CÁNCER DE MAMA


El cáncer de mama se diagnostica a más de 25.000 mujeres cada año. Es el tumor más frecuente en mujeres de 35 a 54 años de todo el mundo. Los casos aumentan en un 1-2% anual.
Si se diagnostica en su etapa inicial, el porcentaje de curación del cáncer de mama es de prácticamente el 100%. El diagnostico precoz es la mejor arma de la que se dispone en la actualidad para hacer frente al tipo de tumor más frecuente entre las mujeres de todo el mundo.

¿QUIÉN TIENE MÁS RIESGO A SUFRIRLO?
Aunque tan solo el 30% de los casos de cáncer de mama son atribuibles a causas conocidas, como por la alimentación y los contaminantes medioambientales, hay una serie de circunstancias que pueden aumentar el riesgo a padecerlo.
Fumar: Las mujeres que fuman tienen mayor riesgo.
Alimentación: Las que consumen menos grasas y más antioxidantes tienen incidencia menor.
Estreñimiento: Debido quizás al inexplicable alto de estrógenos o a un simple aumento de toxinas en el cuerpo.
Edad: La población con más riesgo son la mujeres mayores de 50 años. El 80% de los casos tienen lugar a esta edad.
Menstruación: El cáncer de mama es más frecuente en mujeres que han tenido un inicio de la menstruación a edades tempranas o que han llegado a la menopausia a una edad más avanzada de lo habitual.
Embarazo después de los 30 años: Las mujeres que no han tenido hijos o que han sido madres por primera vez a una edad superior a los treinta años tienen un riesgo mayor.
Herencia: Hay una mayor frecuencia de casos en las mujeres con un familiar (madre, hermana o hija) que haya sufrido esta enfermedad. El 5% de los casos de cáncer de mama están relacionados con la herencia genética.
Mamas densas: Este tipo de tumor es más frecuente en mujeres mayores de 45 años con una densidad del tejido de la mama de más de un 75%.
Terapia hormonal: Las mujeres menopáusicas que hayan seguido una terapia de reemplazo hormonal durante más de diez años tienen un riesgo ligeramente superior.

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?
La mama está formada por diversos tipos de tejido. Los cánceres pueden producirse en cualquiera de ellos, y el tratamiento y las consideraciones dependen del lugar en que se ha desarrollado el tumor.
Los dos cánceres más frecuentes son: el adenocarcinoma (tumor del tejido mamario) y el carcinoma intraductal (tumor dentro de los conductos de la leche). Tres son los signos principales que delatan el cáncer:
-Un bulto inesperado, normalmente más duro que otros bultos que se encuentran en la mama.
-Retracción o inversión del pezón.
-Secreción de sangre por el pezón.

¿CÓMO DIAGNOSTICAR A TIEMPO?
Hay varias herramientas de diagnóstico que están a disposición de la mujer. La mamografía es, sin duda alguna, la más importante pero no es la única.
Autoexploración mamaria: Todas las mujeres mayores de 20 años deberían realizarse una autoexploración mamaria cada mes para detectar la presencia de bultos y otras alteraciones en sus senos.
Exámenes médicos: También a partir de los 20 años, es conveniente someterse, cada dos o tres años, a una exploración de mamas realizada por un médico. Se trata de una prueba que, normalmente, se incluye en las revisiones ginecológicas rutinarias. A partir de los 40 años, es aconsejable que esta exploración se realice cada año.
Mamografías: A los 35 años, es conveniente realizar lo que se denomina una mamografía de referencia, es decir, una mamografía que servirá para conocer las particularidades de la mama y poderla comparar con las mamografías que se realizarán posteriormente. Según recomendaciones de la Asociación Española Contra el Cáncer, todas las mujeres desde los 45-50 años a los 65-70 años deben realizarse mamografías cada dos años, aunque no noten ningún síntoma. Cabe destacar que la mamografía es una prueba que puede detectar una lesión cancerígena en sus estadios más iniciales, lo que permite un tratamiento menos agresivo y más eficaz.

¿CÓMO PODEMOS PREVENIRLO?
Un estilo de vida saludable puede ayudarnos a reducir el riesgo de sufrir esta dolencia.
Comer verduras: Numerosos estudios confirman que las mujeres que comen un mínimo de tres raciones de verduras al día tienen un riesgo inferior de tener cáncer de mama, ya que las verduras son ricas en antioxidantes. Una ración de verduras de hojas verdes (acelgas, espinacas…), media taza de otro tipo de verduras o media taza de legumbres cocidas.
No al sobrepeso: Las mujeres con un peso saludable tienen menos riesgo de sufrir esta dolencia, especialmente si ya están en la menopausia. Y es que cuando mayor es el peso, más alto es el nivel de estrógeno, una hormona que, segregada en exceso, puede hacer que las células se vuelvan cancerosas.
Evitar los malos hábitos: El tabaco, el estrés, o el alcohol tomado en exceso no sólo afectan a nuestro estado general de salud, sino también aumentan las posibilidades de sufrir esta enfermedad.
Dar el pecho: Las mujeres que dan el pecho a sus hijos tienen menos posibilidades de sufrir cáncer de mama que las que no lo hacen.

MAGNÍFICO PDF:
“El cáncer de mama: la enfermedad, su vivencia y la calidad de vida de las pacientes”.

Para saber más: puedes buscar en Internet:
FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE CÁNCER DE MAMA