CÓMO TRATAR NATURALMENTE LA ARTROSIS




La artrosis se trata de un proceso degenerativo para el cual no hay cura, pero se puede frenar el dolor y la inflamación con el tratamiento natural adecuado. Descubre cómo tratarla naturalmente aquí!

La artrosis o llamada también osteoartritis es una enfermedad crónica y lenta que afecta a las articulaciones. Normalmente, está localizada en las manos, las rodillas, la cadera o la columna vertebral. La artrosis provoca dolor, inflamación e impide que se puedan realizar con normalidad algunos movimientos tan cotidianos como cerrar la mano, subir escaleras o caminar.

A medida que va pasando el tiempo, el cartílago (la membrana que se encuentra en la unión entre los huesos) se desgasta, por lo que los huesos entrechocan entre sí, produciéndose más desgaste, deformación y dolor.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA APARICIÓN DE LA ARTROSIS
Existen varios factores que tienen una relación muy directa con el desarrollo de la artrosis, los más importantes son los siguientes:
  • Edad: aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años, el número de personas afectadas por artrosis aumenta gradualmente con los años. La edad se asocia con un envejecimiento de los tejidos y, por lo tanto, también del cartílago. Además, con la edad disminuye la capacidad de reparación y regeneración del cartílago frente a las lesiones.
  • Sexo: afecta sobre todo a mujeres mayores de 50-55 años.
  • Genética: puede ser también una enfermedad hereditaria. En concreto, la herencia genética en el desarrollo de la artrosis puede llegar a ser hasta de un 65 por ciento. Se ha visto que hay algunas familias en cuyos miembros hay una mayor predisposición a padecer artrosis, esto es así en el caso de la artrosis de las articulaciones de los dedos de las manos, que suele presentarse en las mujeres de la misma familia, transmitiéndose generalmente de madres a hijas.
  • Actividad laboral: En determinadas actividades laborales (peluqueras, albañiles, etc.) la repetición de los movimientos articulares puede llevar, a largo plazo, a la sobrecarga articular y provocar la aparición precoz de artrosis. Otros factores que afectan negativamente en el desarrollo de los procesos artrósicos son: la falta de una actividad física adecuada (imprescindible para el mantenimiento de un tono muscular apropiado y de un correcto estado físico del aparato locomotor), y la adopción de posturas incorrectas, así como la realización de forma inadecuada de ciertas actividades de la vida diaria.
  • Actividad física elevada: prácticas deportivas realizadas de forma incorrecta o que obligan a realizar un uso excesivo de determinadas articulaciones, como el fútbol, el baloncesto, el tenis, etc. también pueden provocar la aparición de artrosis.
  • Mala configuración de la articulación: En personas que han tenido desarrollo inadecuado de las articulaciones, como los patizambos, por ejemplo, se puede producir un desgaste de la articulación.
  • Ciertas enfermedades: como la gota, infecciones en las articulaciones, diabetes, etc. son responsables de desarrollar artrosis.
  • Menopausia: la disminución de los niveles de estrógenos que se produce con la llegada de la menopausia es uno de los factores de riesgo para su desarrollo.
  • Sobrepeso: Es un factor negativo en la evolución de la artrosis que afecta a las articulaciones de apoyo o que soportan peso, como es el caso de las rodillas, la columna lumbar, las caderas o los pies.
  • Traumatismos: tras una cirugía, golpes repetidos, caídas, fracturas y lesiones pueden ser un factor desencadenante.
La artrosis no es debida a ciertos tipos de clima ni a los componentes de la dieta. Ocurre en todo el mundo y a veces los pacientes pueden tener más dolor cuando baja la presión atmosférica o hay más humedad, aunque ello no signifique que la lesión artrósica haya empeorado.

CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?
Hay cinco síntomas principales que nos advierten que debemos acudir al médico para que nos diagnostique una posible artrosis:
  • Dolor: es posible que el paciente no lo sufra y que se diagnostique la artrosis como mera coincidencia, gracias a alguna prueba radiológica llevada a cabo por otro motivo; pero es muy frecuente que aparezca. Se produce por la degeneración del cartílago y el roce de los dos huesos desnudos, carentes de la protección que les confiere el cartílago. Al principio de la enfermedad, el dolor suele aparecer al mover la articulación; pero cuando se ha instaurado completamente, el dolor suele aparecer con el reposo (por ello, a los pacientes que sufren artrosis desde hace mucho tiempo les suele doler más por las mañanas, durante los primeros minutos en los que deben mover las articulaciones tras la inactividad nocturna).
  • Crujidos: suelen aparecer tras un rato de descanso. Al mover la articulación, esta parece estar rígida, como si le faltara lubricación. Se debe al roce de los extremos de los huesos y puede ser otro síntoma de la artrosis.
  • Deformación: el crecimiento lateral de los huesos, al reaccionar por la degeneración del cartílago, produce deformidad en la articulación, que se agranda y se hace más ancha. En las manos es muy frecuente la aparición de los nódulos.
  • Inflamación y edemas: pueden aparecer procesos inflamatorios y acúmulos de líquido alrededor de la articulación dañada. Se puede apreciar como se hincha la articulación que tenga afectada, llegando a entumecerse la zona con las molestias que ello comporta.
  • Rigidez: tras períodos de inactividad, la articulación se puede mostrar rígida, necesitando del paso de minutos para recuperar su movimiento natural. Esto es frecuente sobre todo por las mañanas al despertarse, o tras haber estado sentado durante un largo período de tiempo.
 
¿CÓMO AFECTA A LA CALIDAD DE VIDA?
El dolor y la falta de movilidad son los principales factores que inciden y disminuyen la calidad de vida. Dado que la enfermedad afecta sobre todo a las personas que superan los 60 años de edad, la limitación funcional puede hacer que aumente el sedentarismo en estos grupos de población. Ello puede fomentar la obesidad , y con ello el riesgo de que aumenten los niveles de colesterol, presencia de diabetes, hipertensión, u otros factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

DÓNDE SE PUEDE LOCALIZAR LA ARTROSIS?
Artrosis en las manos
Suele cursar con nódulos o bultos que se localizan entre las articulaciones de las falanges. La primera manifestación suele ser dolor e inflamación en una articulación; y después se va extendiendo a otras. A medida que van apareciendo los nódulos, las molestias van remitiendo, hasta la desaparición total de las mismas cuando la deformación ya está muy avanzada. 
Artrosis en la rodilla
El sexo, la edad y la obesidad son muy importantes a la hora de padecer de artrosis en la rodilla. Dolor en la cara interna o en la parte anterior de la rodilla. Puede cursar con chasquidos, y aparece a menudo al subir o bajar escaleras. En estados de gravedad mayor, puede aparecer cojera. Algunas deformidades como el genu varo y el genu valgo (piernas en O y en X, respectivamente) pueden favorecer la aparición de ésta. 
Artrosis en la cadera
El dolor suele manifestarse en la ingle. Mejora con el descanso. También puede doler la cara interna del muslo, la rodilla, o incluso la zona de las vértebras lumbares cercana a la cadera. La evolución puede variar mucho; puede permanecer estable o requerir de cirugía. Los movimientos normales pueden estar comprometidos, dificultando acciones tan comunes como abrocharse los zapatos (porque no se puede flexionar la pierna) o cruzar las piernas.
Artrosis en la columna vertebral
En la artrosis de la columna suele aparecer dolor en la región cervical (en el cuello) o en las vértebras lumbares debido a la degeneración del cartílago que, en este caso, facilita el movimiento de las vértebras y el roce entre ellas; los músculos de la zona pueden sufrir contracturas, lo que dificulta el movimiento del cuello o los hombros, en el caso de la artrosis cervical. Se puede transmitir el dolor, debido a la conducción nerviosa, hasta la zona de la cadera, produciendo ciática (dolor en el nervio ciático).

