DIENTES FUERTES Y SANOS

A la hora de cuidar la salud de nuestros dientes, la higiene ocupa un papel primordial, pero hay otros factores que también deben tenerse en cuenta. Además de un correcto cepillado, es necesario someterse a una revisión periódica, seguir una dieta equilibrada, evitar el consumo de sustancias perjudiciales, etc.
Una buena dentadura, sana y atractiva, es la mejor tarjeta de presentación. Para conseguirla y evitar problemas tan frecuentes como la caries, la gingivitis, etc., es necesario extremar las medidas preventivas. Hay que tener en cuenta que las patologías dentales no suelen manifestarse hasta que están muy avanzadas, por lo que toda precaución es poca.

HIGIENE DENTAL: CÓMO LLEVARLA A CABO
Sin una buena higiene, estamos más expuestos a la acción perjudicial de las bacterias, ya que los restos de alimentos se endurecen y se convierten en sarro. La acumulación de sarro hace que las encías sangren y se inflamen, provocando enfermedades como la gingivitis y la piorrea. Pero, para sacar el máximo provecho del cepillado diario, es conveniente hacerlo correctamente. Estos son los pasos que debemos tener en cuenta.
Frecuencia
Hay que cepillarse los dientes un mínimo de tres veces al día, inmediatamente después de cada comida. Una vez al día, haremos una limpieza más profunda, utilizando hilo dental para eliminar los restos de comida que puedan acumularse en los espacios interdentales. Es de vital importancia lavarse los dientes antes de irse a dormir, ya que, durante la noche, disminuye la producción salivar, lo que hace que proliferen las bacterias.
Cómo hacerlo
Hay que dedicar un mínimo de dos minutos por cada cepillado, sin olvidarnos de la parte interna de los dientes y la lengua.
Cepillo
Debe tener una cabeza redondeada para que pueda llegar a todos los dientes, incluso a los de díficil acceso. Debemos cambiarlo cada tres meses, cuando notemos las cerdas blandas y deformadas.

LA DIETA TAMBIÉN IMPORTA
Una dieta equilibrada, rica en nutrientes, es otro de los pilares sobre los que se sustenta la buena salud de los dientes. Estos son los alimentos más importantes:
Fósforo para controlar la acidez
Además de resultar imprescindible para la formación de los huesos y de los dientes, este mineral equilibra la acidez de la boca, protegiendo a los dientes. Se encuentra en los lácteos, los huevos, el pescado, las nueces y las legumbres.
Vitamina A contra la caries
El déficit de la vitamina A aumenta el riesgo de sufrir caries e infecciones dentales. Son ricos en vitamina A el pescado azul, la yema de huevo, los lácteos enteros, el melón, el melocotón, etc.
Bacterias fuera con vitamina C
Gracias a este importante nutriente, los dientes estarán a salvo de las bacterias. Se encuentra en todos los cítricos, el kiwi, la soja fresca, el tomate, la lechuga, la patata, el pimiento, la col...
Vitamina D para asimilar el calcio
Esta vitamina ayuda a mantener los niveles de calcio que necesita nuestro organismo. La encontrarás en el pescado azul, los lácteos enteros y los huevos.
Niacina contra la periodontitis
La niacina o vitamina B3, protege las encías, por lo que ayuda a prevenir dolencias como las enfermedades periodontales (inflamaciones o infecciones que atacan las encías y el hueso que mantiene sus dientes en su lugar). Son ricos en niacina las carnes magras, los cereales, la levadura de cerveza y las legumbres.
Calcio y fluor, imprescindibles
El calcio refuerza tanto los dientes como las encías y se encuentra en todos los lácteos, las verduras de hoja verde, los huevos, las legumbres, etc. Por lo que respecta al flúor, fortalece el esmalte y protege contra la caries. Este mineral abunda en el pescado azul (sobre todo las sardinas), las verduras de la familia de la col, las espinacas, etc.
Cuidado con...
Para tener unos dientes sanos, es conveniente evitar el consumo de azúcar, ya que daña el esmalte y aumenta el riesgo de caries, y reducir el consumo de alcohol y de café.

COSTUMBRES PERJUDICIALES PARA LOS DIENTES
Hay una serie de hábitos que, si se repiten con frecuencia, pueden perjudicar la salud de nuestra dentadura.
Tabaco
El humo del tabaco es una agresión continua para los dientes y las encías. Por esta razón, los fumadores tienen un riesgo mayor de sufrir manchas en los dientes, caries, disminución de las sensaciones del gusto y del olfato, leucoplasia (una lesión que puede transformarse en cáncer), mal aliento, enfermedades periodontales, cáncer de la cavidad oral y cáncer de labio.
Piercings
Los "piercings" que se colocan en los labios y en la lengua irritan las encías y erosionan la superficie de los dientes. En casos graves, puede producirse una retracción de la encía, con la consiguiente pérdida de piezas dentales.
Estrés
La tensión nerviosa puede producir bruxismo (apretar los dientes de forma involuntaria, sobre todo durante las horas de sueño). Este trastorno provoca, entre otros síntomas, el desgaste excesivo, sensibilidad dental y caries. Para evitarlo, se aconseja colocarse una férula de descarga durante la noche.

VISITAR AL ESPECIALISTA UNA VEZ AL AÑO
Visitar al especialista una vez al año (si el dentista o el higienista dental no aconsejan otra frecuencia) para revisión y limpieza bucal con el objetivo de prevenir enfermedades dentales comunes como caries y gingivitis y otras más complejas como las enfermedades periodontales, entre otras.
El odontólogo tiene capacidad profesional para realizar actividades de prevención, diagnóstico y de tratamiento relativas a las anomalías y enfermedades de los dientes, de la boca, de los maxilares y de los tejidos anejos; y el higienista dental tiene como atribuciones, en el campo de la salud bucodental, la recogida de datos, la realización de exámenes de salud y el consejo de medidas higiénicas y preventivas, además de realizar determinadas funciones técnico-asistenciales como ayudantes de los dentistas.