CÓMO COMBATIR LA CISTITIS



Escozor al orinar, dolor en el pubis e incluso sangre en la orina o fiebre son algunas de las molestias propias de la cistitis. Además de beber mucha agua y cuidar la higiene íntima, algunos hábitos pueden ayudarte a evitar este doloroso trastorno.

Las infecciones urinarias se definen como una invasión microbiana del aparato urinario que sobrepasa la capacidad de los mecanismos de defensa de la mujer, produciendo alteraciones morfológicas o funcionales del órgano afectado y una respuesta de la inmunidad que no siempre es evidenciable.

La parte del aparato urinario que con mayor frecuencia se infecta es la vejiga; de ahí que a la enfermedad que provoca se la conozca como "cistitis".

Las enfermedades urinarias son, después de las del aparato respiratorio, las infecciones que más a menudo tratan los médicos generales. En una encuesta realizada a escala nacional y publicada en un libro blanco en 1989, los médicos generalistas afirmaban que el 10% de sus consultas tenían que ver con esta patología, y cuando la pregunta la respondían los urólogos, el porcentaje alcanzaba el 39%.

CAUSAS DE LA CISTITIS
La causa fundamental es que la mayoría de las cistitis son de origen endógeno, es decir, están originadas por microorganismos que proceden de la flora normal del intestino grueso.

Los gérmenes suelen llegar a la vejiga por la vía ascendente. Microorganismos que son habituales en los últimos segmentos intestinales (recto, ano) colonizan en primer lugar la región perineal y, a su vez, el meato uretral. Debido a que la uretra femenina es corta, los gérmenes contaminan con más facilidad la orina a nivel vesical, y en consecuencia, la frecuencia de cistitis en la mujer es mucho más elevada que en el varón.

Se calcula que el 80% de las cistitis aparecen como consecuencia de las relaciones sexuales. Este tipo de infecciones urinarias son aún más comunes en las mujeres que mantienen una vida sexual activa; se ha demostrado que en las mujeres que no tienen relaciones sexuales la incidencia de esta patología es 13 veces inferior a la de las mujeres activas sexualmente y de similar edad. El mecanismo de acción, en estos casos, es el siguiente: las bacterias que colonizan el periné o las secreciones vaginales contaminan el extremo distal de la uretra y se introducen en la vejiga debido al masaje de aquella durante la penetración.

Otro factor favorecedor de las cistitis es el pH bajo de las secreciones cervicovaginales, que también tendría importancia frente a la colonización bacteriana; se ha demostrado que las mujeres con un pH alterado muestran una mayor predisposición a la infección urinaria de repetición.

En ocasiones el paso de gérmenes desde la uretra hasta la vejiga se ve favorecido por una instrumentación contaminados (sondaje, citoscopia, etc.).  El uso de tampones, de diafragmas o de espermicidas durante el coito puede causar infecciones en el aparato urinario.

En su conjunto, las infecciones urinarias pueden deberse a un gran número de microorganismos. Los más frecuentes son las bacterias gramnegativas, y entre ellas el germen Escherichia coli es el más habitual en los cultivos de orinas infectadas, pudiendo aparecer con una frecuencia menor Klebsiella, Serratia, etc.

Ciertas enfermedades como la diabetes, los cálculos de riñón, la inflamación de la próstata, etc., pueden producir inflamaciones en las vías urinarias.

SINTOMAS DE LA CISTITIS
La sintomatología de la infección urinaria más común, especialmente en las formas agudas, se caracteriza por aumento en la frecuencia de orinar, escozor durante la micción, necesidad de orinar durante el descanso nocturno y sensación de vaciamiento incompleto, aunque en ocasiones puede aparecer también sangre mezclada con la orina.

Se considera cistitis crónica o de repitición cuando se padecen más de tres episodios de infección al año. Se denomina "reinfección" cuando la bacteria causante de la cistitis es distinta a la de la infección anterior, y "recidiva" cuando se trata del mismo germen; se supone que cuando esto ocurre es porque ha habido un fallo en erradicar completamente el germen del aparato urinario, debido también a que esas bacterias sobreviven en sus nichos habituales (recto, vagina, etc.) y colonizan de nuevo la orina.

Se ha comprobado que existen familias de microorganismos que pueden adherirse a la pared del aparato urinario e incluso pueden penetrar dentro de las células epiteliales.

