HIDRATACIÓN, LA CLAVE PARA UNA PIEL DEL CUTIS PERFECTA


Un cutis con un aporte correcto de agua se muestra mucho más suave y luminoso. Pero, si no está hidratado, no tardaremos en notarlo más opaco y arrugado. La clave está en la dieta y en los cosméticos que utilices.
El agua es un elemento esencial de nuestro cuerpo, piel incluida. Se calcula que la capa córnea (la parte más superficial de la dermis) requiere entre el 10 y el 15% del agua que hay en el cuerpo. El problema es que el agua no puede retenerse en la piel. Si no se repone de forma constante, se evapora. Esto ocurre a cualquier edad (aunque es más frecuente en la madurez) y en cualquier tipo de cutis.

¿CÓMO SABER SI TE FALTA AGUA?
Cuando el nivel de hidratación no es el adecuado (ya sea de forma puntual como continuada), las señales no tardan en aparecer. Una piel en buenas condiciones se muestra elástica y suave. Por el contrario, si le falta agua, no sólo estará áspera, sino también tirante, con escamas en las zonas de la nariz y las mejillas y con un color apagado. Asimismo, es habitual tener una mayor tendencia a sufrir picor y enrojecimiento.

CONSEJOS A TENER EN CUENTA
Para mantener el equilibrio, es necesario reponer la humedad que la piel va perdiendo de forma constante y, al mismo tiempo, evitar todos aquellos factores que provocan la sequedad, como el estrés, el tabaco, la contaminación ambiental, los cambios bruscos de temperatura, el frío y el viento intensos, etc. Lo mismo podemos decir de las dietas incorrectas o de algunas enfermedades que debilitan el organismo, como la anemia.
Una dieta equilibrada
La hidratación de nuestro organismo, contrariamente a lo que muchos de nosotros podamos pensar, no es algo que dependa solamente de cremas y lociones que aplicamos en el exterior, sino que una buena hidratación empieza desde el interior y, en ello, tienen mucho que ver los alimentos que ingerimos.
Para hidratar tu piel “por dentro”, es necesario tomar alimentos ricos en ácidos esenciales omega 3, como el pescado azul, las nueces, el aguacate y los aceites de girasol y de soja. También son importantes las frutas y verduras ricas en vitaminas C y en vitaminas E, como las naranjas, la col, las fresas, los tomates, etc.
Beber agua, imprescindible
Por descontado, hay que beber un mínimo de dos litros de agua al día para reponer el líquido que se pierde de forma constante a través del sudor, la orina, etc. Si beber agua te cansa, las infusiones representan una estupenda alternativa
La ayuda cosmética
La textura hidratante más extendida es la de las cremas. Algunas cremas construyen una barrera que impide la pérdida de agua (oclusivas) y otras proporcionan la hidratación perdida (humectantes).
Se aplican dos veces al día, después de la limpieza. Es aconsejable extenderlas sobre la piel húmeda, realizando un suave masaje mediante movimientos ascendentes hasta que se absorban totalmente.

TU CREMA SEGÚN TU TIPO DE PIEL
Piel seca
Fina y sensible, es la que tiene una mayor tendencia a deshidratarse. Le conviene cremas a base de ácido hialurónico, ya que estimulan su capacidad para retener la humedad.
Piel grasa
A pesar de su aspecto untuoso, también pueden sufrir deshidratación. Es necesario, por lo tanto, utilizar productos específicos que, al mismo tiempo que hidraten, controlen la secreción de grasa y eviten los brillos. Los sérums y las texturas en gel son los más adecuados.
Piel mixta
Grasa en la zona central (frente, nariz y barbilla) y normal en el resto, este tipo de piel requiere una hidratante distinta para cada parte o bien utilizar un único producto específico para este tipo de cutis, que hidrata las zonas secas sin añadir grasa al resto.
Piel madura
A partir de los 35 años, la hidratante debe incluir vitaminas y colágeno para mantener la firmeza.