CÓMO PREVENIR Y RETRASAR LA EVOLUCIÓN DE LA ARTROSIS?
Podemos prevenir la artrosis, hacer retrasar su evolución y procurar que los síntomas no sean tan molestos, cumpliendo y adquiriendo hábitos posturales y actitudes correctas en las diferentes actividades de la vida diaria:
  • Sueño: Se recomienda dormir sobre un colchón firme, colocado sobre un somier de láminas duras o sobre una simple tabla. Evitar un colchón o somier demasiado blandos, ya que al ceder por nuestro peso curvan la espalda, dañándola. Utilizar una almohada baja o con diseño anatómico. Las posturas más recomendadas para el descanso son la posición boca arriba, o la posición de costado con las rodillas algo flexionadas. Evitar dormir boca abajo.
  • Actividades sentados: Se recomienda sentarse en sillas altas, con respaldos rectos. Evitar los sofás excesivamente blandos. Sentarse siempre rectos, con la espalda bien apoyada en el respaldo, y no en el borde de la silla o con el tronco girado. Cuando se debe permanecer sentado durante mucho tiempo, se recomienda el uso de asientos anatómicos, con una pequeña curva a nivel lumbar. Como alternativa, colocar una pequeña almohada que “rellene” el hueco de la espalda a nivel lumbar. Utilizar asientos con reposabrazos, o apoyar los brazos sobre la mesa. No inclinar el cuerpo hacia delante, ni mantener el cuello flexionado ni girado. Modificar si es preciso la altura de la mesa, de la silla o de la pantalla del ordenador. Usar un atril para la lectura, y un reposapies en el suelo.
  • Carga de objetos: El levantamiento desde el suelo de un objeto pesado supone una sobrecarga perjudicial para la columna. Para realizarlo correctamente, agacharse flexionando las rodillas, con la espalda recta. Alzar el peso llevando la carga lo más cerca posible del cuerpo. Nunca coger pesos con la espalda flexionada.
  • Transporte de cargas: Para transportar objetos, colocarlos lo más cerca posible del cuerpo. Repartir si es posible el peso entre las dos manos.. Utilizar si se puede ayudas para el transporte (maletas con ruedas, carro de la compra...). Es preferible empujar el objeto o carro hacia delante, que llevarlo arrastrado o tirar de él.
  • Actividades de pie: Evitar posturas mantenidas durante mucho tiempo. Sentarse, o dar algunos pasos para “estirar las piernas” y en general, moverse para desentumecer los músculos cuando se permanezca de pie parado (espera en una cola...), o  en cualquier actividad que exija una postura fija ininterrumpida.
  • Calzado: Utilizar un calzado adecuado. No usar zapatos de tacón alto, ni de puntera estrecha, para evitar lesiones en los pies. No calzar zapatillas abiertas cuando se vaya a caminar o practicar deporte (no proporcionan una sujeción suficiente al pie).

