¿QUÉ HACER PARA ALIVIAR EL DOLOR DE ESPALDA?


Se trata del mal endémico de la sociedad actual. Amas de casa, trabajadores de oficina, deportistas, personas que llevan peso…, pocos son los que se libran de esta frecuente dolencia. Para prevenir su aparición o, al menos, evitar que vaya a más, sigue estos consejos.
Las alteraciones de la columna vertebral son las afecciones más frecuentes de la espalda. Conformada por una sucesión de vértebras articuladas entre sí, la columna es una estructura resistente y, al mismo tiempo, flexible. Pero el peso de nuestro cuerpo y los continuos movimientos a los que la sometemos pueden provocar que sufra sobrecargas o lesiones que también es posible que afecten a los músculos y ligamentos. Para evitar esta serie de molestias es necesario adoptar, en todo momento, una postura anatómica y no someter a nuestra espalda a agresiones innecesarias.

¿DÓNDE TE DUELE?
La columna se divide en tres secciones, la cervical, la dorsal y la lumbar. Cada una de ellas tiene unas características propias y puede derivar en diferentes patologías (cervicalgia, dorsalgia y lumbalgia o lumbago, respectivamente). A la hora de realizar un diagnóstico o establecer un tratamiento preventivo, es importante saber, por lo tanto, la zona afectada.
Sección cervical
Es la primera parte de la columna y está conformada por siete vértebras. Las dolencias que más le afectan son la artrosis (desgaste de los huesos), las lesiones por traumatismos (deportivos o por accidentes de tráfico) y las hernias discales. Se trata de un dolor típico de las personas con profesiones sedentarias, especialmente aquellas que trabajan con ordenador, ya que, al pasar muchas horas con la zona en tensión, la someten a una sobrecarga. En estos casos, el mejor preventivo es fortalecer la musculatura del cuello y adoptar una posición adecuada en el trabajo.
Sección dorsal
Es la zona media de la columna. Compuesta por 12 vértebras articuladas con las costillas, es la parte más larga de la espalda y también la menos flexible. El dolor aparece como consecuencia de malformaciones como la hipercifosis o la escoliosis, las malas posturas adoptadas en el trabajo, traumatismos, dolencias como la osteoporosis, la artrosis o la fibromialgia, y el estrés, ya que la tensión puede provocar contracturas.
Sección lumbar
Formada por cinco vértebras, es la zona de la espalda donde el dolor es más común, ya que es la que está sujeta a una mayor movilidad. El origen de las molestias suele ser muy variado: malas posturas, desgarros musculares, esfuerzos al levantar objetos del suelo, etc. La dolencia más habitual es la hernia discal, producida al desplazarse el disco intervertebral. Es un dolor que suele irradiarse hacia el muslo y la pierna y que empeora con el movimiento.

¿CÓMO PREVENIR EL DOLOR DE ESPALDA?
Para cuidar la espalda y evitar dolores y malformaciones, es necesario seguir una serie de pautas. Estas recomendaciones, además, nos ayudarán a aliviar las molestias una vez hayan aparecido.
Ejercicio, la solución para fortalecer los músculos
Practicar deporte con frecuencia aumenta la flexibilidad y mejora el tono muscular. Con unos músculos fuertes, se evita que toda la tensión se concentre en la columna vertebral, por lo que se previenen molestias. En los casos de dolores crónicos, mejora la movilidad y evita las malas posturas.
No es aconsejable hacer ejercicio en plena crisis de dolor, puesto que puede agudizar todavía más los síntomas. Tampoco se trata de optar por la inmovilidad total, ya que, de esta manera, la musculatura se atrofia y aumentan las molestias. La opción ideal, por lo tanto, es realizar deporte con regularidad de forma preventiva y, cuando tengamos ataques, mantener una actividad relativamente normal. Para que resulte eficaz, las sesiones deben superar la media hora y repetirse de dos a tres veces por semana.
Hay tablas de gimnasia específicas para cada tipo de dolor (ya sea cervical, dorsal o lumbar). Su objetivo es reforzar la musculatura en zonas concretas y mejorar la movilidad. Estos ejercicios se pueden combinar con la práctica de deportes aeróbicos (aquellos que aumentan la frecuencia cardíaca, es decir, “que cansan”) como, por ejemplo, la natación, una disciplina muy adecuada en estos casos, ya que aumenta la fuerza muscular de forma general. El riesgo de sufrir lesiones es, además mínimo.
Buenas posturas
Una gran mayoría de los problemas en la espalda son consecuencia de adoptar una mala postura, sobre todo en el trabajo. Por ello, los especialistas han ideado el concepto de “higiene postural” y que consiste en procurar que la espalda no adopte posiciones que fuercen en exceso su curvatura natural.
Delante del ordenador. La pantalla debe estar situada a unos 45 cm de distancia, centrada y a la misma altura de los ojos o un poco por debajo. Es conveniente, además, que el teclado esté colocado de manera que no debamos elevar los hombros o bien que permita apoyar los antebrazos en la mesa. El codo ha de estar flexionado unos 90º.
Acostados. La mejor posición para dormir es de lado o, en todo caso, boca arriba, pero nunca boca abajo, ya que es una posición que obliga a la columna a adoptar una postura forzada. La almohada debe ser baja, de manera que las vértebras cervicales queden bien alineadas con las dorsales. Por lo que respecta al colchón, este debe ser firme, pero adaptable a la forma del cuerpo.
Sentados. Los pies deben estar bien apoyados en el suelo y las rodillas a la misma altura que la cadera (si no es posible, se puede colocar una banqueta en el suelo). Es conveniente sentarse lo más atrás posible en el asiento, para que la espalda quede perfectamente apoyada en el respaldo.
De pie. Si se ha de adoptar esta postura durante largo tiempo, se aconseja mantener un pie en alto, apoyado, por ejemplo, sobre una banqueta o un reposapiés, y cambiar de pie con frecuencia.
Cargando peso. A la hora de agacharse para recoger un objeto pesado del suelo, es aconsejable flexionar las rodillas y mantener la espalda recta en todo momento.

HÁBITOS SALUDABLES
Estas importantes medidas de prevención te ayudarán a mejorar tu calidad de vida y ahorrarte molestias futuras:
Evita el sobrepeso. El exceso de kilos sobrecarga las articulaciones y altera el equilibrio de la columna.
Reduce el estrés. La tensión nerviosa favorece la aparición de molestas contracturas en los músculos de la espalda.
Mantén una dieta equilibrada. Para la buena salud de tus huesos, es imprescindible tener un nivel adecuado de calcio y de vitamina D (lácteos y pescado azul).
Adopta una buena postura. Procura mantener la espalda recta (erguida, pero sin alterar su alineación natural).

MEDIDAS QUE AYUDAN
Calor. Los baños con agua caliente o el uso de una esterilla eléctrica aplicada directamente sobre la zona afectada pueden procurar cierto alivio durante las crisis de dolor.
Frío. Si existe inflamación, también se aconseja utilizar una bolsa de hielo (cubierta con una tela)
Medicación. El protocolo habitual para tratar este tipo de molestias es a base de analgésicos antiinflamatorios y relajantes musculares. Es necesario, sin embargo, evitar la automedicación, ya que algunos de estos medicamentos, si no se pautan convenientemente, pueden provocar efectos secundarios.