparece de un día para otro, sino un proceso natural. A medida que va pasando el tiempo, las reservas de energía que el cuerpo necesita para realizar sus funciones van menguando de forma progresiva. Las células del organismo se oxidan y disminuye la eficacia del sistema inmunológico. La contaminación ambiental, el humo del tabaco, el estrés, la mala alimentación, etc., aceleran este proceso.

Los especialistas opinan que, es precisamente a partir de los 40 años, cuando el cuerpo empieza a acusar la consecuencia de la falta de cuidados. Esto ocurre porque el organismo ya no dispone de tantas armas para reaccionar ante las agresiones, por lo que es necesario ayudarlo, dispensándole las atenciones que requiere. Es normal, por lo tanto, que empecemos a notar síntomas como cansancio físico y mental, problemas de digestivos, dolor en las articulaciones y en la espalda, pérdida de oído, falta de motivación, desinterés por el sexo...No se trata, sin embargo, de un deterioro irreversible. Si nos cuidamos, es posible detenerlo e, incluso, recuperar parte de lo perdido.

ALIMENTOS QUE REJUVENECEN
La alimentación no sólo sirve para proporcionar a nuestro cuerpo los nutrientes que necesita para realizar sus funciones, sino que también nos ayuda contrarrestar los déficits que puede experimentar por el paso del tiempo.
Leche y Pescado azul para los huesos.
Es la combinación de alimentos perfecta para fortalecer los huesos, evitando la osteoporosis y las fracturas. La leche y sus derivados (preferentemente las variantes descremadas) son ricos en calcio y el pescado azul en vitamina D, el nutriente imprescindible para asimilar este mineral.
Nueces para proteger el corazón.
Las grasas saludables son cardioprotectoras, ya que aumentan el nivel de colesterol “bueno” en la sangre, evitando el taponamiento de las arterias. Las encontrarás en los frutos secos, las legumbres, el pescado azul…
Fruta y verdura para no envejecer.
Son los alimentos más ricos en antioxidantes, es decir, los elementos destinados a retrasar el proceso de envejecimiento celular. Aunque se suele aconsejar tomar cinco raciones de fruta y verduras al día, lo ideal sería aumentar esta cantidad mínima a ocho raciones.
Proteína para la fuerza muscular.
No debemos retirar totalmente los alimentos proteicos de nuestra dieta, ya que son los encargados de reforzar los músculos. Carne, pescado, huevo, legumbres...Consumidos con mesura y cocinados de forma saludable (sin añadirles grasa) resultan muy necesarios.
Verdura de hoja verde para evitar la fatiga
Síntomas como el cansancio, la falta de motivación o el desinterés sexual pueden revelándonos una falta de minerales. Para evitarlo, debes tomar verduras de hoja verde y semillas (“pipas” de girasol, sésamo, etc.,) por su riqueza en hierro y pescado y mariscos por su contenido en yodo y zinc.
Soja y pipas de calabaza para los problemas hormonales.
El déficit hormonal que tiene lugar durante la menopausia produce síntomas molestos como los sofocos. Lo evitaremos tomando alimentos ricos en fitoestrógenos, como la soja. En los hombres, las pipas de calabaza son un excelente preventivo para los problemas de próstata.
Enemigos.
Al mismo tiempo que basamos nuestra dieta en alimentos frescos y naturales, trataremos de evitar aquellas sustancias que, además de no resultar necesarias para el organismo, lo someten a un esfuerzo extra que lo altera y agota, acelerando el proceso de envejecimiento. Estamos hablando de los productos procesados (precocinados, bollería industrial, preparados con aditivos, etc.,) de los alimentos ricos en grasas saturadas (carnes rojas, embutido, lácteos enteros…) y también del café y el alcohol en exceso.

TAI-CHI, EL SECRETO DE LA LONGEVIDAD
Se trata de una serie de ejercicios gimnásticos basados en la antigua medicina tradicional china que no sólo nos ayudan a mantenernos en forma, sino que también mejoran la salud y el ánimo, especialmente en la tercera edad.

El tai-chi trabaja tres aspectos: el movimiento corporal, la concentración y la respiración consciente.

Los ejercicios regulan la tensión arterial y estimulan la circulación sanguínea. Además, mejoran el sistema respiratorio y el sentido del equilibrio, previniendo caídas, y facilitan la digestión. En el aspecto psicológico, combaten el estrés, mejoran la concentración y la memoria y aumentan el bienestar.

FACTORES MÁS QUE IMPORTANTES
Ejercicio a diario.
No se trata de cansarse, sino de ser constantes. Caminando media hora diaria, por ejemplo, se obtendrán mejores resultados que haciendo “footing” dos veces por semana. Según numerosos estudios, las personas que hacen ejercicio tienen un riesgo de enfermar tres veces inferior que las que tienen hábitos sedentarios.
Aire libre.
No es de extrañar que la mayoría de personas que llegan a centenarias pertenezcan al ámbito rural. El contacto con la naturaleza, los alimentos sanos y naturales, la tranquilidad, etc., mejoran la calidad de vida y el estado de salud.
Tranquilidad.
El estrés continuado es uno de los factores que más influyen a la hora de envejecer antes de tiempo. Para controlarlo, los especialistas aconsejan disfrutar de tiempo libre, tener aficiones y tomarse las cosas con calma.
Motivación.
Levantarse cada mañana con una ilusión mejora el ánimo y hace que la vida tenga sentido. No hay mejor antídoto contra la depresión y la tristeza.
Relaciones sociales.
Las personas que viven en un entorno agradable, arropados por su familia y amigos, suelen estar en mejores condiciones de salud que aquellos que son más solitarios. Lo mismo se puede decir de aquellos que viven en pareja.