CÓMO TRATAR NATURALMENTE LA ARTROSIS?
No existe en la actualidad ningún tratamiento capaz de curar la artrosis. Sin embargo, disponemos hoy en día, de un importante arsenal de medidas terapéuticas para mejorar la calidad de vida del afectado con artrosis. Estas medidas incluyen:
  1. Mantener un peso corporal correcto. Los Kilos de más hacen que el desgaste se produzca antes y de forma más acusada. Mantener una dieta equilibrada baja en calorías permite conseguir un peso más saludable y no sobrecargar tanto nuestro esqueleto.
  2. Llevar una dieta sana y equilibrada. Una de las principales medidas a tener en cuenta los grupos de riesgo es llevar una dieta sana y equilibrada, como la dieta mediterránea, rica en alimentos vegetales naturales y baja en grasas saturadas. La alimentación adecuada consiste en aportar alimentos saludables y aumentar aquellos que proporcionen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, o aquellos cuyos requerimientos están aumentados, como el magnesio o el calcio.
    • Alimentos adecuados: Entre los alimentos más importantes tenemos los siguientes:
      • Proteínas: El aporte de proteínas es fundamental para la artrosis, ya que sin éste, no sería posible recuperar los tejidos dañados. Se debe introducir algún alimento rico en proteínas en cada comida del día, siendo este uno de los puntos importantes de la dieta. Entre las distintas opciones, se recomienda el pescado azul por su riqueza en ácidos grasos omega 3 que ayudan a reducir la inflamación de las articulaciones (sardina, caballa, atún, arenque, etc.). El rape, bacalao y pies de cerdo es otro tipo muy adecuado por su alto contenido en ácido hialurónico y sulfato de Condroitina, sustancias gelatinosas necesarias para el mantenimiento de las articulaciones.
      • Verduras: Todas las hortalizas son muy convenientes. Contienen antioxidantes que neutralizan el daño que los radicales libres ejercen sobre las articulaciones. Es mejor no cocinarlas demasiado para que no pierdan estos componentes. Se recomienda comer coles, coles de Bruselas, lechugas, brócoli, apio, espárragos, pepinos, perejil, calabazas, calabacines, zanahorias, tomates, berro, rabanitos, etc.
      • Legumbres: Son un alimento muy interesante de introducir, que debe estar presente al menos 2 veces a la semana. Las legumbres, como los guisantes, garbanzos, lentejas, judías, habas de soja, etc., son ricas en proteínas, ácidos grasos esenciales, fibra, magnesio y otros minerales.
      • Frutas, frutos secos y semillas: Además de las verduras y hortalizas, una dieta con abundantes frutas es muy conveniente en la dieta. Las frutas más convenientes son las manzanas, plátanos, melones, sandías, fresas, melocotones, arándanos, frambuesas, grosellas, aguacates o las cerezas. Los frutos secos son igualmente convenientes por su riqueza en vitaminas, especialmente la vitamina E, selenio y calcio. Entre las semillas, las más recomendables son las semillas de lino, semillas de chía y las de sésamo por su riqueza en ácidos grasos omega 3.
      • Cereales integrales: El uso de cereales no refinados y sus derivados es también muy adecuado para los enfermos de artrosis. Aportan minerales, especialmente selenio, manganeso y vitaminas.
      • Aceites: Todos los aceites recomendados deben consumirse de calidad, es decir, de primera presión en frío (no refinados), porque es cuando conservan más propiedades medicinales y antioxidantes. Entre los aceites vegetales, el aceite de oliva es el más recomendado tanto para aliñar en crudo como para cocinar. Los aceites de semillas no refinados (aceite de girasol), si se consumen deben ser utilizados sólo para aliñar en crudo.
      • Lácteos: La leche de soja constituye una alternativa a la leche de vaca, además de esta bebida vegetal, hay que mencionar como útiles sus derivados (tofu, yogur de soja, carne vegetal, etc.). Todos son ricos en proteínas y magnesio.
    • Alimentos desaconsejados: Podemos mencionar una serie de alimentos que deberían tomarse con prudencia por aquellas personas que sufren artrosis. Se consideran como alimentos "malos" en la dieta de los artríticos los siguientes:
      • Grasas saturadas: Son aquellas que proceden principalmente de fuentes animales, especialmente las carnes no magras, la leche entera y sus derivados (carnes grasas, panceta, embutidos, salchichas, mantequilla, quesos grasos, etc.).
      • Alimentos ricos en oxalatos: los oxalatos, además de impedir la absorción del calcio, se depositan en las articulaciones en forma de cristales produciendo daños en las mismas. Alimentos ricos en oxalatos son: ruibarbo, acelgas, achicoria, espinacas, remolachas, almendras tostadas, avellanas, cacahuetes tostados, quinoa.
      • Alimentos ricos en purinas: Las purinas se transforman en ácido úrico en el organismo. Los alimentos ricos en purinas son: patés, pastillas de sabor, caldos de carne, marisco, consomés, vísceras.
      • Exceso de proteínas: Produce ácido úrico que se acumula en las articulaciones y agrava la artrosis. Por este motivo se desaconseja el consumo general de legumbres o se impone un consumo muy moderado (2 veces a la semana).
  3. Practicar el ejercicio correcto. El ejercicio físico es fundamental en el enfermo artrósico para mantener la movilidad de las articulaciones y para fortalecer la musculatura. Es imprescindible evitar que los músculos se atrofien, ya que empeora la evolución de la artrosis. Un ejercicio adecuado, mejor si es guiado por un fisioterapeuta o médico, tendría que tener lo siguiente:
    • Se debe adaptar el tipo de ejercicio físico que se realice a cada circunstancia particular.
    • El ejercicio a realizar está en función del tipo de articulación afectada, grado de artrosis, edad y entrenamiento previo. 
    • Conviene que la actividad física se realice de forma lenta y progresiva, poco a poco, sin provocar dolor.
