ÚLCERAS POR PRENSIÓN O ESCARA

Es un problema que típicamente se identifica en ancianos, enfermos encamados o en sillas de ruedas. Su tratamiento requiere cuidados y dedicación prolongada.
Reciben este nombre las úlceras que aparecen en zonas sobre las que se apoya el cuerpo durante mucho tiempo seguido cuando resulta difícil o imposible cambiar de postura.

¿Por qué  y dónde se producen?
Su causa es la comprensión contínua sobre una misma superficie que además, recibe poca ventilación. Afecta, sobre todo, las partes bajas de espalda y nalgas, los talones y los salientes de las caderas. También influyen la nutrición, la higiene, la edad avanzada y el estado mental.

Las personas que presentan un mayor riesgo a desarrollar este tipo de úlceras son aquellas que siempre han mostrado una regeneración epidérmica lenta, quienes tienen una menor percepción del dolor y presentan obvias carencias de colágeno en la piel.

¿Cuáles son sus síntomas?
 La primera señal es un enrojecimiento de la piel que no desaparece al apretarla.
Después la piel se agrieta, se afecta la dermis y aparecen vesículas . Si no se instaura el tratamiento apropiado, la necrosis (muerte de los tejidos) sigue avanzando en profundidad y en extensión. Aumenta las erosiones y el exudado y aparece una costra o escara.

De continuar evolucionando, puede afectar al músculo y al hueso. Además, una vez destruida la integridad de la piel, puede complicarse con una infección local o una septicemia (contaminación de la sangre por gérmenes).

Las complicaciones de las úlceras por presión son graves y la primera de ella es el dolor que le provoca a las personas que las sufren. Además, las mismas pueden propiciar infecciones y aumentan entre cuatro y seis veces el riesgo de que la persona muera, si se les compara con aquel paciente que en su misma situación no presenta una úlcera por presión. Además, el principal problema es estas lesiones es que son irreversibles. En ocasiones cuando el cuidador ha visto la mancha rojiza en la piel ésta ya no puede evitarse.

¿Cómo evitarlas?
  • Cambiar la postura del paciente cada dos horas, día y noche.
  • Proteger con almohadillas las zonas de apoyo.
  • Si es posible, usar colchones con un motor (colchón Antiescaras) que varía la presión de su interior.
  • No levantar la cabecera de la cama más de 30º para que el cuerpo no se deslice como una cizalla sobre la piel.
  • Eliminar las arrugas de la ropa para evitar roces. Es necesario procurar que la sábana bajera esté lisa, sin arrugas y limpia de migas u otras partículas.
  • Poner debajo del paciente una tela absorbente (no hules ni plásticos) para evitar la humedad que deteriora la piel.
  • Cambiar la ropa en cuanto se ensucie.
  • Lavar la piel con agua y jabón neutro. No son aconsejables los masajes con alcohol y polvos talco. Hay que evitar el efecto de ablandamiento producido por la humedad. El cuidado de la piel debe ser satisfactorio. Para ello hay que limpiarla y secarla meticulosamente, siempre que se precise ( aseo diario, sudoración excesiva, incontinencia, etc.). Se realizará la higiene diaria con un secado a fondo, sobre todo en los pliegues cutáneos.
  • Se dará un masaje en la áreas en las que no haya lesiones.
  • Las zonas cutáneas secas se protegerán con una loción suavizante para evitar erosiones y grietas.
  • Mantener una alimentación rica en Vitaminas C, Zinc, y proteínas. Mantener un adecuado aporte de líquidos.
En este vídeo se ilustra de manera sencilla, los diferentes cambios posturales que se pueden realizar a un paciente encamado para prevenir la aparición de úlceras por presión.


¿Cuál es su tratamiento?
Una vez formadas las úlceras por presión, es un reto conseguir eliminarlas, lo que puede tardar mucho tiempo, incluso varios meses. El objetivo general de este tratamiento es estimular la curación de la herida formada y evitar la formación de otras nuevas. Por tanto, es necesario mantener las medidas preventivas descritas en el apartado anterior.