CÓMO TRATAR Y PREVENIR LA ARTERIOSCLEROSIS


La arteriosclerosis es la principal causa de muerte poniendo fin a una de cada tres vidas. Es la causa subyacente de las cardiopatías, las apoplejías o ictus y la hipertensión arterial. Es conveniente controlarla y prevenir su aparición. Estas recomendaciones te ayudarán a conseguirlo.

En muchas ocasiones se usan indistintamente los términos aterosclerosis y arteriosclerosis para hablar de lo mismo. Si bien la distinción entre las dos formas de nominación no está muy clara, conviene saber que como arteriosclerosis se conoce al engrosamiento y endurecimiento de la pared arterial, mientras que la aterosclerosis se refiere a la acumulación de depósitos grasos en el interior de los vasos sanguíneos.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Para que se inicie la formación de una placa de ateroma es preciso que dentro de la pared arterial penetren sustancias y células que están en la sangre. En condiciones normales, eso no sucede, porque la sangre está separada de la pared arterial por una barrera que es el endotelio. Actualmente, se sabe que diversos factores pueden dañar de tal modo el endotelio que éste deja de actuar como una barrera. Esos factores son conocidos como factores de riesgo de arteriosclerosis.

Las principales causas y factores de riesgo para el desarrollo de la arteriosclerosis son los siguientes:
  • Predisposición familiar. No solo se puede asociar la predisposición genética ligada a una familia, sino también sus hábitos como el sedentarismo o el tabaquismo. No obstante es innegable que la aparición de un evento cardiovascular antes de los 50 años en un familiar de primer grado hace sospechar la posibilidad de cierta predisposición en una familia.
  • Colesterol. El nivel de colesterol en la sangre es el principal factor de riesgo de arteriosclerosis. El colesterol estará presente siempre que exista un área lesionada y que cuanto más bajos sean los niveles de LDL (colesterol “malo”) menor será la probabilidad de que se formen placas. Para ello, el mejor indicador es la relación colesterol total/HDL (colesterol “bueno”). Este cociente debe ser inferior a 5 en los hombres y a 4´4 en las mujeres. Un nivel elevado de colesterol no implica necesariamente que exista un problema.
  • Hipertensión arterial. Es un factor independiente de gran importancia, pues uno de cada tres adultos la padecen y en la mayoría de ocasiones sin saberlo. Su incidencia aumenta con la edad, por lo que en las últimas décadas han aumentado los casos por envejecimiento de la población.
  • Diabetes. Sobre todo el tipo II, produciendo una arteriosclerosis más extensa, más difusa y con mayor expresividad clínica, mayor número de eventos. Estas situaciones se ven sobre todo en diabéticos mal controlados. Los diabéticos tienden a tener un colesterol LDL elevado, un HDL disminuido y una hipertrigliceridemia, que es una combinación altamente formadora de placa de ateroma.
  • Tabaquismo. Es el factor prevenible de arteriosclerosis más importante, estando relacionado directamente con la muerte por causa cardiovascular. El estudio Framingham ya demostró un aumento de la mortalidad cardiovascular del 18% en hombres y del 30% en mujeres fumadoras. Se relaciona con la rotura de la placa, con aumento de la frecuencia cardiaca y de la tensión arterial.
  • Sustancias Tóxicas. Cualquier sustancia capaz de lesionar la pared arterial debe considerarse una sustancia tóxica y ser eliminada de la dieta o de nuestros hábitos. Las que entrañan mayores riesgos son los radicales libres. Al igual que las dietas con elevadas cantidades de grasas, azúcar y carnes rojas. Toda sustancia que implique una sobrecarga del hígado impedirá que éste degrade adecuadamente los productos tóxicos; el alcohol, los fármacos y las drogas pueden predisponer a la arteriosclerosis.
    El café ejerce un efecto directo sobre el hígado y los niveles de colesterol. La cafeína y otros componentes del café son los que causan problemas. Es posible que la cafeína no actúe directamente, sino que su acción sobre la presión arterial exacerbe los efectos de la arteriosclerosis.
En los últimos años, se ha demostrado que otros factores también contribuyen al desarrollo de la arterosclerosis. Es el caso de la obesidad de predominio abdominal y el estrés psíquico.

