RODILLA: HOY NO ME PUEDO LEVANTAR


No te resignes al dolor. Si sufres rotura de menisco, de ligamentos o eres uno de los que padece artrosis, tu malestar puede acabar..

Lesiones en los cartílagos, roturas de ligamentos, dolor crónico en las articulaciones...El número de patologías que afecta a la rodilla es hoy más elevado que nunca, pero las posibilidades de recuperación de los pacientes que las sufren, también. Gracias a las artroscopias, los traumatólogos y los cirujanos deportivos pueden estudiar a fondo el estado de los numerosos elementos que componen esta compleja articulación con apenas unas pequeñas incisiones en las rodillas, reparar meniscos rotos y remendar en las rodillas. Los laboratorios médicos disponen incluso de “parches” celulares para los cartílagos más grandes y deteriorados. Y todo esto para que los lesionados del siglo XXI puedan volver a caminar y hacer deporte sin dolor y sin temor a las recaídas.

Por ejemplo: en el caso de que un ligamento esté roto, éste lo sustituyen por un tendón de otra parte del cuerpo, en seis meses, éste ya está ligamentizado. En el caso de que se sufra una microrrotura de cartílago utilizan parches de colágeno enriquecidos en el laboratorio con células cartilaginosas. En el caso de que el menisco está deteriorado, con la artroscopia se elimina la zona dañada y la sana se restaña con una sutura, eso evita una futura artrosis.

El estudio Episer, realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), revela que la artrosis de rodilla es la manifestación más habitual del envejecimiento corporal. Afecta a uno de cada diez mayores de diez años, un porcentaje que aumenta hasta el 35 por ciento en los mayores de 60 años, según datos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Pero si apelásemos a la ayuda de los rayos X para detectar la salud de estas articulaciones de quienes tiene entre 55 y 70 años, nos encontraríamos con que el 70 por ciento de ellos sufre artrosis. El consuelo es que sólo a la mitad de los que tienen las rodillas desgastadas por la edad les duelen.
Pero no sólo aumenta el número de personas que presentan este deterioro de la rodilla; también lo hace el de aquellos que sufren severas lesiones deportivas, sobre todo entre quienes practican fútbol, especialidades de pista cubierta, esquí o windsurf. Los deportistas ocasionales de entre 17 y 35 años, que pasan de la inactividad a la intensa práctica deportiva, son los candidatos perfectos para sufrir una lesión grave de rodilla.

Cuando la rodilla duele

Lo normal es que se trate de un problema de amortiguación. Los meniscos, una piezas con forma de hoz situadas en las caras interior y exterior de la articulación, deben absorber enormes cargas cuando el cuerpo gira o bota. Hasta ahora, cuando una de estas valiosas láminas de cartílago resultaba dañada, se extirpaba y tras diez años sin menisco los pacientes desarrollaba artrosis, por eso, en la actualidad se hace todo lo posible por conservarlos. Y si no se puede, se recurre al trasplante.

Autoayuda frente al dolor...

Deporte: Bueno en su justa dosis. El movimiento alivia los dolores, pero sólo cuando fortalece la rodilla, no cuando la sobrecarga. Para entrenarla, es bueno caminar, nadar y montar en bicicleta estática o de paseo (cuidado con no poner el sillín demasiado bajo), pero son nefastos los deportes de balón y el esquí. Correr con un calzado adecuado también es bueno, aunque los tendones pueden llegar a resentirse.
Adelgazar: La mejor terapia. El sobrepeso es un factor de riesgo para la artrosis de rodilla. Cinco Kilos menos son suficientes para reducir la sensación de dolor a la mitad.
Pastillas: Sólo a corto plazo. Los fármacos más efectivos son el diclofenaco, el ibuprofeno y el paracetamol, pero tienen el problema de que enmascaran el dolor en vez de atacar el origen del problema.
Complementos dietéticos: Un estudio realizado en Estados Unidos muestra que el 80 por ciento de los pacientes de artrosis con dolores intensos se sienten mejor al tomar los complementos dietéticos.

Objetivo: Unas “Rodillas 10”.

Unos músculos fuertes son la mejor protección para la rodilla. Prueba estos ejercicios:
Para fortalecer, entrenamiento: Después de una operación de ligamentos, resulta vital fortalecer y equilibrar muscularmente la rodilla. Recomiendo entrenar con una tabla oscilante y un aparato de tracción. La primera refuerza la lateralidad de la rodilla; el segundo, la potencia de la articulación. Con unos sencillos ejercicios para realizar en casa se completa la tarea que se realiza en el gimnasio.
Para equilibrar, balanceo: Cualquier escalón o superficie similar (incluso un tablón en el suelo) sirve para balancearse sobre la mitad del pie. Este simple ejercicio fortalece los ligamentos laterales de la articulación. Igualmente bueno para la rodilla es lavarse los dientes a la “pata coja” y bailar o brincar sobre un colchón o un minitramp.
Contra la inflamación, pies en alto: En caso de hinchazón en las articulaciones (ya sea en las rodillas o los tobillos), lo mejor es mantener las piernas en alto con tanta frecuencia como sea posible. Ponerse de puntillas lentamente, pero con fuerza, actúa, además, como una bomba muscular para movilizar la linfa acumulada en las rodillas.
Para una buena “nutrición”, pesas: Para que los cartílagos absorban los nutrientes y se fortalezcan, siéntese sobre una mesa, coloque uno o dos Kilos de peso en la parte inferior de la pierna (también sirve ponerse una bota de esquí o un lastre de los que venden en las tiendas de artículos deportivos) y deja que la pierna se balancee suavemente.