CÓMO ALIVIAR LAS MOLESTIAS DE LA MENOPAUSIA

Cuando la mujer entra en esta etapa, suele experimentar una serie de cambios que pueden alterar su calidad de vida: sofocos, irritabilidad, sobrepeso...Para reducir estos síntomas, es conveniente seguir los siguientes consejos.
La menopausia se inicia cuando la regla, tras varios meses presentándose de forma irregular, cesa por completo. Se considera que la mujer ha entrado definitivamente en esta etapa cuando lleva un mínimo de un año sin menstruación. Es la señal más visible del cese de la actividad ovárica, es decir, de la reducción progresiva de la producción de los estrógenos y de la progesterona. Aunque hay un porcentaje de mujeres que vive esta etapa sin ningún tipo de molestias, lo más habitual es que se presenten los siguientes síntomas.

SOFOCOS
Es el síntoma más característico de esta etapa (entre el 60 y el 80% de las mujeres en la menopausia los sufren). Se trata de una sensación repentina de calor intenso que afecta la cara, el cuello, el pecho y la espalda. Con una duración de 3 a 6 minutos, suelen presentarse sobre todo por la noche, interrumpiendo el sueño. También provocan palpitaciones.
Qué hacer
Fitoestrógenos. Son productos de origen vegetal que actúan de una forma similar a los estrógenos. Las isoflavonas de soja son los fitoestrógenos más utilizados en la menopausia, ya que no sólo reducen la intensidad y la frecuencia de los sofocos, sino que también ayudan a regular el colesterol. Es necesario, sin embargo, seguir un tratamiento durante un mínimo de 15 días para empezar a obtener beneficios. Alimentos como las semillas de lino, el apio y la manzana también contienen fitoestrógenos. Si, además, se tienen palpitaciones, puede ser eficaz efectuar ejercicios de respiración y tomar tisanas relajantes como la valeriana, salvia o lúpulo.
Precauciones. La cafeína y el alcohol aumentan los sofocos, por lo que es conveniente reducir su consumo. Lo mismo se puede decir de los alimentos demasiado grasos o especiados.
Combatir el calor. No es conveniente abrigarse en exceso. Lo mejor es llevar diversas prendas finas superpuestas, para poder ponerse y quitarse según la temperatura ambiental. También es importante evitar el calor excesivo (la calefacción, por ejemplo, debería estar entre 16 y 18ºC).

INESTABILIDAD EMOCIONAL
El desequilibrio hormonal que se produce en esta época también puede afectar la estabilidad emocional, aumentando los riesgos de sufrir trastornos como ansiedad, cambios de humor, irritabilidad, depresión, fatiga física y mental, etc.
Qué hacer
Cambio de actitud. Es muy importante tratar de mantenerse activa, ya sea en el trabajo como en las relaciones con la pareja, los hijos y los amigos, y buscar nuevos alicientes en la vida (aficiones, viajes, proyectos…).
Psicoterapia. Si los síntomas se prolongan demasiado o son muy intensos, será necesario buscar ayuda psicológica.

SOBREPESO Y OBESIDAD ABDOMINAL
A partir de la menopausia, y debido a los cambios metabólicos que se produce en esta época de la vida, se tiene una mayor tendencia a engordar. Además, la grasa se distribuye de manera diferente, acumulándose en la zona abdominal (alrededor de la cintura). El sedentarismo y las dietas incorrectas acentúan todavía más el problema. Hay que tener en cuenta, además, que este tipo de sobrepeso aumenta el riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Qué hacer
Alimentación. Con la edad, las necesidades calóricas disminuyen, por lo que es necesario seguir una dieta baja en grasas. Reduce el consumo de alimentos calóricos (como las carnes rojas, los embutidos, los lácteos enteros, la bollería industrial) y aumenta el de frutas, verduras, lácteos desnatados, pescados, carnes magras y legumbres cocinadas sin grasa.
Ejercicio. Practicar deporte de forma regular no sólo te ayudará a quemar calorías, sino también a mejorar tu estado de ánimo.

OSTEOPOROSIS
El déficit de estrógenos aumenta el riesgo de descalcificación ósea, aunque también influyen otros factores, como la alimentación, la constitución física (las mujeres delgadas tienen mayores posibilidades), el tabaquismo, el consumo de alcohol, etc. El principal riesgo de esta dolencia es la fractura ósea, especialmente de la columna y la cadera. Se calcula que una tercera parte de las mujeres de más de 50 años sufren una fractura osteoporótica en su vida.
Qué hacer
Alimentación. Para evitar el riesgo de osteoporosis, conviene tomar alimentos ricos en calcio, como los lácteos desnatados. Se aconseja tomar unos cuatro vasos de leche, ocho yogures o 150g de queso al día. Lo ideal, sin embargo, es combinar estos alimentos (dos vasos de leche, dos yogures y dos raciones de queso al día, por ejemplo). Así mismo, son ricos en calcio los frutos secos, los cereales, las legumbres, las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas…), las gambas y el pescado pequeño que puede comerse con espinas. También la vitamina D es importante, ya que facilita la absorción de calcio por parte del organismo. Encontraremos este nutriente en alimentos como los lácteos, la yema de huevo y el pescado azul. Otra forma de obtenerla es a través de la exposición solar.
Prevención. Es conveniente hacer ejercicio moderado (caminar, nadar, practicar tai-Chi o yoga) para fortalecer los músculos. Al aumentar la agilidad y el sentido del equilibrio, se pueden prevenir las caídas.
Fármacos. Son medicamentos que frenan la descalcificación. Los más habituales son los estrógenos, los bifosfonatos (etidronato, alendronato y risedronato) y las calcitoninas. También pueden tomarse suplementos de calcio y vitamina D.