GASTROENTERITIS: UN PROBLEMA TODO EL AÑO

 
 
 
Tradicionalmente se ha estado considerando la gastroenteritis como una patología propia de la época estival. Sin embargo, las recientes epidemias durante el invierno de virus intestinales han convertido esta patología en un problema de salud que incurre en el organismo todo el año. Para conocerla mejor, con el fin de tratarla, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos.
 
 
La gastroenteritis (infección gastrointestinal o GEA) es una inflamación del tracto intestinal (estómago e intestino) que suele cursar con diarrea y vómitos. Se le conoce también como gripe estomacal y es producida en la mayor parte de los casos por el contagio de un virus que puede ser transmitido mediante el agua o los alimentos infectados y también de una persona a otra.
 
Un episodio de gastroenteritis puede ser leve o agudo.  Cuando los síntomas de esta condición duran menos de 2 semanas se le clasifica como gastroenteritis aguda, si extienden hasta las 4 semanas se define como persistente, mientras que cuando la gastroenteritis dura más de un mes se le clasifica como crónica. Su evolución puede causar solamente algunas molestias o provocar el colapso del sistema digestivo de una persona en cuestión de horas. Una de las consecuencias más graves de la gastroenteritis es la deshidratación severa que en muchos casos puede conducir a la muerte.

QUÉ SINTOMAS PROVOCA?
En los casos de gastroenteritis viral los síntomas suelen presentarse normalmente en las primeras 48 horas del contagio, apareciendo de forma repentina y con intensidad.
 
Los síntomas suelen ser: náuseas, vómitos, diarrea pastosa o líquida, calambres intestinales, fiebre moderada (acompañada de dolor de cabeza y extremidades), dolor abdominal y pérdida de apetito. Los “dolores de estómago” pueden ser muy importantes en los niños, los ancianos o los enfermos, ya que la pérdida de líquido asociada a los vómitos y a la diarrea puede causar deshidratación y cambios bioquímicos.
 
¿QUÉ SITUACIONES REQUIEREN ASISTENCIA MÉDICA?
Si la gastroenteritis no se normaliza y el cuadro de diarrea y/o vómitos se extiende por más de 48 horas es imprescindible acudir a un centro médico cuanto antes. Es conveniente que si bebés, niños o ancianos presentan los síntomas sean inmediatamente llevamos al médico por tratarse de pacientes más propensos a la rápida deshidratación.
 
Además se recomienda visitar a un especialista si:
  • No se consigue retener ningún tipo de líquido o alimento, es probable que se necesite hidratación intravenosa.
  • No hay orina durante 8 horas o más.
  • Se presenta llanto sin lágrimas.
  • Las heces contienen sangre, pus o moco.
  • Se manifiesta extrema debilidad, boca seca, mareos o desmayos, cuencas de los ojos más pronunciadas, confusión mental.
  • Fiebre que no baja tras 48 horas.
 
CAUSAS DE LA GASTROENTERITIS
Las causas específicas de la gastroenteritis son con frecuencia desconocidas, pero se ha establecido que en la mayoría de los casos responde a procesos infecciosos. Sin embargo el origen de la infección que produce la gastroenteritis aún debe determinarse, pues las infecciones del tracto intestinal pueden provenir de fuentes alimenticias, tóxicas, farmacológicas o estar asociadas a otras enfermedades del aparato digestivo.

La gastroenteritis tiene en la mayoría de los casos un carácter viral. Es decir que está provocada por infecciones causadas por los rotavirus (la principal causa de esta condición en niños, que también puede afectar a adultos de todas las edades), los norovirus (otro causante común de gastroenteritis en niños en edad escolar), los adenovirus entérico (son la causa de una buena parte de los casos de gastroenteritis en niños pequeños y representan el segundo agente viral más común causante de diarrea después del rotavirus), los astrovirus (los más comunes de gastroenteritis infantil, asociados con brotes de diarrea en niños en unidades de maternidad).