SÍNTOMAS

La consecuencia de todo esto es que la circulación sanguínea quede reducida de forma importante y, por lo tanto, exista un déficit en el aporte sanguíneo a los órganos y tejidos del cuerpo humano, que no reciben los nutrientes necesarios. En otras palabras, este hecho provoca las llamadas enfermedades cardiovasculares. Este problema supone alrededor de 17 millones de muertes anuales en el mundo, lo que representa aproximadamente una tercera parte de los fallecimientos.

Esto se puede producir de manera brusca o aguda, o en la evolución de la placa de ateroma y su crecimiento provocar una disminución progresiva.

Las complicaciones de la arteriosclerosis más importantes se van a desarrollar en las siguientes zonas:
  • Corazón. En forma de angina de pecho, cuando la arteriosclerosis vaya estrechando progresivamente las arterias coronarias, y en la medida que el esfuerzo demanda más aporte sanguíneo y no se puede proporcionar, el miocardio sufre y provoca dolor. Si la obstrucción es brusca, se producirá un infarto de miocardio.
  • Cerebro. La obstrucción aguda se manifestará como ictus, con cese del aporte sanguíneo brusco a un territorio cerebral, mientras que el estrechamiento paulatino puede generar déficit menos sensibles, cierto grado de deterioro del estado cognitivo (demencia vascular), y signos evidentes de menor riego en un TAC.
  • Arterias de las piernas. Puede establecerse poco a poco en forma de claudicación intermitente, al caminar, o un cese brusco con isquemia arterial aguda y posibilidad de amputación si no se actúa con rapidez.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la arteriosclerosis en sí es muy complicado. Por lo general, este problema no suele dar la cara hasta que no se produce una enfermedad cardiovascular.

Por ello, el conocimiento de los factores de riesgo de la arteriosclerosis (por ejemplo si tiene antecedentes o si se trata de un fumador con el colesterol elevado y sobrepeso) permite incrementar la sospecha de enfermedad cuando se producen los síntomas.

En cuanto a los problemas circulatorios de los miembros inferiores, el diagnóstico suele basarse en una buena historia clínica. Ante la presencia de dolor con el ejercicio, que se alivia con el reposo y que reaparece al retomarse la actividad, es fácil sospechar que el problema de base es la arteriosclerosis. Una forma sencilla de confirmarlo es medir la presión arterial en un brazo, así como en el tobillo de ese mismo lado; cuando existe una diferencia entre ambos valores, de forma que la presión en el tobillo es menor que la del brazo, esto suele significar que las arterias a nivel de la pierna se encuentran estrechadas por la arteriosclerosis.

Entre las pruebas diagnósticas que pueden realizarse para obtener un diagnóstico de la arteriosclerosis más certero destacan la ecografía, el eco-doppler o la angiografía. En el caso de los aneurismas de la aorta, el TAC o la resonancia permiten su diagnóstico y su seguimiento. Con estas pruebas se puede determinar a qué nivel se encuentra la oclusión arterial, y valorar la necesidad o no de tratamiento quirúrgico o intervencionista.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO NATURAL

La mejor manera de combatir la arterosclerosis radica en su prevención. Para ello se debe llevar una vida sana, lo que significa:
 
Dieta
Una alimentación saludable, que evite las grasas animales y contribuya a alcanzar y mantener un peso apropiado, es imprescindible para prevenir el depósito de grasas en las paredes vasculares y la consecuente disminución del calibre arterial. Una dieta equilibrada que ayudará, además, a combatir la obesidad, que está asociada a otros trastornos como la diabetes, la hipertensión, o la hipercolesterolemia, que ya hemos visto que son factores de riesgo para desarrollar arteriosclerosis.y que disminuir el consumo de carnes rojas, huevos y lácteos como la leche entera o mantequilla.
Aumentar el consumo de pescado azul (caballa, sardinas, salmón, anchoas, etc.), frutos secos (nueces, avellanas, almendras...), frutas y verduras. El ajo y la cebolla serán nuestros alimentos estrella.
Las legumbres tampoco deben faltar una o dos veces a la semana.
Un poco de vino al día también nos aporta una buena dosis de antioxidantes. En exceso produce el efecto contrario. Un vasito en las comidas es más que suficiente.
Las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva son una de las claves de los pueblos mediterráneos para evitar este tipo de enfermedades (la arterioesclerosis). Así que hemos de aumentar su consumo.

