CÓMO PERDER UNA TALLA ALLÍ DONDE MÁS LO NECESITAS

Si se te resisten esos 2 o 3 kilos que cogiste y que se acomodaron justo donde no querías, sigue leyendo.
La clave para lucir un cuerpo más esbelto y atractivo está en adaptar la dieta a tus necesidades y en desafiar las leyes de la genética con todos estos consejos.

SI LAS GRASAS SE APOSENTA EN LAS CADERAS, LOS GLÚTEOS Y LAS PIERNAS...
No falla, a la que aumentas de peso, subes una talla de pantalón y a la que te pones a régimen, pierdes pecho. La grasa que se deposita en la mitad inferior del cuerpo es especialmente resistente a las dietas de control de peso, pero no es, ni mucho menos, imbatible.

Conoce la causa
Debido a una cuestión hormonal, la mayoría de mujeres en edad fértil acumulan los excesos en las caderas -las temibles cartucheras-, el trasero y los muslos. Los kilos de más también tienden a instalarse en estas zonas en personas de metabolismo lento.

En la mesa
Una de las mejores formas de abordar esta tendencia es aumentando el consumo de proteínas -carne magra, pescado y huevos- y reduciendo el de grasas -embutidos, lácteos enteros, salsas, bollería, etc.-. Y es que según señalan los expertos, las proteínas, aparte de conseguir saciar el estómago durante más tiempo, son el macronutriente cuya digestión requiere de un mayor gasto calórico. No intentes, por tanto hacer una dieta drástica dejando de comer alimentos imprescindibles, como la carne o el pescado. Obtendrás mejores resultados si intentas que cada comida principal -desayuno incluido- contenga, obligatoriamente, una ración de alimentos proteicos y otra ración de vegetales, a ser posibles crudos. Elige, eso sí, las fuentes de proteínas más ligeras: pollo, pavo, conejo, piezas magras de carne roja, merluza, bacalao, calamar, pulpo, leche desnatada, queso con 0% de materia grasa, huevos, etc.

Distribución de las comidas
Pondrás tu metabolismo a cien si realizas cinco comidas al día en lugar de tres -desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena-. Recuerda, por otro lado, que nuestro motor interno se vuelve más perezoso y quema menos energía a medida que avanza el día, así que nada de dulces o "snacks" salados de las cinco de la tarde en adelante.

Controla el estreñimiento y la mala circulación
Además de empeorar la celulitis, estos trastornos tienden a incrementar la acumulación de líquidos y toxinas de la cintura para abajo. Combátelos aumentando la ingesta de los dos únicos componentes de la dieta que sacian sin engordar: el agua y la fibra.
Los expertos aconsejan empezar y acabar el día con un aporte hídrico. Por la mañana, en ayunas, toma una infusión o, en caso de mala circulación de la sangre, un zumo de fruta cítrica y, por la noche, una tisana digestiva. En total, intenta beber 2 litros de líquidos entre agua, infusiones, zumos naturales (los industriales contienen el doble de azúcar que los caseros), caldos desgrasados, sopas, refrescos "light", etc.
A fin de ingerir más fibra, un compuesto capaz de "llenar" el estómago, acelerar el tránsito intestinal y reducir la absorción de grasas a nivel intestinal, sigue la sana recomendación de comer cinco raciones de fruta y hortalizas al día, apuesta por los productos integrales y consume legumbres como plato único dos o tres veces por semana.

¿Qué deportes te convienen?
Para elevar el trasero y definir la curva entre las nalgas y los muslos va muy bien hacer bicicleta, "spinning" y "step" - el equivalente en el gimnasio a subir y bajar escaleras-. También ayuda a reducir volumen en los glúteos y a fortalecer los muslos, las famosas sentadillas, que se hacen flexionando las piernas como si fueses a sentarte en una silla, manteniendo la espalda recta y los brazos estirados hacia delante. Si tus hombros, en comparación con tus caderas, son estrechos, desarróllalos con pesas, natación o ejercicios de remo. Así tu silueta se verá más porporcionada.

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Si los excesos se instalan en el vientre, el pecho y los brazos...