CÓMO COMBATIR LOS VÉRTIGOS, ACÚFENOS Y PROBLEMAS DE AUDICIÓN

Aunque son varios los trastornos que pueden afectar al oído, los acúfenos, la pérdida de audición y las crisis de vértigo son los que suelen resultar más incapacitantes. Vale la pena, por lo tanto, ponerles remedio lo antes posible.
Los trastornos auditivos no sólo resultan molestos, sino que también nos aislan del exterior y pueden modificar nuestra conducta y relación con los demás. Por todo ello, es muy importante combatirlos desde el primer momento, prestando atención a sus síntomas y optando por el tratamiento más adecuado.

ACÚFENOS: LOS MOLESTOS RUIDOS EN LOS OÍDOS
No son una enfermedad por sí mismos, sino un síntoma, que puede aparecer de forma aislada o junto a otras dolencias (por ejemplo, en el llamado síndrome de Méniêre). Se trata de ruidos que tan sólo la persona afectada puede oír y que, a pesar de no revestir gravedad, pueden llegar a ser muy molestos. Suelen percibirse de diferentes maneras: como un siseo, como el ruido del viento o del mar, como campanillas, etc. Son bastantes frecuentes, sobre todo en edades avanzadas.
Causas
No siempre es fácil averiguar su origen ya que, por regla general, se deben a varios factores que actúan de forma conjunta.
Ruidos intensos. Estar expuestos a sonidos como los producidos por la maquinaria industrial, la música a todo volumen, etc., al deteriorar el oído, suelen provocar su aparición.
Infecciones. Las otitis, los resfriados, la faringitis, etc., posibilitan la inflamación de las trompas de Eustaquio, una de las posibles causas de este transtorno.
Otros. También pueden deberse a la presencia de un tapón de cera, traumatismos, hiperacusia (aumento del volumen de los sonidos), problemas de mandíbula, aleraciones en las cervicales, trastornos circulatorios, estrés...
Tratamiento
Fármacos. Si la causa es vascular (trastornos circulatorios) pueden resultar útil seguir un tratamiento a base de vasodilatadores o antiisquémicos.
Terapia de reentrenamiento. Tiene como objetivo conseguir que el paciente se acostumbre a los acúfenos y deje de interpretarlos como algo molesto. De esta manera, se evita el riesgo de sufrir ansiedad, estrés, depresión, etc.
Cirugía. Sólo resulta útil cuando los acúfenos están causados por problemas como algunas malformaciones de las arterias cerebrales, otoesclerosis (crecimiento anormal de hueso dentro del oído), etc.
Remedios caseros. Exponerse a otro ruido como el que produce una radio cuando está entre dos emisoras, puede hacer que se perciban en menor medida y resulten menos molestos.

VÉRTIGO
La persona que sufre este molesto trastorno tiene una falsa sensación de movimiento. Puede sentir que es él quien se mueve o bien los objetos que haya a su alrededor (vértigo giratorio).
Tipos
Brusco y de corta duración: vértigo posicional benigno. Es el más frecuente (afecta al 30% de los casos) y aparece como consecuencia del desplazamiento de unos cálculos, llamados otolitos, en el interior de unos canales del oído interno. Cuando la persona afectada cambia de posición estos cálculos se mueven, causando el vértigo. Se trata mediante la realización por parte de un especialista de unos movimientos que devuelve los otolitos al lugar que les corresponde.
Cuando dura varios días: vértigo por trastornos en otras estructuras del oído interno o en el nervio vestibular. El vértigo es intenso y puede ir acompañado de otros síntomas como náuseas y vómitos. Está causado por un problema en el nervio vestibular, el encargado de la función del equilibrio, que puede verse afectado por una infección vírica o un trastorno circulatorio. En este caso, el vértigo desaparece cuando se soluciona su causa. Mientras tanto, es posible tomar fármacos contra el vértigo durante unos días y, si la molestia persiste, realizar ejercicios de reeducación vestibular.
Crisis que se repiten: síndrome de Méniêre. En esta dolencia, además del vértigo, se sufren acúfenos en el oído afectado, sordera, malestar general, angustia, etc. Las crisis peuden presentarse con frecuencia o bien no hacerlo durante largo tiempo, pero siempre se repiten. Aunque se desconoce a ciencia cierta su origen, está relacionado con el aumento de un líquido que hay en el interior de unos conductos del oído. En ocasiones, se desencadenan debido al estrés. Con el objetivo de aliviar los síntomas y espaciar las crisis, se recomienda tomar fármacos diuréticos para reducir el volumen de este líquido y aprender a gestionar el estrés mediante ejercicios de relajación, yoga, taichi, etc.

HIPERACUSIA: CUANDO SE OYE MÁS DE LO HABITUAL
Es una dolencia que afecta entre el 9 y el 15% de la población. Aunque no existe un tratamiento específico para acabar con ella, hay una terapia especial que puede aliviar los síntomas.
Las personas que sufren hiperacusia tienen intolerancia o una sensibilidad excesiva a ciertos sonidos, que se perciben más elevados de lo normal e, incluso, dolorosos e intolerables. Esta dolencia puede estar acompañada de acúfenos.
Causas
La causa de la hiperacusia es la pérdida de habilidad del sistema auditivo de procesar elevaciones rápidas del volumen sonoro como consecuencia de estar expuestos a un ruido muy intenso, sufrir un traumatismo craneal, tomar determinados fármacos, etc.
Tratamiento
No existe ningún fármaco ni operación que solucione el problema. El único tratamiento disponible hasta la fecha es la denominada terapia sonora, que consiste en entrenar el sistema auditivo para que pueda aceptar los sonidos que no tolera. Para ello, se utilizan unos aparatos generadores de sonido de tipo estático (denominado ruido blanco) similar al de una televisión cuando no se ha sintonizado ningún canal. Aunque no cura la dolencia, mejora considerablemente los síntomas.

QUÉ OCURRE CUANDO NO SE OYE BIEN
No sólo las personas mayores tienen problemas de audición (presbiacusia), la contaminación acústica a la que estamos expuetos de forma constante, la herencia, diversas enfermedades o los traumatismos también pueden causarlos.
Tipos
Hay dos tipos de trastornos auditivos: los permanentes, que se producen como consecuencia de una lesión en el oído interno o en el nervio auditivo y los temporales, cuando el sonido no puede llegar al oído interno por un tapón de cera, la perforación del tímpano, etc.
Tratamiento
Los problemas temporales ese solucionan cuando se pone remedio al problema que los causa. En cuanto a los permanentes, el tratamiento más eficaz es la utilización de audífonos, unos aparatos que mejoran la capacidad de oír. Cada audifono se adapta al nivel de audición de cada persona y se revisa de forma periódica.