SENSIBILIDAD DENTAL


Es una desagradable molestia que ocurre cuando se toman bebidas o alimentos muy calientes o fríos. Suele ser el síntoma de desgaste en la superficie dental, por lo que es necesario tomar precauciones para que no vaya a más.
Los dientes, como cualquier otro órgano, también se desgastan con el uso. Para evitarlo, hay que cuidarlos desde el primer momento, evitando todo lo que suponga una agresión.

POR QUÉ OCURRE
Los dientes están formados por varias capas. La zona central, y también la más sensible, es la pulpa, que es donde se encuentran los vasos sanguíneos y los nervios. Está protegida por otra capa, la dentina, que en la raíz está cubierta por lo que se denomina cemento dental y en la parte superior por el esmalte. Cuando la zona superior del diente se desgasta o bien aparece alguna fisura, la pulpa queda desprotegida, apareciendo el dolor.

SÍNTOMAS
Las personas que sufren esta dolencia tienen una sensación molesta en un grupo concreto de dientes (que puede ir de un simple hormigueo a un dolor agudo) cuando se cepillan los dientes, toman bebidas frías o muy calientes o bien comen algunos alimentos dulces o ácidos. En algunos casos, incluso, molesta hasta el paso del aire frío a través de los dientes. Hay que tener en cuenta que, para que sea considerado sensibilidad dental, el dolor debe durar menos de 3-5 segundos. Si es más prolongado, podría tratarse de caries u otro problema dental.

CAUSAS
La sensibilidad dental no sólo es una dolencia por sí misma, también nos está indicando que hay algo en nuestra dentadura que no funciona como debiera. Estas son las razones que suelen provocarla:
Cepillado inadecuado
Si este proceso se realiza de forma excesivamente vigorosa o utilizando un cepillo de cerdas duras, podemos acabar por desgastar el esmalte, dando lugar a las molestias. También puede influir la utilización de pastas dentales demasiado abrasivas, como las blanqueadoras, o de sustancias que suelen utilizarse para este propósito, como el bicarbonato el zumo de limón.
Enfermedades dentales
Alteraciones como la caries o la malposición (dientes apiñados) hacen que los dientes se deterioren con mayor facilidad. Si éstos tienen fracturas, es posible que la placa bacteriana penetre a través de ellas, llegando hasta la raíz. Las dentaduras mal ajustadas o las piezas defectuosas también pueden provocar estas molestias.
Problemas de las encías
Cuando, por cualquier razón, las encías se retraen, dejan expuesta la raíz del diente y, con ella, los nervios, apareciendo la sensibilidad y el dolor.
Bruxismo
El gesto inconsciente de rechinar los dientes, si se repite con mucha frecuencia, puede deteriorar el esmalte de forma progresiva.
Acidez de estómago
Las sustancias ácidas que hay en el estómago pueden alterar el pH de la saliva, afectando a la superficie dental. Este riesgo es más patente cuando se vomita con frecuencia o se sufre reflujos gástricos. Hay personas que notan estos síntomas tras realizar un cambio brusco en su alimentación (dietas de adelgazamiento, etc.).
Bebidas y comidas
Algunas bebidas con gas, como las de cola o las energéticas, resultan muy agresivas para los dientes. Lo mismo podemos decir de alimentos ácidos, como la naranja o el limón, el tomate, los encurtidos, etc.
Procesos dentales
La colocación de empastes, las limpiezas dentales, los blanqueamientos, etc., pueden provocar un dolor transitorio que, por regla general, desaparece en unos días.
Agresiones
Gestos como morderse las uñas, cortar hilos con los dientes, tener la costumbre de llevar un bolígrafo o un palillo en la boca, etc., someten los dientes a un desgaste para que el que no están preparados.

QUÉ HACER
Cuando se empieza a notar los síntomas, lo primero que debemos hacer es acudir al odontólogo para realizar un buen diagnóstico y optar por el tratamiento más adecuado.
Examen previo. Es conveniente comprobar si las molestias están provocadas por un problema dental o gingival que necesite un tratamiento específico.
Tratamiento específico. En la consulta, el dentista puede aplicar un producto desensibilizante, como una solución fluorada. En el caso de que haya alguna grieta o fisura, será conveniente sellarla.
En casa. El especialista también podrá aconsejar el uso de productos que puede aplicar el mismo paciente, como pastas dentales, colutorios y geles específicos para este problema y que ayudan a aliviar el dolor. También es necesario realizar un cepillado suave y adecuado siguiendo estos consejos:
Cepillarse los dientes con un cepillo de una firmeza media y renovarlo cuando se deforme las cerdas.
No es conveniente ejercer demasiada fuerza al cepillarse los dientes.
Mover el cepillo en vertical, nunca en horizontal.
No abusar de los dentífricos blanqueadores.
No es necesario utilizar demasiada cantidad de dentífrico, basta con el equivalente a un guisante.
Cepillarse los dientes tres veces al día: después de cada comida principal y antes de acostarse, ya que por la noche la producción de saliva es menor y aumenta la proliferación de bacterias en la boca.