PIEL DEL ROSTRO PERFECTA EN TRES PASOS

Para lucir una piel bonita, suave al tacto y luminosa resulta imprescindible convertir en hábito tres gestos de belleza básicos: la exfoliación, la limpieza y la hidratación. ¿Tienes 5 minutos? Ese es el tiempo que vas a invertir en esta importante tarea.
LA EXFOLIACIÓN DEJA LA PIEL COMO NUEVA
Exfoliar la piel es un gesto de belleza con recompensas inmediatas. Al retirar la células muertas de la epidermis, la piel aparece más fina, luminosa y con las líneas de expresión atenuadas.
¿Cómo se hace? Con el rostro humedecido, aplica el exfoliante facial con un masaje circular, evitando el contorno de ojos. Frota suavemente, insistiendo en la frente, la nariz y la barbilla.
¿Con qué regularidad? Cada tres días como máximo, aunque lo ideal es una vez a la semana o, en caso de piel seca, cada 15 días.

LA LIMPIEZA, UN RITUAL IMPRESCINDIBLE
Aunque no nos maquillemos, limpiar la piel en profundidad es toda una necesidad, puesto que los restos de suciedad –polvo, humo, polución, etc.– y de grasa ensucian igual o más que el maquillaje.
Limpiadora. Las limpiadoras deben elegirse en función del tipo de piel. Si es grasa o mixta, escoge una espuma o gel con ingredientes purificantes. ¿Es seca? En ese caso, opta por una leche, una crema o un aceite desmaquillador enriquecido con activos hidratantes. Las pieles sensibles requieren un producto sin perfumes, conservantes ni agentes limpiadores irritantes.
Tónico. Los tónicos juega un doble papel en la limpieza facial, ya que no sólo retira los restos de la limpiadora, sino que también cierra los poros de la piel. Elige tónico más adecuado para tu tipo de piel: si es seca, uno suavizante y calmante; si es grasa, uno astringente y si es normal o mixta, uno revitalizante. En caso de cutis sensible, es preferible emplear agua termal, de efecto calmante.
¿Con qué regularidad? Tanto la loción limpiadora como el tónico deben usarse dos veces al día. Por la mañana, a fin de eliminar las células muertas y el exceso de grasa acumulada por la noche, y antes de irnos a dormir, para retirar los restos de maquillaje y de suciedad.

HIDRATA Y PROTEGE LA PIEL
Cuando la piel está perfectamente limpia es mucho más receptiva a las cremas hidratantes y a las mascarillas.
Sus funciones. Las cremas hidratantes, además de proteger la piel de las agresiones externas –sol, humo, etc.– le aporta las sustancias necesarias para prevenir la deshidratación. No importa el tipo de piel que tengas, la hidratación es un paso que no puedes saltarte bajo ningún concepto. Las pieles secas y maduras reclaman cremas más nutritivas con texturas untuosas, mientras que las grasas y las mixtas agradecen la hidratantes ligeras de textura fluida.
¿Con qué regularidad? Dos veces al día, por la mañana y por la noche. A partir de los 30, se hace necesario utilizar un contorno de ojos y una crema hidratante específica para la noche.
Tratamientos intensivos. Especialmente en otoño, hay que mimar la piel aplicando una mascarilla hidratante semanalmente.