CÓMO PROTEGER LA PIEL DEL SOL Y PREVENIR EL CÁNCER

En verano, el sol es una de nuestras principales motivaciones. Pasar el día en la playa, conseguir un atractivo bronceado...No hay que olvidar, sin embargo, que, en exceso, puede convertirse en un peligroso enemigo. Para evitarlo, hay que extremar las precauciones.
El sol es fuente de vida. Además de estimular la producción de vitamina D, esencial para la buena salud de nuestros huesos, mejora algunos problemas de la piel, como el eccema o la psoriasis. No hay que olvidar, sin embargo, que tomando en exceso y sin precaución es el principal factor de riesgo del cáncer de piel y de su forma más peligrosa, el melanoma.

El daño que produce el sol que tomamos sin protección durante toda nuestra vida queda almacenado en la piel. Al cabo de los años, si ese daño ha sido excesivo, tenemos mayores posibilidades de sufrir un cáncer cutáneo. Las personas que se han expuesto en exceso durante su infancia, aunque se protejan convenientemente en la edad adulta, tienen un riesgo mayor de sufrir esta dolencia. La piel de los niños es más sensible que la de los adultos, por lo que el daño que ocasiona el sol en los primeros años de vida es más profundo.

Por esta razón, es muy importante proteger convenientemente a los más pequeños, sobre todo si son rubios con ojos claros, tienen la piel muy blanca, con pecas o sufren enfermedades dermatológicas, como la dermatitis atópica. Según datos de la Asociación Española de Pediatría de atención primaria (AEPap), utilizar un fotoprotector adecuado al tipo de piel durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78% el riesgo de sufrir cáncer cutáneo.

PRECAUCIONES BÁSICAS
La costumbre de broncearse es la principal razón del aumento, en los últimos años, de los casos de cáncer de piel y melanoma. Más del 90% de los casos de cáncer de piel aparecen en las zonas más expuestas al sol. A la hora de protegerse, la clave está en moderar las exposiciones (tanto en número como en duración) y, sobre todo, no olvidarse nunca de la protección solar.
1 Cómo usar el Fotoprotector
Es la mejor arma de la que disponemos para prevenir este tipo de cáncer pero, para que resulte efectiva, es imprescindible utilizarla correctamente.
Frecuencia. Los especialistas aconsejan aplicarse el protector media hora antes de tomar el sol, ya que es el tiempo que tarda en resultar efectiva. Además, deberemos renovar la aplicación cada dos horas aproximadamente o después de cada baño, aunque se trate de productos resistentes al agua.
El más adecuado. A la hora de elegir el filtro solar hay que tener en cuenta nuestro fototipo. Las personas rubias y con la piel muy clara, por ejemplo, requieren un índice de protección alto (de 45 a 30) y las pieles normales o morenas un filtro medio (de 20 a 30). El filtro solar debe aplicarse aunque ya se tenga la piel bronceada. Hay que tener en cuenta, además, que, en la playa, la arena refleja entre un 10 y un 25% de los rayos solares. La agresión del sol en estos lugares es, por lo tanto, más intensa, por lo que la protección tendrá que ser mayor.
2 Evitar las horas de máxima radiación solar
Los niños y las personas con la piel clara deben evitar las horas en las que el sol es más fuerte, es decir, entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde, aunque se hayan aplicado filtro solar. Durante este período, los rayos llegan verticalmente y la radiación es mucho más intensa.
3 Después del sol
Al llegar a casa, la aplicación de cremas calmantes e hidratantes (las denominadas "after-sun") nos ayudarán a paliar los daños producidos por el sol.

VIGILANCIA, LA MEJOR PREVENCIÓN
Hay distintos tipos de cáncer dermatológico. Los más habituales son los denominados cánceres de piel no melanoma y los más graves los melanomas, mucho menos frecuentes que los anteriores, pero de consecuencias más graves, sobre todo si no se diagnostican a tiempo. Para prevenir su aparición, es necesario tener en cuenta estos factores.
Grupos de riesgo
Las personas más propensas a sufrir esta dolencia son aquellas que tienen la piel blanca y que han tomado mucho el sol durante su infancia y juventud. También es frecuente entre personas que trabajan al aire libre (pescadores, agricultores...).
Dónde aparece
Aunque pueden hacerlo en cualquier parte del cuerpo, lo más habitual es que lo hagan en las zonas más expuestas al sol, como la cara, el cuello, las manos y los brazos.
Cómo detectarlo
Las lesiones precancerosas no siempre son iguales, aunque la forma más habitual de manifestarse es mediante un pequeño cambio en el aspecto de la piel. Puede ser una herida que no sana, una mancha con relieve de color rojo o marrón, etc. Ante la sospecha, es imprescindible acudir a un dermatólogo. Aunque, en la mayoría de ocasiones, se trata de trastornos sin importancia, es conveniente descartar la posibilidad de que se trate de un cáncer.

EL SISTEMA "ABCDE" PARA DETECTAR EL MELANOMA
Es conveniente estar atentos a los lunares que presenten algunos de estos aspectos.
A - Asimétrico. Una de las mitades del lunar es diferente a la otra.
B - Borde irregular.
C - Color variable.
D - Diámetro. Mayor de 6 mm.
E - Evolución. Evolución de la forma y el borde, aumento de grosor y aparición de picor.