También existe la gastroenteritis bacteriana, las bacterias culpables más frecuentes son: E-coli, el cólera, Shingella spp, la Salmonella, o el Campylobacter. Las bacterias son las responsables del 15% de casos de gastroenteritis en la población infantil.

Además ciertos parásitos también pueden ocasionar inflamación en la mucosa gástrica e intestinal, normalmente estos viven en aguas contaminadas siendo la Giardia lambia y el Cryptosporidium los más comunes.

Estos organismos, presentes en las heces de un infectado, pueden contaminar alimentos y bebidas, así como otros objetos (cubiertos, platos y otros utensilios), y se transmiten cuando una persona entra en contacto con ellos. También se pueden transmitir de una persona a otra por contacto directo. Los grupos de riesgo más vulnerables ante esta enfermedad son los niños, los ancianos y las personas que tengan un sistema inmunológico débil.

Se conoce también, aunque de manera más excepcional, ciertos tipos de gastroenteritis que no tienen un origen infeccioso. En estos casos la hinchazón de la membrana interna del intestino puede estar provocada por el consumo de ciertos fármacos (AINE), algunos alimentos derivados de los lácteos y los lácteos, especialmente en aquellas personas que son intolerantes, y la intolerancia al gluten, sobre todo en los celiacos.

CÓMO SE DIAGNOSTICA LA GASTROENTERITIS?
Normalmente el diagnóstico de la gastroenteritis se realiza con la simple evaluación de los síntomas y el estado del paciente. En el caso de personas que han viajado o que han estado expuestas al virus es más fácil determinar que se trata de gastroenteritis viral, sin embargo si los síntomas no cesan tras 48 horas es probable que se requiera un análisis de heces para determinar si esta condición está siendo producida por bacterias, parásitos o el tipo de virus específico que la ocasiona.

Cuando la condición es causada por un virus se recomienda medicación para reducir los vómitos y la diarrea junto con una dieta blanda que permita que las mucosas gástricas e intestinales se desinflamen. Los antibióticos solo se recomiendan cuando las gastroenteritis ha sido ocasionada por bacterias y siempre bajo indicación médica. No se recomienda ingerir ningún medicamento sin supervisión médica.

En el caso de los lactantes, niños pequeños y ancianos (sobre todo si presentan enfermedades previas) la gastroenteritis comporta ciertos riesgos. Por lo tanto, es importante que el médico prescriba un tratamiento adecuado para estos grupos de personas lo más precozmente posible.
Según lo acusados que sean los síntomas de la gastroenteritis, puede ser necesario realizar el tratamiento en el hospital. Allí se administran al afectado los fluidos necesarios por vía intravenosa o mediante una sonda nasogástrica si éste ha perdido mucho líquido o en los casos en los que no bebe o no puede beber lo suficiente.

CÓMO PREVENIR LA GASTROENTERITIS?
Para prevenir la gastroenteritis, se debe tener cuidado con la comida y bebida, y sobretodo en países en vías del desarrollo (África, Latinoamérica o Asia):
  • Usar sólo agua embotellada o purificada para beber, cocinar, hacer hielo y cepillarse los dientes
  • No beber leche ni tomar lácteos sin pasteurizar
  • Asegúrese de que los alimentos cocidos que coma estén totalmente cocinados y servidos calientes. Evitar el consumo de pescado y carnes crudos.
  • Evite frutas y verduras crudas sin lavar ni pelar
Otros consejos para evitar la aparición de la gastroenteritis:
  • Lavarse bien las manos con agua y jabón:
    • Antes de comer
    • Antes de preparar los alimentos
    • Después de ir al sanitario
    • Después de manipular el dinero u otros objetos y al llegar a casa
    • Después de tocar los alimentos, especialmente la carne cruda
    • Después de cambiar los pañales del bebé 
  • No dejar la comida cocinada fuera del frigorífico mucho tiempo
  • Descongelar la comida en el microondas
  • Lavar los platos con agua y jabón si se ha depositado en ellos carne cruda
  • Lavar la vajilla bien después de comer
  • Hacer las necesidades en un lugar seguro

CÓMO SE DEBE TRATAR LA GASTROENTERITIS?
GASTROENTERITIS VIRAL
La gastroenteritis viral es una infección intestinal caracterizada por diarrea acuosa, calambres abdominales, náuseas o vómitos y a veces, fiebre.

