MÁS JOVEN Y ATRACTIVA CON COLORETE

Pocos productos de maquillaje consiguen lo que el colorete logra con un par de brochazos: borrar los signos de cansancio, realzar el volumen de los pómulos y quitarte 10 años de encima. Prescindir de él es un lujo sólo en manos de las más jovencitas.
ELIGE LA TONALIDAD QUE MEJOR TE QUEDA
El primer paso para sacar el máximo provecho al colorete es hacer una buena elección del color.
Los terracota. Realzan la belleza de las pieles de color canela y son, además, los que mejor esculpen el pómulo, potenciando el relieve de esta sensual zona. Su objetivo es refrescar la piel y obtener un efecto “buena cara” inmediato.
Los albaricoque. Aporta un resultado muy seductor y natural, destacando los pómulos y potenciando la luminosidad de la piel con elegancia y discreción. La base cálida de estos tonos dulcifica las facciones de la cara.
Los rosados. Estas tonalidades, frescas y luminosas, son el equivalente a una pincelada de optimismo o a un velo de inocencia angelical. Los tonos en rosa palo realzan la belleza natural de los cutis claros y los rosa fucsia o tipo coral, más vivos y atrevidos, sientan de maravilla a los cutis algo más subidos de tono. Si quieres proporcionar a tu rostro una inyección de juventud y vitalidad, recurre a los coloretes en rosa salmón con pigmentos iluminadores. Este color aporta ese rubor natural que tanto favorece a partir de los 40 - 45 años.

SECRETOS PARA UNA APLICACIÓN PERFECTA
Una vez has elegido el tono que más te va, sólo tienes que extenderlo fijándote en la forma de tu rostro. Así conseguirás armonizar tus facciones y verte más guapa.
Rostro anguloso. Aplica el colorete con una brocha gruesa de acabado redondeado con golpecitos muy ligeros y, a continuación, difumina el producto realizando movimientos circulares.
Cara redondita. Dibuja un trazo diagonal, difuminando muy bien para que no se perciba ninguna barrera de color. Intenta evitar los coloretes en tonos rosados para alejarte del “look” Heidi.
Rostro alargado. Para ensancharlo, aplica el “blush” en la parte más sobresaliente de las mejillas y difumina con una brocha gruesa hacia el exterior de la cara dibujando un trazo horizontal.
Acabado 10. Si no estás acostumbrada a “sacarte los colores”, aplica el colorete con la yema de los dedos o con una brocha corta. Las versiones mini ayudan a tener un mayor control sobre los trazos.

LUCE UNOS PÓMULOS DE PELÍCULA
Toma nota de los trucos que utilizan los maquilladores profesionales para destacar el relieve natural de los pómulos.
En dos tonos. Las mejillas también sucumben a la fuerza de la gravedad y pierden proyección con el paso del tiempo. Un truco para elevar los pómulos es aplicar un colorete más oscuro “barriendo” las mejillas en un trazo ascendente desde el centro hacia la sien y otro de la misma gama de color, pero más claro, en la zona alta del pómulo. El tono oscuro acentúa los rasgos y da profundidad, mientras que el claro crea volumen y aporta frescura.
Toque mágico. Tus pómulos ganarán un relieve aún más espectacular si te das un toque de iluminador bajo el párpado inferior y te lo extiendes hacia ambos lados.