CÓMO COMBATIR LA CAÍDA DEL CABELLO


El 70% de los hombres y el 30% de las mujeres tienen un problema de alopecia. Para combatirlo es conveniente, en primer lugar, saber cúal es el trastorno que la causa y, en segundo, optar por el tratamiento más adecuado en cada caso.
Durante los meses de otoño, es muy frecuente que el cabello se debilite y caiga más de lo normal. Se trata de un trastorno pasajero que suele solucionarse de forma espontánea. Hay, sin embargo, otros tipos de alopecia que no se resuelven por sí solos. En estos casos, puede ser útil optar por alguno de los muchos tratamientos que hay en el mercado.

LA ALOPECIA MÁS FRECUENTE: ANDROGENÉTICA
La gran mayoría de personas con este problema sufren la denominada caída androgenética o común. Un tipo de caída de pelo que, aunque también puede afectar a las mujeres, es más habitual en hombres.
Se produce cuando el pelo es especialmente sensible a la acción de hormonas masculinas como la testosterona. El pelo se va debilitando progresivamente, volviéndose más corto y fino, hasta que ya no es reemplazado por pelo nuevo. En hombres, este trastorno tiene un componente fuertemente hereditario, ya que se transmite de padres a hijos.
En el hombre, la caída de pelo se inicia en la coronilla y, poco después, en las sienes ("entradas"), hasta extenderse prácticamente a toda la cabeza, a excepción de la zona occipital y parietal (nuca y sienes). En la mujer la calvicie no es tan evidente, y suele afectar a la parte delantera.
Se trata de una alopecia prácticamente irreversible, aunque existen tratamientos que pueden detenerla.

CUANDO SE RELACIONA CON EL ESTRÉS: AREATA
Su principal característica es la formación de pequeñas placas redondas sin pelo, generalmente en la cabeza, aunque también pueden aparecer en otras zonas (como cejas, la barba, etc.). En algunos casos, lleva a la calvicie total. Puede darse a todas las edades, pero afecta sobre todo a personas jóvenes.
Aunque no se sabe a ciencia cierta qué factores concretos la producen, se cree que se trata de una enfermedad autoinmune, es decir, cuando el propio cuerpo ataca el tejido sano por error. Está asociada con situaciones prolongadas de estrés.
Cuando las placas son pequeñas y poco numerosas, la alopecia suele desaparecer de forma espontánea. Si se prolonga, se puede optar por varios tratamientos como las inyecciones de esteroides, aplicación de corticosteroides, minoxidil, luz ultravioleta...

OTROS TIPOS DE ALOPECIA
Aunque no son tan conocidas como las anteriores, estos tipos de alopecia también son muy comunes y, según el caso, más fáciles de combatir.

Difusa o Efluvio Telógeno.
Se trata de pérdidas de cabello puntuales que tienen lugar después del parto o por haber sufrido anemia por deficiencia de hierro, estrés emocional, fiebre, desnutrición...Este tipo de caída dura unos meses y suele solucionarse espontáneamente.
Traumática o de tracción.
Está provocada por el abuso de peinados que estiran el pelo (coletas tirantes, trenzas, etc.), el uso de peines metálicos, etc. También puede ser la consecuencia de un trastorno llamado tricotilomanía, que consiste en la necesidad irreprimible de arrancarse el pelo, generalmente por causa de estrés.
Inducida por fármacos.
Cada vez es más frecuente la alopecia provocada por los anabolizantes que algunos hombres toman para aumentar su masa muscular. Otros medicamentos que pueden provocarla son los antitiroideos, los retinoides, etc.

QUÉ HACER
Hay una gran cantidad de productos y tratamientos que ayudan a frenar la caída pero también es importante aplicar a diario una medidas que nos ayudarán a proteger nuestro cabello.
Higiene adecuada. Es necesario lavar el pelo con frecuencia y utilizar un champú adecuado. Mantener una buena higiene es importante, sobre todo, si se tiene el pelo graso, ya que el sebo puede afectar al folículo piloso y debilitarlo. En este caso, se aconseja el uso alterno de un champú de tratamiento con otro de uso frecuente. Al lavarlo, se deben realizar dos enjabonadas y esperar de 2 a 3 minutos antes de aclarar.
Cuidados especiales. Es conveniente tratar el cabello con suavidad, utilizando peines de madera y cepillos de cerdas naturales. No hay que estirarlo en exceso al secarlo, desenredarlo, etc, ni abusar de los peinados tirantes. También es importante usar el secador a una distancia de 30 cm. como mínimo del cuero cabelludo y siempre a baja potencia.
A evitar. El tabaco y el alcohol tomado en exceso resecan la piel del cuero cabelludo y debilitan el cabello. Tampoco es conveniente tomar demasiado café (aumenta el riesgo de sufrir estrés) ni abusar de las grasas de origen animal (carnes rojas, embutidos, lácteos enteros, etc.).

TRATAMIENTO
Champús. Los champús tienen un efecto preventivo y actúan como complemento con otros tratamientos más activos (ampollas, complementos dietéticos, etc.).
Nutricosméticos. Se trata de cápsulas o grageas que, junto a una dieta equilibrada, ayudan a reforzar la estructura del cabello. Con nutrientes como los minerales, y vitaminas A, B, C y E, sus resultados empiezan a notarse a las dos o tres semanas de tratamiento.
Dieta. Una alimentación equilibrada nos asegura el aporte de nutrientes que necesita el cabello.
Aceite de oliva. Es el condimento ideal para la salud y la belleza del pelo. Se aconseja tomar de dos a tres cucharadas al día (en crudo y como aliño de ensaladas y verduras).
Cereales integrales. Contienen minerales ideales para el pelo, como el hierro y el magnesio.
Almendras. Su contenido en ácidos grasos, proteínas y vitaminas B y E, previene la caída.
Levadura de cerveza. Rica en proteínas y vitamina B, es un complemento dietético muy útil para fortalecer el cabello y mejorar el estado de la piel.
Aguacate. En su composición encontramos ácidos grasos, minerales y vitamina E, lo que le convierte en un alimento muy útil para combatir la debilidad capilar.