La mayoría de los casos de gastroenteritis de origen vírico se resuelven por si solos sin un tratamiento determinado. Los antibióticos no son eficaces en la cura de infecciones virales, por lo tanto, el objetivo principal es aliviar los síntomas y recuperar los líquidos y sales minerales perdidos.

Para ello es conveniente tomar las soluciones de rehidratación que se pueden encontrar en farmacias, ya que el agua y /o zumos no aportan las sales minerales (electrolitos) que se pierden por las diarreas y los vómitos. Así mismo, y a menos que lo recete el médico, se aconseja no intentar atajar los síntomas de la diarrea con medicamentos antidiarreicos.

GASTROENTERITIS BACTERIANA
Los antibióticos generalmente no se recetan para tratar la gastroenteritis bacteriana hasta que se detecta una bacteria o un parásito como la causa de la infección. Se pueden administrar antibióticos para ciertas bacterias, específicamente el Campylobacter, Shigella y Vibrio cholerae, debidamente identificados a través de pruebas de laboratorio. De lo contrario, con cualquier antibiótico o con un antibiótico equivocado, puede empeorar la enfermedad o hacer que dure más tiempo.

GASTROENTERITIS POR SALMONELLA
El tratamiento constará de atención médica, hidratación y descanso. Nuestro cuerpo es capaz de combatir y resolver la infección sin necesidad de antibióticos.

GASTROENTERITIS AGUDA
El tratamiento para la gastroenteritis aguda depende básicamente de la causa que la ha provocado.
En la gastroenteritis aguda el paciente debe estar más atento al tema de la deshidratación, ya que estará perdiendo más líquidos y electrolitos a causa de los vómitos y diarrea.

El tratamiento suele alargarse en la gastroenteritis aguda. Una vez el paciente ha pasado esta gastroenteritis, necesitará descansar para recuperar todas sus fuerzas.

GASTROENTERITIS INFANTIL.
El inicio de la enfermedad suele ser brusco: diarreas, vómitos, dolor abdominal y fiebre alta. Las deposiciones son líquidas, abundantes y, ocasionalmente, con moco y algún hilo de sangre (motivo por el que muchos padres se deciden a consultar al pediatra).

El cuadro suele durar entre dos y seis días y hasta en el 40 por ciento coexiste con un cuadro catarral con mucosidad y tos. No obstante, a menudo, estos síntomas son más graves que los de otras gastroenteritis y pueden dar lugar a una deshidratación que requeriría de hospitalización. Y no existe forma de predecir su gravedad: una gastroenteritis por rotavirus aparentemente leve puede complicarse hasta poner en peligro la vida de un niño en tan sólo una noche.

Y tampoco hay factor de riesgo que ayude a predecir la gravedad, ya que es muy contagioso y resistente. Posee una gran capacidad infecciosa y resiste bien a jabones y desinfectantes, de forma que puede sobrevivir semanas tanto en agua como en las manos y otras superficies.

La terapia de rehidratación oral con soluciones equilibradas de electrolitos, como el Pedialyte o el Gatorade puede ser todo lo que necesite un niño o un bebé para reponer su suministro de fluido. El agua sola no es recomendable, ya que puede diluir los electrolitos en el cuerpo y causar complicaciones como convulsiones debido a los bajos niveles en sodio.

La clave para la rehidratación oral es dar una cucharilla de postre de líquido cada diez minutos. Si se le ofrece acceso libre a una botella, especialmente los bebés pueden beber rápidamente para saciar su sed y luego vomitar. En su lugar, puede ser mejor para limitar la cantidad de fluido en un momento dado.

