CÓMO MANTENERSE BIEN HIDRATADOS EN VERANO

Las altas temperaturas hacen que tomemos liquidos con más frecuencia. Además de refrescarnos, mantener una buena hidratación corporal es esencial para la salud, ya que ayuda a transportar nutrientes a través de la sangre y a controlar la tensión arterial.
Beber de 2 a 3 litros de agua al día es esencial para mantenerse bien hidratado, especialmente, durante los calurosos meses de verano y cuando se practica deporte. Puedes tomar líquidos en forma de zumos, infusiones, batidos o caldos, así como a través de la fruta fresca. Lo importante es que la cantidad de líquido que aportes a tu organismo sea la misma que la que elimines para mantener el equilibrio corporal y evitar problemas. Hidrátate correctamente y ganarás en salud.

El agua supone entre el 50 y el 60% de nuestro peso y ayuda a desarrollar funciones vitales de nuestro organismo. Cuando el cuerpo pierde un 1% de líquidos aparece la sensación de sed; si aumenta al 2%, se reduce el rendimiento y la resistencia y, a partir del 5%, puede verse alterado el ritmo cardíaco e incluso tener vómitos y espasmos musculares. Por ello, debes reponerla contínuamente.

RECOMENDACIONES
  • Bebemos una media de cinco vasos de agua al día (una cantidad que está por debajo de la recomendada por los expertos, que la sitúan entre seis y ocho vasos). Este dato alerta de la necesidad de tomar más agua; intenta hacerlo de forma continua, aunque no tengas sed, y evita sustituirla por otras bebidas con cafeína o alcohol, ya que éstas actúan como diuréticos y pueden causar más pérdida de agua. Tener una jarra de agua en la mesa mientras comes o añadir unas gotas de limón a ésta harán que tengas más ganas de beber agua.
  • Los vegetales naturales crudos (ensaladas, frutas o verduras), además de ayudar a mantener la línea y aportar incontables nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo, contienen una gran cantidad de agua. El aporte de estos alimentos se incluye en la cantidad de líquidos que debemos tomar a diario.
  • Los niños, las embarazadas, los ancianos y los deportistas son los más propensos a deshidratarse. Éstos últimos pierden mucho líquido que deben ir reponiendo antes, durante y después de realizar cualquier actividad física. Beber agua es la mejor solución para rehidratarse y recuperarse tras un gran esfuerzo físico, aunque existen otros productos que también contribuyen a ello, como los refrescos y las bebidas isotónicas. Éstas últimas son un complemento nutritivo compuesto por agua, azúcares y sales minerales que favorecen el rendimiento físico y la recuperación de los deportistas tras un gran esfuerzo. Las bebidas energéticas (incluyen hidratos de carbono, proteínas y cafeína) son otra solución para calmar la sed y el agua de coco (rica en sodio, potasio y cloro) también es una alternativa para reponer líquidos tras el esfuerzo.
  • Además de hidratarse convenientemente, llevar ropa fina de algodón, que no sea ajustada y, preferiblemente de colores claros, ayuda a soportar mejor el calor. Protegerse la cabeza con un sombrero de paja o con una gorra también contribuye a hacer más llevaderas las altas temperaturas.
  • Es conveniente realizar ejercicio físico a primera hora de la mañana o por la noche y evitar las horas de máximo calor para prevenir una lipotímia. También es importante descansar cada cierto tiempo cuando se practica deporte e ir bebiendo agua para que el cuerpo reponga el líquido perdido.

CONSECUENCIAS DE LA DESHIDRATACIÓN
Las recomendaciones anteriores te ayudarán a prevenir alteraciones en el funcionamiento de órganos vitales. Intenta llevarlas a cabo para evitar los siguientes problemas de salud.
Cálculos renales
La falta de agua en el organismo provoca que los riñones no eliminen bien determinados minerales, originando la formación de cálculos renales.
Estreñimiento
La ingesta de líquidos facilita la disolución de los alimentos, mejora la asimilación de nutrientes y evita el estreñimiento.
Fatiga
Las células de nuestro cuerpo necesitan agua para producir energía y ayudar al cerebro a realizar sus funciones. Si no bebes a diario suficiente agua, puedes sufrir fatiga física y cansancio.
Sequedad en la piel
Si tu organismo recibe un aporte hídrico menor al que debería, tu piel refleja esta carencia. Tu dermis pierde elasticidad y presenta un aspecto desnutrido y reseco que la envejece y la estropea.
Pérdida de memoria
El 85% del cerebro está constituído por agua y, si se produce una deshidratación, puede afectar a la memoria y a la capacidad de concentración.