DIAGNÓSTICO DE LA CISTITIS
En los casos leves, la cistitis suele remitir por sí sola pero, si persiste, es fundamental acudir al médico, que realizará una serie de pruebas para determinar el tipo de infección.

PRUEBAS HABITUALES
Exploración física
Se encuentra entre las más comunes y consiste en que el médico palpe la zona abdominal y pélvica para detectar los lugares con dolor.
Análisis de orina La muestra de orina (se recoge la primera de la mañana) determina si ésta contiene algún germen nocivo.
Cultivo de orina
Se siembra una gota de este líquido en una placa con nutrientes para bacterias y, transcurrido el tiempo necesario para que éstas crezcan, se determina qué tipo de bacteria causa la infección.

EVALUACIÓN MÁS PROFUNDA
Si sufres cistitis de forma frecuente y desconoces su causa, acude al urólogo, que te hará un examen más exhaustivo a través de las siguientes pruebas.
Ecografía abdominal
Estudio indoloro del abdomen que se realiza mediante ultrasonidos que forman una imagen en un monitor.
Radiografía del riñón
Se inyecta previamente una sustancia para que el riñón pueda ser observado más fácilmente.

HÁBITOS PREVENTIVOS
Algunos hábitos pueden ayudar a prevenir esta infección:
 
Beber agua
El consumo de líquidos (sobre todo agua) ayuda a orinar y facilita la expulsión de microorganismos. Evitar, el alcohol y la cafeína.
Apoyarse hacia atrás
Intentar orinar al menos cada tres horas para evitar contraer infecciones e intentar hacerlo bien, ya que al miccionar nos acostumbramos a sentarnos en el inodoro inclinados hacia delante, una postura errónea, porque no se vacía completamente el líquido de la vejiga. Para conseguirlo, situarse hacia atrás en el baño, apoyándose contra la pared.
Limpieza adecuada
La higiene íntima ha de hacerse correctamente para evitar la infección. Por ello, después de la defecación, es importante limpiarse de delante a atrás para evitar que los microorganismos penetren a través de la uretra. Lavar la zona genital antes y después de las relaciones. Usar también jabones o geles con pH neutro.
Orinar tras el coito
Es importante miccionar inmediatamente después de tener relaciones sexuales para eliminar las bacterias que pueda haber en la uretra
 
CÓMO COMBATIR LA CISTITIS?
ANTIBIÓTICOS
Como la mayoría de cistitis están causadas por bacterias, se suelen combatir con antibióticos (en el caso de ser víricas, se administrarán antivirales).

En el caso de infecciones de repetición, sucede a menudo que el empleo de tratamientos antibióticos no sólo no logra erradicar los microorganismos, sino que facilita la aparición de resistencia a los antibióticos utilizados, que puede alcanzar porcentajes de hasta el 30%.

Si se padece algún trastorno que pueda agravar la infección, como diabetes o una disminución de las defensas, el tratamiento podría durar más tiempo.

SUPLEMENTOS NATURALES
En los últimos años han ido surgiendo una serie de alternativas terapéuticas que pueden ayudar a reducir la utilización del tratamiento antibiótico y disminuir la propensión a que aparezcan cistitis de repetición.

No existe ninguna duda de que en las infecciones urinarias de repetición, además del tratamiento antibiótico en las fases agudas, el otro pilar fundamental es la profilaxis, y dentro de ésta hay que considerar el aporte de suplementos naturales:
  • Arándanos: algunos componentes del arándano ayuda a evitar que las bacterias responsables de la cistitis se adhieran a las paredes de la vejiga, facilitando su eliminación a través de la orina.
  • Propóleo: Es un antibiótico natural y antiséptico muy potente. Por sus propiedades bactericidas y bacteriostáticas, es capaz de eliminar las bacterias o impedir que estas se desarrollen lo suficiente como para producir infecciones. Sus propiedades se le atribuyen principalmente a su contenido en flavonoides y a los ácidos caféico y p-cumérico.
  • Probióticos: Los probióticos son organismos vivos que desempeñan un papel importante en la defensa del organismo (ayuda a mantener una barrera protectora contra microorganismos no deseados para mejorar la inmunidad) y en la regulación de la flora gastrointestinal, en especial los lactobacilos.

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