Lo importante a recordar es que el objetivo es proporcionar fluido al niño y no necesariamente calorías. A corto plazo, la hidratación es más importante que la nutrición.

Para los bebés y los niños, el estado de hidratación se puede controlar mediante:
  • Si está orinando.
  • Si tiene saliva en la boca.
  • Lágrimas en los ojos.
  • Sudor en las axilas o las ingles.
Si el niño se vuelve apático o no parece estar actuando normal, se debe llamar a urgencias.

GASTROENTERITIS EN ADULTOS
Entre el cincuenta y el setenta por ciento de los casos de gastroenteritis en adultos son causados ​​por los norovirus. Este virus es muy contagioso y se propaga rápidamente.

Aunque los adultos y los adolescentes tienen una reserva de electrolitos más grande que los niños, el desequilibrio electrolítico y la deshidratación pueden producirse a causa de la gastroenteritis.

GASTROENTERITIS EN EMBARAZADAS
Las mujeres embarazadas tienen las mismas posibilidades a contraer gastroenteritis que el resto de la población. Por lo general, ésta durará un par de días. Durante el transcurso de la enfermedad, la mujer embarazada debe poner especial atención a su hidratación. Si no aparecen signos de deshidratación o fiebre, el bebé no se verá afectado por esta condición.

CUÁL ES EL TRATAMIENTO RECOMENDABLE?
En la mayoría de los casos la gastroenteritis o infección gastrointestinal solo requiere un tratamiento que reponga y equilibre los líquidos y electrolitos perdidos. En el caso de los adultos con buen estado general de salud, la infección gastrointestinal evoluciona a menudo de tal forma que los síntomas mejoran por sí mismos y el cuerpo se recupera sin medicamentos especiales.

El tratamiento de los casos leves consiste en las siguientes medidas generales:
  • Ingerir líquidos en cantidades pequeñas habitualmente.
  • Seguir una dieta blanda o astringente.
  • Reposar o guardar cama para recuperar la energía.
Para paliar los efectos de la gastroenteritis, y evitar que vaya a más, se debe comenzar con una dieta líquida, esta dieta es segura para personas con diabetes, se debe realizar por un corto período de tiempo (24 horas) :
  • En los primeros momentos, si la gastroenteritis va acompañada de vómitos y diarrea, que es lo más habitual, puede que sea imposible tomar nada por la boca. Lo primero que debemos hacer es hidratarnos. Para ello se recomienda el suero hiposódico adquirido en farmacia (sobres diluidos en 1 litro de agua) o la limonada alcalina casera recomendada por la Organización Mundial de la Salud (1 litro de agua fría hervida previamente, 1 pizca de bicarbonato, 1 cucharadita de sal, 9 cucharaditas de azúcar y zumo de 2 limones), en caso de hipertensión consultar con el médico. que deberemos ir tomándolo así:
    • Tomar una cucharilla de postre de líquido cada diez minutos.
    • No tomar más cantidad, a pesar de que se sienta mucha sed, porque puede derivar en nuevos vómitos o más diarrea.
    • No dejar de tomarlas en ningún momento, ya que el riesgo de deshidratación es muy grande.
  • Si la diarrea es muy intensa y durante algunas horas no podemos beber nada porque lo vomitamos, habrá que buscar la manera de hidratarnos a través de otra vía y para ello necesitaremos ir al centro de salud u hospital.
  • Si los vómitos y la diarrea ceden, podemos ir tomando líquido, en estos primeros momentos entramos en la etapa de tolerancia. Única y exclusivamente tomaremos líquidos, y no cualquiera. Los más adecuados son: agua, jugos de fruta sin pulpa (jugo de uva, jugo de manzana filtrado, jugo de arándano), caldos (caldo desgrasado o consomé), té con limón y un poco de azúcar.
  • No consumir leche o yogur, jugo de néctar o pulpa (como el jugo de ciruela). Los niños pueden continuar tomando leche, los adultos no.
Pasadas las 24 horas y si se ha frenado los vómitos y la diarrea, se puede realizar la dieta siguiente:
  • Desayuno: Té con poco azúcar, tostadas de pan blanco, compota de manzana.
  • Media mañana: Zumo de zanahoria
  • Almuerzo: Un plato de arroz blanco cocido con un chorrito de aceite de oliva. Una rodaja de pan blanco. Una infusión con poco azúcar.
  • Merienda: Un zumo de fruta sin pulpa (de uva, de manzana o de arándanos).
  • Cena: Un plátano, 2 tostadas de pan blanco con membrillo. Una infusión con poco azúcar.
En días posteriores, podemos pasar a una dieta más sólida introduciendo poco a poco otros alimentos, la denominada propiamente dieta astringente.
 
