CÓMO COMBATIR LOS PROBLEMAS DE LA PIEL MÁS FRECUENTES

Muchas personas propensas a sufrir este tipo de trastornos ven como se agravan sus dolencias con el cambio de temperatura, el sol, el exceso de sequedad, etc., puede empeorarlos. Para combatir mejor estos brotes, sigue estos consejos.
La piel es el órgano más extenso del cuerpo. Se calcula que, en un adulto, la piel puede medir entre 1,5 a 2 metros cuadrados. Su misión, además, es importantísima: proteger el organismo de las agresiones exteriores. Por esta razón, es importantísimo mantenerla en buenas condiciones.

DERMATITIS ATÓPICA
La dermatitis atópica se trata de un problema cada vez más frecuente y afecta especialmente a los niños. Produce enrojecimiento de la piel, picor, aspereza y descamación. Si la persona que la sufre se rasca, pueden aparecer heridas, con el consiguiente riesgo de infección. Sin tratarse de una enfermedad grave, sí que resulta muy molesta, pudiendo provocar nerviosismo e insomnio.
Cuidados preventivos
Es muy importante mantener la piel hidratada aplicando una crema humectante adecuada para la piel atópica varias veces al día.
El baño debe ser corto (es preferible optar por la ducha) con el agua no demasiado caliente y utilizando un gel específico o prescindiendo de él, si no es necesario.
El secado se realizará con mucho cuidado sin restregar la piel con la toalla.
Es preferible llevar ropa de tejidos naturales, como el algodón.
A la hora de lavar las prendas, usar un jabón delicado y no utilizar suavizante.
En el caso de los niños, hay que procurar que se rasquen lo menos posible, distrayéndoles con juegos, etc. Como no siempre será posible controlarlos, es importante que lleven siempre las uñas cortas y limpias para evitar infecciones.
También hay que vigilar los cambios bruscos de temperatura, los ambientes excesivamente secos y la sudoración.
Aprovecha el verano para bañarte en la playa, ya que el agua del mar resulta muy beneficiosa para controlar la dolencia.
Tratamiento
Además de las medidas preventivas especificadas anteriormente, lo único que se puede hacer es paliar el problema con cremas corticoides. Hay que tener en cuenta, también, que este problema suele desaparecer, en la gran mayoría de ocasiones, a lo largo de la adolescencia.

PSORIASIS
Se trata de una dolencia que aparece cuando la renovación de las células de la piel se realiza demasiado rápidamente. Las células nuevas se acumulan en la superficie, produciendo los síntomas típicos de esta dolencia: placas de piel engrosada, enrojecida y con escamas blanquecinas que producen picor o dolor. Las zonas donde suele manifestarse son los codos, las rodillas, el cuero cabelludo, la parte baja de la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Tratamiento
Dependerá de varios factores, como el tipo de psoriasis, el tamaño de las placas, etc. Se trata de un tratamiento individualizado que, a menudo deberá cambiarse sobre la marcha, dependiendo de la reacción del paciente.
-Aplicación de cremas que controlan el sistema inmunitario, ayudan a descamar la piel y ralentizan la renovación de las células cutáneas.
-Fototerapia, exponiendo la piel afectada al sol o a los rayos UVA. Hay un tratamiento, llamado PUVA, que combina la luz ultravioleta con una medicación especial.

ALERGIAS CUTÁNEAS
Aparecen cuando el sistema inmune responde de una forma exagerada ante sustancias que no resultan perjudiciales para la mayoría de las personas, produciendo síntomas como picor intenso, sequedad, descamación, eccema, etc.
Si hay algún elemento que provoca la reacción es necesario identificarlo y evitarlo. Los más frecuentes son ciertos fármacos (penicilina, sulfamidas, preparaciones de insulina, el yodo, etc.), los alimentos (chocolate, pescado, marisco, huevo, melocotón, frutos secos...), las picaduras de insectos, etc.
Cuidados preventivos
La piel alérgica requiere unos cuidados muy similares a los de la piel atópica (hidratar a diario, evitar los baños prolongados, usar ropa de algodón, evitar cambios bruscos de temperatura, etc.).
Tratamiento
Para evitar los síntomas, se puede recurrir a un antihistamínico, corticoides, etc.

URTICARIA
Surge de forma rápida y se acompaña de picor intenso y aparición de unas pápulas rojizas (también llamadas habones). Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo en brotes que suelen durar entre unas horas o unos días. Si se prolonga más de seis semanas, se trata de urticaria crónica. Es difícil descubrir su causa concreta. Hay personas que la padecen tras exponerse a una fuente de calor, después de hacer ejercicio, en momentos de estrés, cuando hace frío, etc.
Tratamiento
La mayoría de brotes de urticaria desaparecen rápidamente y no requieren ser tratadas. Si son especialmente virulentos o se prolongan durante demasiado tiempo, es posible que sea necesario administrar antihistamínicos bajo control médico.

BUENOS HÁBITOS
Llevando a cabo estas sencillas recomendaciones no sólo podrás prevenir los distintos problemas que pueden afectar a tu piel, sino también retrasar el proceso natural de envejecimiento cutáneo.
Protégete del sol. Es la principal agresión que puede recibir tu piel. Además de acelerar la aparición de arrugas, manchas y sequedad, aumenta el riesgo de sufrir cáncer cutáneo. Evítalo reduciendo al máximo las horas que pasas bajo el sol y, cuando te expongas, utiliza, en todo momento, un protector solar adecuado.
Deja de fumar. El tabaco disminuye el flujo sanguíneo y dificulta la llegada de oxígeno y nutrientes a la piel. Esto se traduce en una pérdida acelerada de firmeza al dañarse el colágeno y la elastina. Además, gestos que se realizan al fumar (como fruncir los labios, entornar los ojos, etc.) aceleran la aparición prematura de las arrugas.
Realiza una higiene adecuada. Utiliza productos adecuados para limpiar tu piel. Evita los jabones agresivos, ya que la resecan y eliminan sus defensas naturales. Aplica una crema hidratante de día, prefentemente con filtro solar, adecuada a tu tipo de piel.
Mantén una dieta equilibrada. Apuesta por una alimentación de tipo mediterránea, rica en frutas y verduras, cereales integrales y proteínas bajas en grasa (carnes magras, pescado, legumbres, lácteos desnatados...).
Evita el estrés. Los nervios puede ser el principal agente desencadenante de numerosos problemas cutáneos, desde el eccema al acné o la psoriasis. Para evitarlo, sería útil aprender a controlar el estrés mediante ejercicios de relajación y también dedicando un tiempo a realizar actividades que te resulten gratificantes.