CÓMO COMBATIR LA ANSIEDAD

La ansiedad generalizada y su manifestación más aguda, el ataque de pánico, son dos de los problemas emocionales más frecuentes en los últimos años. Para combatirlos, es conveniente saberlos identificar.
Hay situaciones en la vida que pueden generarnos una gran ansiedad. Un accidente, un problema laboral, una crisis de pareja...Se trata de una reacción lógica y natural ante un acontecimiento que nos supera y que no podemos controlar. El problema surge cuando este sentimiento surge de forma injustificada, en momentos en los que nada nos debería alterar.

POR QUÉ OCURRE
La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante una situación que percibe como peligrosa. Es una herencia de la época prehistórica, cuando el ser humano debía mantenerse alerta ante los muchos peligros a los que estaba expuesto.
Afrontar la amenaza
Esta reacción se desencadena a partir del hipotálamo, una zona del cerebro que segrega hormonas que, a través de otras hormonas, provocan que las glándulas suprarrenales produzcan una mayor cantidad de cortisol y adrenalina. Cuando aumenta la cantidad de estas hormonas en la sangre tiene lugar diversos efectos sobre la circulación, la respiración y el metabolismo para que el cuerpo esté más preparado para afrontar la amenaza. Se trata, por lo tanto, de una ansiedad "buena", ya que nos ayuda a responder ante situaciones que exigen lo mejor de nosotros mismos.

CUÁNDO ES PERJUDICIAL
Si esta respuesta fisiológica se prolonga durante demasiado tiempo (más de seis meses) o resulta desproporcionada, ya que no hay ningún motivo que la justifique, es posible que estemos ante un cuadro de ansiedad generalizada. Se trata de un estado de inquietud y nerviosismo constante que compromete la calidad de vida y el equilibrio emocional de quien la sufre.
Síntomas emocionales
El más característico es la preocupación y temor constantes (también llamado expectación aprensiva) como, por ejemplo, miedo a que algún familiar cercano o la misma persona pueda sufrir un accidente, una enfermedad grave o morir. También es frecuente sentir inseguridad, insomnio, necesidad de tenerlo todo bajo control, dificultad para decidir y decir "no", pensamientos negativos sobre uno mismo y sobre los demás, temor a perder el control, problemas de memoria, dificultades para concentrarse...
Síntomas físicos
Los más habituales son: taquicardias, temblores, mareos, dificultad para respirar, calambres en el estómago, tensión muscular, boca seca, sudoración abundante, dificultades para tragar, cefaleas...

QUÉ HACER
Por regla general, la ansiedad se trata con técnicas específicas de psicoterapia. En ocasiones, puede ser necesario, además, tratamiento farmacológico.
Terapia congnitivo-conductual
El objetivo inicial de este tipo de tratamiento es reducir los síntomas de ansiedad y la incapacitación que producen. Una vez se haya conseguido, se intentará tratar las causas que la originan.
Fármacos
Ansiolíticos. Los más utilizados son las benzodiazepinas y la buspirona. Los primeros tienen, además, efecto sedante (ayuda a combatir el insomnio) y actúan como relajante muscular. La buspirona es un ansiolítico puro, sin efectos sedantes y sus efectos tardan más en aparecer.
Otros. También pueden recetarse antidepresivos con efecto ansiolítico, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (Prozac), tricíclicos (Anafranil)...
Técnicas de reducción de estrés
Paralelamente, se aconseja realizar técnicas de relajación y respiración, meditación, deporte, yoga, Tai Chi, Biofeedback (un método que permite controlar la tensión psíquica y muscular)...

OTRAS DOLENCIAS RELACIONADAS
Junto a lo que se conoce como ansiedad generalizada conviven otra serie de alteraciones emocionales que, a pesar de tener como síntoma principal esta sensación, tienen características propias.
Ataque de pánico
Se trata de una sensación concreta de miedo intenso que aparece sin motivo, generalmente en momentos en los que la persona está relajada, como por la noche. Sus síntomas son sensación de ahogo, taquicardia, náuseas, etc,.
Fobias
Se trata de un miedo irracional hacia un objeto o situación determinada. Se puede tener fobia a las arañas, a los espacios abiertos (agorafobia) o cerrados (claustrofobia), a relacionarse con los demás (fobia social, etc.,).
Trastorno obsesivo-compulsivo
Las personas que lo sufren se ven impelidos a realizar una serie de gestos o comportamientos rituales con una frecuencia exagerada (lavarse las manos, asegurarse de que la puerta esté cerrada, etc.).
Estrés postraumático
Es una ansiedad provocada por desencadenante real, como un accidente, la muerte de un familiar, una enfermedad grave, etc. Tras el trauma, la persona afectada revive el evento una y otra vez, sufriendo una gran angustia.

UNA BUENA CALIDAD DE VIDA
Éstas son las medidas más importantes a la hora de prevenir este trastorno.
Dieta saludable
Es conveniente comer de forma sana y equilibrada, evitando el café y demás bebidas estimulantes (té, bebidas de cola...) y el alcohol.
Ocio y descanso
Se recomienda dormir una media de ocho horas diarias, dedicar un tiempo a la semana al ocio y al descanso y cultivar las relaciones sociales y familiares.
Ejercicio
Practicar deporte tres veces por semana o caminar un mínimo de media hora al día ayuda a relajarse. Se aconseja hacer ejercicio al aire libre y, si es posible, en plena naturaleza.
Organizarse bien
Una vida caótica genera intranquilidad. Por el contrario, establecer un horario fijo para nuestras actividades (disponiendo un orden de prioridades) evitará que tengamos la sensación de que no podemos llegar a todo.
Problemas y decisiones
Se recomienda abordar los problemas y tomar decisiones lo antes posible. La indecisión o el exceso de análisis generan ansiedad.
Autoestima
Cuando hemos realizado correctamente una tarea, debemos reconocer nuestra valía. Si nos equivocamos, asumiremos el error pero evitando el exceso de culpa.
Relaciones con los demás
Debemos tratar a las personas de nuestro entorno de una forma positiva. Si tenemos alguna diferencia con alguna de ellas, expondremos nuestro punto de vista sin enfados ni reproches.