Es bueno tener en cuenta que la persona suele encontrarse mal, muy cansada y sin ánimos para nada. Habrá que empezar por algún alimento suave, cocinado sin grasa (hervido, plancha, horno o vapor), que no tenga fibra, y en poca cantidad.

Los alimentos más adecuados son: arroz blanco, pasta no integral, pan blanco, patata cocida, zanahorias (bien cocidas o en puré), carnes magras (pollo, pavo, ternera, lomo de cerdo, jamón cocido), pescado blanco a la plancha o hervido, manzana (rallada sin piel, cocida o asada), plátano, limón, membrillo. También se puede ir incluyendo algún yogur natural sin frutas ni cereales añadidos. Y continuar con una buena hidratación (agua, limonada alcalina, suero oral, caldo desgrasado o consomé, infusiones, té).

Un ejemplo de menú de dieta astringente es la siguiente:
  • Desayuno: Té con poco azúcar, tostadas de pan blanco, compota de manzana.
  • Media mañana: Pan con membrillo.
  • Almuerzo: Arroz cocido con zanahoria, media pechuga de pollo a la plancha con limón, 1 rebanada de pan blanco, 1 plátano.
  • Merienda: Infusión con poco azúcar, 5 galletas maría (no tostadas).
  • Cena: Sopa de pasta, merluza hervida con puré de zanahoria, 1 rebanada pequeña de pan blanco, yogur natural.
  • Recena: Infusión con poco azúcar, biscotes (no integrales) con jamón cocido.

Una vez transcurrida esta fase, se va tendiendo hacia la normalidad y se introduce fibra, poco o poco, para ver qué tal sienta. Siempre de forma progresiva, sin prisas, y dejando para el final los alimentos más agresivos como son las legumbres enteras, las ensaladas, las frutas crudas, los cereales integrales y la leche.

SUPLEMENTOS NUTRICIONALES
Los suplementos nutricionales en la gastroenteritis supone la utilización de una serie de recursos naturales que contribuyen a prevenirla o aliviarla:
  • Aloe Vera: Tiene un gran efecto sobre las infecciones bacteriales internas, especialmente del sistema digestivo. Un potente recuperador de la mucosa gástrica.
  • Arándanos: Resulta adecuado para el tratamiento de la gastroenteritis, ayuda a disminuir la diarrea, los espasmos intestinales y reduce el vómito.
  • Probióticos: La ingestión de probióticos favorece la creación de una flora intestinal adecuada para controlar los microorganismos patógenos. Este tipo de suplemento resulta especialmente interesante cuando las diarreas se producen como consecuencia de la ingestión de antibióticos. Los probióticos pueden interferir en la medicación para enfermedades autoinmunes (SIDA, cáncer, lupus, etc.) No se deben tomar en el embarazo (consultar con el médico).
  • Ajo: La ingestión de suplementos de ajo ayuda a eliminar bacterias patógenas causantes de muchas diarreas. El ajo presenta contraindicaciones cuando se utilizan medicamentos anticoagulantes.
 
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