LIMPIEZA FACIAL PARA RENOVAR LA PIEL

Limpiar el cutis es un gesto de belleza indispensable porque no sólo deja la piel más lisa, suave y luminosa, sino también más receptiva a los cuidados que le dedicamos a diario. Luce un rostro impecable siguiendo estos sencillos consejos.
1 EXFOLIAR LA PIEL
La exfoliación es el ritual de belleza previo a cualquier limpieza profunda, sobre todo al término de las vacaciones, ya que el sol favorece la acumulación de células muertas en la superficie de la piel, restando atractivo al bronceado.

Dedicar unos minutos semanales a exfoliar la piel se traduce en una piel más lisa y suave al tacto y más fresca y luminosa a simple vista.

¿Cómo se realiza?
Aplicando el producto exfoliante mediante un suave masaje circular sobre la piel húmeda (para un resultado más suave) o seca (para un efecto más intenso). Evita el contorno de los ojos y de la boca.

Cutis sensible
Los exfoliantes más adecuados son los de tipo enzimático (con bromelina, papalina, etc.), ya que desintegran las células muertas sin necesidad de friccionar la piel. Si tu cutis es muy reactivo, bastará con una exfoliación al mes.
Piel mixta o grasa
Al tratarse de una piel más gruesa y resistente, conviene emplear un exfoliante de tipo mecánico -los microgránulos sólidos (de bambú, jojoba, etc.) son los responsables de ejercer la función de arrastre-. Elige un producto seborregulador e insiste en las zonas más grasas -frente, nariz y barbilla-. Repite la exfoliación 2-3 veces por semana.
Piel seca
En este caso, lo más recomendable es utilizar un exfoliante en crema de textura untuosa, enriquecido con activos hidratantes. Este tipo de piel es tan fina que no requiere más de una exfoliación cada 2-3 semanas.

2 PIEL SIN RESTO DE IMPUREZAS
Si queremos lucir un cutis más joven y resplandeciente, debemos tener una piel impoluta, sin rastro de suciedad ni restos de grasa.

¿Cómo se realiza?
Lo ideal, según los expertos, es limpiar la piel dos veces al día. Por la mañana, se consigue retirar el sebo y las células muertas -el proceso de regeneración cutáneo se intensifica mientras dormimos-, así como mejorar la absorción de los activos de la crema hidratante de día. Por la noche, la crema limpiadora elimina el maquillaje y las impurezas -el polvo, la contaminación, el sudor, etc.- que se han ido depositando a lo largo de la jornada.

Piel sensible
Se recomienda utilizar una loción limpiadora con ingredientes calmantes, sin perfumes ni conservantes y que, además, sea capaz de eliminar los residuos de la piel sin necesidad de frotar. En caso de ojos sensibles, desmaquíllalos con un producto acuoso especialmente indicado para esta delicada zona.
Piel mixta o grasa
Para evitar la proliferación bacteriana y el exceso de sebo, que obstruye y dilata los poros, utiliza una loción limpiadora de textura fluida y de efecto purificante. Una o dos veces por semana, extiéndete una mascarilla desincrustante.
Piel seca
Las leches limpiadoras enriquecidas con aceites vegetales son lo tuyo.

3 AFINA LA PIEL CON LA AYUDA DEL TÓNICO
El tónico es el producto que culmina la limpieza, ya que, aparte de eliminar los restos de la loción limpiadora, cierra los poros. Entre otros beneficios, el uso de este cosmético afina la piel, la mantiene limpia durante más tiempo y prolonga la duración del maquillaje.

Piel sensible
Los expertos recomiendan vaporizar sobre la piel un agua termal, un producto que proporciona un alivio y un frescor inmediato y contiene aún más elementos calmantes, antiirritantes y suavizantes que el tónico.
Piel mixta o grasa
Usa un tónico libre de aceites y de acción astringente, que contribuya a minimizar los poros y a eliminar los brillos.
Piel seca
Recurre a un producto sin alcohol y con agentes hidratantes, que mantenga la piel suave y tersa.