CÓMO PREVENIR LOS PROBLEMAS RENALES

Los riñones son órganos de una importancia vital, ya que resultan decisivos a la hora de limpiar el organismo de toxinas. Es necesario, por lo tanto, mantenerlos en buen estado y prevenir problemas como las infecciones, los cálculos y la insuficiencia renal.
Son varias las afecciones que pueden alterar el funcionamiento de los riñones. Las infecciones y los cálculos son las más frecuentes pero es la insuficiencia renal la que puede acarrearnos peores consecuencias.

INFECCIONES
Las infecciones renales suelen estar causadas por bacterias que aparecen como consecuencia de infecciones de vejiga no tratadas (cistitis), presencia de cálculos renales, pruebas diagnósticas como la cistoscopia, cirugía renal, uso de sondas o, en casos muy puntuales, infecciones presentes en otras zonas del cuerpo que han llegado a los riñones.
Síntomas
Las señales más frecuentes son dolor en la parte inferior de la espalda, ingle y parte lateral del abdomen, necesidad frecuente de orinar, sensación de tener la vejiga llena aun después de la micción, ardor al orinar, fiebre con escalofríos, náuseas y vómitos, sangre en la orina, etc.
Diagnóstico y Tratamiento
Por regla general, basta con realizar un análisis de orina para detectar la infección. Si, tras el tratamiento con antibióticos, los síntomas no remiten, será necesario realizar pruebas más específicas, como una ecografía o un TAC. Hay que tener en cuenta que una infección renal no tratada puede tener consecuencias graves, como una septicemia (infección que afecta a todo el organismo), infección renal crónica, etc.
Prevención
Beber suficiente agua (de 8 a 10 vasos al día como mínimo).
No retener la orina.
En el caso de las mujeres, efectuar la higiene genital de adelante hacia atrás y orinar antes y después de mantener relaciones sexuales.

CÁLCULOS RENALES
Los cálculos son masas duras que se forman en el riñón a partir de pequeños cristales presentes en la orina. Se trata de una dolencia muy frecuente, cuya consecuencia más conocida es el cólico renal.
Síntomas
Los cálculos renales no suelen presentar síntomas hasta que empiezan a bajar por los conductos que van desde los riñones hasta la vejiga (uréteres). Cuando esto ocurre, pueden bloquear el flujo de la orina y provocar el temido cólico nefrítico. A veces, también aparece sangre en la orina, sensación de escozor al orinar y náuseas.
Tratamiento
Si los cálculos son pequeños, suelen eliminarse espontáneamente a través de la orina. Para acelerar el proceso, el especialista puede recetar fármacos específicos para ello (analgésicos, espasmolíticos y antiinflamatorios). El reposo y la aplicación de calor también sirven de ayuda.
Prevención
Las personas que han tenido cálculos es probable que los vuelvan a sufrir. Para minimizar el riesgo de que ocurra, hay que tener en cuenta estos factores.
Dieta. La mayoría de cálculos están formados por sedimentos de calcio y, en menor medida, de ácido úrico y oxalatos. Para evitar su formación, conviene reducir el consumo de lácteos, aunque sin prescindir totalmente de ellos, ya que son necesarios para el organismo. Lo mismo se puede decir de los alimentos ricos en oxalatos como las espinacas, el té, el tomate, las fresas, el chocolate, etc., y de alimentos proteínicos (carne, huevos, pescado…) ya que estos últimos precipitan el calcio en la orina.
Beber agua. Para aumentar la producción de orina, hay que beber entre 2 y 3 litros de líquidos repartidos a lo largo del día (dos vasos de agua con cada comida y un vaso de agua cada dos o tres horas). La mitad del líquido ingerido debe ser agua, el resto puede completarse con infusiones, zumos y caldos caseros. Están contraindicadas todas la bebidas alcohólicas, la leche tomada en exceso (por su contenido en calcio y proteínas) y el té (ya que tiene oxalatos).

INSUFICIENCIA RENAL
Es el trastorno que se produce cuando los riñones dejan, gradualmente, de funcionar. Se trata de una enfermedad que, si no se detecta a tiempo, puede resultar grave, requiriendo someterse a diálisis o a un transplante de riñón.
Síntomas
Son muy difusos y, además, aparecen cuando la enfermedad está muy avanzada. Los más comunes son los cambios en la micción (necesidad de orinar durante la noche, orina oscura y espumosa, presencia de sangre en la orina, etc), hinchazón de algunas zonas del cuerpo (como piernas, tobillos, pies, cara y manos), fatiga, erupción en la piel, etc. Para diagnosticarla a tiempo, es necesario someterse a análisis periódicos de sangre, para detectar los niveles de creatinina, y de orina. Si estos análisis son positivos, se deberá realizar una ecografía abdominal.
Tratamiento
El objetivo principal es frenar el avance de la enfermedad. Para ello, se realizará un control dietético estricto, reduciendo el consumo de sal, de proteínas y de alimentos ricos en fósforo (lácteos, bollería, pan…) y en potasio (verduras, frutas, frutos secos…), etc. En cuanto al tratamiento farmacológico, dependerá de las complicaciones que aparezcan en cada caso.

CÓMO CONSEGUIR UN RIÑÓN SANO
Para prevenir la insuficiencia renal y preservar el buen funcionamiento de los riñones, sigue estos consejos.
Come sano. Limita el consumo de grasas animales (carne, embutidos, lácteos enteros, huevos…)
Evita los malos hábitos. Deja de fumar y reduce al máximo la ingesta de alcohol.
Haz ejercicio. Si practicas deporte de forma habitual, tendrás un riesgo menor de sufrir problemas renales.
Mantén tu peso ideal. El tamaño del riñón no aumenta con el peso, por lo que, si se sufre sobrepeso u obesidad, se sobrecarga.
Vigila la diabetes. Si padeces de diabetes, evita que el riñón sufra las consecuencias manteniendo los niveles adecuados de azúcar.
Controla la hipertensión. Debes tener en cuenta que una presión arterial elevada daña el riñón.