    • Se debe efectuar de forma habitual y constante (lo ideal es practicarlo todos los días), de modo que el ejercicio se incorpore a la rutina diaria.
    • Ejercicios aconsejables: La natación practicada en el estilo de “espaldas”, es un ejercicio excelente para la artrosis. Los paseos son también muy aconsejables, aunque deben estar adaptados a la capacidad física en los afectados con artrosis de cadera y rodilla. La bicicleta estática puede ser una alternativa de ejercicio físico en ciertos afectados.
    • Ejercicios de rehabilitación: diseñados específicamente para cada localización de la artrosis, que se suelen facilitar en forma de “tablas de ejercicios”. Generalmente son de fácil realización, aunque conviene efectuar un aprendizaje correcto de los mismos con la ayuda de un fisioterapeuta. El médico es quien debe indicar a cada persona qué tipo de ejercicios, cuándo y con qué frecuencia se deben realizar ejercicios de rehabilitación para pacientes con artrosis. 
  4. Reposo. No es contradictorio con el punto anterior. La artrosis es una enfermedad que cursa con periodos intermitentes de dolor, y durante las fases con mayor dolor el reposo relativo es beneficioso. También es bueno intercalar pequeños periodos de reposo durante las actividades de la vida diaria.
  5. Balnearios. Los balnearios aplican aguas mineromedicinales, generalmente termales, para el tratamiento de la artrosis. Con ello consiguen mejorar el dolor y relajar la musculatura contracturada. Los llamados centros SPA (salud por el agua) realizan tratamientos estéticos y de relax mediante el uso de agua que, sin embargo, no tiene características mineromedicinales como la de los balnearios. Ambas formas pueden ser útiles en la artrosis.
  6. Masajes. Los masajes en las zonas doloridas pueden constituir la forma más adecuada para reducir el dolor. El masaje aumenta la circulación en la zona, drena la misma y regenera el líquido sinovial.
  7. Aplicación de frío, calor. En general, el calor es más beneficioso en la artrosis. Se puede aplicar de forma casera, con la esterilla eléctrica o la bolsa de agua caliente colocadas sobre la articulación dolorosa. Cuando la rigidez o dolor afecta especialmente a las manos o los pies, es conveniente realizar baños calientes durante 5 minutos. El calor alivia el dolor y relaja la musculatura. En ocasiones, la articulación artrósica puede tener un intenso brote inflamatorio y, en esas ocasiones, es útil aplicar frío local mediante bolsas de hielo o baños fríos.
  8.  Electroterapia. Otra forma de tratamiento consiste en la aplicación de diferentes técnicas de electroterapia, conocidas vulgarmente como “corrientes”. Estas técnicas (onda corta, ultrasonidos, magnetoterapia, láser), se administran periódicamente, en varias sesiones de tratamiento, en los centros de rehabilitación.  
  9. Técnicas de relajación. El estrés es una de las principales causas que produce tensión y dolor en las articulaciones. Liberarse del estrés es crucial en los artríticos, para ello se pueden aprender a realizar ejercicios de relajación documentándose sobre el tema o asistiendo a algún curso especializado. Para que el organismo se encuentre relajado es esencial dormir bien. Evitar el insomnio, reducir el nerviosismo y dormir plácidamente ayudará a mejorar el estado.
  10. Suplementos Nutricionales: los suplementos nutricionales resultan eficaces y sirven para evitar el recurso precoz de los antiinflamatorios o para disminuir las dosis cuando no queda otro remedio que utilizarlos. Es una alternativa más que interesante, puesto que se sabe que el consumo de los fármacos durante periodos muy prolongados de tiempo agrava el deterioro cartilaginoso, además de dañar el aparato digestivo.
    • Vitamina C: Por sus propiedades antioxidantes, la vitamina C ayuda a reducir la acción negativa de los radicales libres sobre el cartílago de las articulaciones al mismo tiempo que incentiva la producción de colágeno, la proteína principal de los huesos y cartílagos.
    • Magnesio: Se han comprobado como la ingestión de este complemento ayuda a evitar o mejorar la salud de los huesos, dado que ayuda a estabilizar el calcio.
    • Omega 3: Se ha comprobado que el ácido linolénico tiene propiedades antiinflamatorias en enfermedades de las articulaciones. No utilizar junto con otros suplementos anticoagulantes o con medicamentos que tengan la propiedad de fluidificar la sangre.
    • Sulfato de Glucosamina: La glucosamina se encuentra de forma natural en el cartílago y contribuye a su formación. Se ha comprobado que la administración de glucosamina ayuda a disminuir el dolor y retrasa la degradación de la articulación afectada.
    • Ácido fólico: Puede ayudar a reponer las deficiencias de este componente en personas que toman medicamentos para reducir el dolor de la artrosis.
    • Ácido hialurónico: Una sustancia presente de forma natural en la articulación, que evita el desgaste de los huesos y los protege contra el rozamiento.
    • Jengibre: El jengibre constituye uno de los mejores antiinflamatorios y analgésicos vegetales.
    • Cúrcuma: Es uno de los antiinflamatorios más potentes, debido a su principio curcumina. Alivia la sintomatología de la enfermedad, siendo un excelente remedio para la artrosis. Además tiene propiedades para ayudar a mejorar el estado de ánimo.
    • Ajo: Ayuda a impedir la degeneración de los huesos por su efecto protector gracias a sus compuestos azufrados. El ajo presenta contraindicaciones cuando se utilizan medicamentos anticoagulantes.
    • Tomillo: Por su riqueza en timol lo hace muy adecuado para el tratamiento de las enfermedades artrósicas. Es antiinflamatorio y ayuda a aliviar el dolor.
    • MSM: Proporciona alivio a las molestias derivadas de la degeneración articular. 
 
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