CÓMO TRATAR Y DETECTAR EL DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

Entre el 4 y el 12% de los niños sufre este trastorno, la alteración psiquiática más frecuente en edad escolar. Para combatirlo con éxito, debe realizarse un buen diagnóstico y abordarlo de forma multidisciplinar.
Movidos, impacientes, despistados...los niños con TDAH tienen una personalidad singular y un comportamiento que, en ocasiones, desconcierta a padres y educadores. A pesar de ser simpáticos, creativos y, en muchas ocasiones, muy inteligentes, tienen dificultades a la hora de organizarse, mantener la atención en clase y relacionarse con sus compañeros. Sus notas no suelen hacer justicia a su capacidad y los conflictos en casa y en el colegio son frecuentes ¿Qué hacer en estos casos?¿Cómo puede distinguirse este trastorno de un simple rasgo de carácter?

El TDAH es un trastorno de conducta con una base neurológica, es decir, relacionado con alteraciones en las zonas del cerebro que controlan la conducta racional y las respuestas emocionales. Su origen es genético y no ambiental. Factores como problemas familiares o sociales, tipo de dieta, etc, no influyen, por lo tanto, en su aparición. Tiene, además, un fuerte componente hereditario (la gran mayoría de niños con este trastorno tienen algún familiar directo que también lo sufre).

Los niños con TDAH se caracterizan por presentar una serie de rasgos que combinados entre sí, pueden dar lugar a una de las tres variedades que se conocen de este trastorno.
SÍNTOMATOLOGÍA
Déficit de atención
Es muy habitual que los niños con TDAH muestren dificultad para organizar sus tareas y prestar atención a los detalles. Se distraen muy fácilmente, sobre todo en actividades monótonas.
Hiperactividad
Otro rasgo muy característico es la actividad constante e incontrolada (se levantan constantemente de la silla, mueven brazos y piernas, manipulan pequeños objetos, como bolígrafos, etc.).
Impulsividad
Su falta de autocontrol hace que sean impacientes y actúen de forma precipitada, actuando antes de pensar.
CLASES DE TDAH
Dependiendo del rasgo que más domine en el comportamiento de cada niño, el trastorno se dividirá en tres tipos:
  • TDAH con predominio del déficit de atención
  • TDAH con predominio de la impulsividad-hiperactividad.
  • Tipo combinado, en el que coexisten síntomas de desatención y de impulsividad-hiperactividad (es el más habitual).
TRASTORNOS ASOCIADOS
Los síntomas principales del TDAH pueden propiciar la aparición de dificultades de aprendizaje, problemas en las relaciones sociales, bajo nivel de autoestima, alteraciones emocionales, etc.

DISTINGUIRLO DE OTRO TIPO DE CONDUCTAS
Casi todos los niños muestran, en algún momento síntomas que podrían relacionarse con el TDAH: exceso de movimiento, problemas en el cole, impulsividad, etc. Esto no quiere decir, sin embargo, que lo sufran. Para diagnosticarlo, se han de cumplir estos factores:
  • Estos comportamientos se observan tanto en casa como en la escuela.
  • Algunos de los síntomas aparecen antes de los 7 años de edad.
  • Los trastornos afectan negativamente las relaciones sociales (padres, maestros, compañeros...) y los resultados académicos.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Por regla general, son los padres y los profesores los que detectan los primeros síntomas de un posible TDAH. Ante la sospecha, es necesario acudir a un especialista.
Para realizar el diagnóstico, se aconseja recurrir a un equipo compuesto por un psiquiatra y un psicólogo clínico especializados en este trastorno. La evaluación debe realizarse a nivel médico, psicológico y pedagógico.
Una vez detectado el trastorno, el siguiente paso será establecer un tratamiento, que deberá plantearse desde tres puntos de vista: la terapia psicológica, el tratamiento farmacológico (sólo cuando sea necesario) y la reeducación pedagógica.

QUÉ HACER EN CASA
Mantener un ambiente estable y ordenado
Es muy importante establecer un horario fijo y cumplirlo. El niño se sentirá más tranquilo y seguro.
Asegurarnos de que nos ha escuchado
Para ello, debemos acercarnos a él cuando le hablemos, mirarle a los ojos y procurar no darle más de una orden a la vez.
Prestar más atención a las conductas positivas que a las negativas
Los niños con TDAH son más receptivos al premio y al halago que a la crítica o al castigo.
Marcar objetivos realistas
Hay que adaptarse a las características del niño y establecer las metas en función a ellas.