Ejercicio
El ejercicio aumenta los niveles de HDL (colesterol “bueno”), promueve la dilatación arterial y, por consiguiente, incrementa la apertura de las arterias. Para reducir los riesgos de arteriosclerosis es muy importante hacer ejercicio físico habitualmente (cada día se debe caminar no menos de una hora o correr suave, nadar y andar en bicicleta un mínimo de media hora).

Alcohol y tabaco
Evitar cualquier hábito nocivo como el tabaquismo y el consumo de alcohol. Los fumadores son especialmente propensos a la arteriosclerosis, porque fumar reduce la cantidad de oxígeno que circula por la sangre y favorece el depósito de grasa en las arterias. El abandono de estos hábitos puede frenar e incluso mejorar la circulación en las personas afectadas por este problema.

Control del estrés
Procurar eliminar las situaciones estresantes de la vida cotidiana o, cuando no sea posible, vivirlas con una perspectiva positiva y mínimamente autolesiva. Diversos estudios han demostrado que las endorfinas liberadas al practicar técnicas de meditación y relajación disminuyen los niveles de colesterol y aumentan la permeabilidad de las arterias. Un programa de meditación y relajación adecuado es esencial para cualquier persona, pero sobre todo para las que padecen arteriosclerosis.

Control estricto de la presión arterial
 Es uno de los factores de riesgo fundamentales que es imprescindible vigilar, ya que la hipertensión arterial produce un daño muy importante en las paredes arteriales que, a la larga, favorece la aparición de arteriosclerosis. El control estricto de las cifras tensionales es una buena forma de prevenir este trastorno.

Cuidado de los pies
En el caso de enfermedad vascular en miembros inferiores hay que tener en cuenta ciertos aspectos en el cuidado diario de los pies. Se usará siempre un calzado del tamaño apropiado, y las pequeñas heridas y rozaduras se tratarán con mucha más atención que en condiciones normales, debido a la lenta cicatrización que tienen estos pacientes y al riesgo aumentado de infección.

Complementos nutricionales
El uso de suplementos, de acuerdo con el previo consentimiento del médico, puede ser adecuado para el tratamiento de la arteriosclerosis. Si ya se sufre de arteriosclerosis o si se ha sufrido un accidente vascular como un ictus o un ataque cardíaco, consulte con su especialista o médico la utilidad de tomar algunas de los siguientes suplementos nutricionales así como su dosificación.
  • Ajo: Mejora la salud de los vasos sanguíneos. Por sus propiedades anticoagulantes, resulta muy adecuado para fluidificar la circulación sanguínea y prevenir la formación de coágulos. El ajo presenta contraindicaciones cuando se utilizan medicamentos anticoagulantes.
  • Omega 3: Ácido graso esencial con propiedades anticoagulantes y antitrombóticas. Mejora la circulación y previene las enfermedades circulatorias. No utilizar junto con otros suplementos anticoagulantes o con medicamentos que tengan la propiedad de fluidificar la sangre.
  • Arándanos: El arándano favorece la circulación sanguínea. Posee propiedades vasodilatadoras, antiagregantes y fortalecedoras de los capilares. Un buen aliado para las enfermedades relacionadas con el aparato circulatorio.
  • Chía: Aporta mucha vitamina E, un potente antioxidante de las grasas del organismo que evita que el colesterol y los ácidos grasos se oxiden y se depositen en las arterias.
  • Ginseng: Contiene más de 20 principios útiles para disminuir el colesterol. Esta propiedad, junto con su capacidad para mejorar la circulación sanguínea, la convierte en un instrumento muy válido para mantener el aparato cardiocirculatorio en buenas condiciones. El ginseng puede interferir en alguna medicación: fármacos antidiabéticos, anticoagulantes y anti-plaquetarios. Se recomienda descansar 1-2 semanas cada 2-3 semanas de tratamiento.
  • Vitamina B12: Buenos niveles de vitamina B12 son necesarios para un corazón saludable y para especialmente prevenir la arteriosclerosis o acúmulo de colesterol en las arterias. 

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