CÓMO TOMAR LOS MEDICAMENTOS PARA QUE RESULTEN MÁS EFICACES

El 25% de las urgencias hospitalarias se deben a un mal uso de los fármacos que se toman habitualmente. Aunque son una gran ayuda para disfrutar de una buena salud, también pueden causar trastornos, sobre todo si no se utilizan correctamente.
Analgésicos para el dolor de cabeza, antibióticos para las infecciones, antiinflamatorios para las lesiones musculares...Cada familia dispone en su casa de un botiquín con toda clase de pastillas, cremas y jarabes, pero...¿qué pasa cuando estos fármacos, en lugar de curar, nos causan trastornos nuevos? Para evitarlo, es importante extremar las precauciones.

CUÁNDO Y CON QUÉ TOMARLOS
Muchos medicamentos resultan más o menos efectivos si se acompañan de ciertos alimentos. En algunos casos, incluso, pueden provocar peligrosas interacciones.
Antes o después de las comidas
Lee bien el prospecto. Si indica que determinado fármaco debe ingerirse "en ayunas", tómalo a primera hora del día, antes de desayunar. Si se indica "fuera de las comidas" es porque debe tomarse con el estómago vacío, es decir, una hora antes de comer o bien dos horas después para que los alimentos no impidan la absorción del principio activo. Si, por el contrario, se indica tomarlo "con las comidas" debe hacerse durante o inmediatamente después de ellas. De esta manera, se evitan molestias digestivas y, según el caso, se potencia el efecto del fármaco.
Siempre con agua
Salvo que se indique lo contrario, los medicamentos en cápsulas, píldoras o pastillas deben tomarse preferiblemente con agua. La leche puede impedir su absorción por el organismo y los zumos de frutas, especialmente de naranja debido a su acidez, les restará eficacia.

INTERACCIONES CON LA COMIDA
Cuando sigas un tratamiento con fármacos, es necesario que prestes atención a lo que comes, ya que algunos alimentos pueden interferir en su asimilación.
Lácteos
Este grupo de alimentos resulta incompatible con unos antibióticos llamados tetraciclinas, ya que pueden impedir su absorción. Tampoco deben tomarse con un tipo de laxantes que contienen una sustancia llamada bisacodil debido a que, al potenciar su acción, provocarían diarreas.
Zumo de pomelo
Es conveniente evitarlo cuando se toman medicamentos contra el colesterol, anticonceptivos orales y fármacos contra la alergia, debido a que impide que el hígado haga llegar el medicamento al organismo.
Verduras de hoja verde
Su contenido en vitamina K hacen que sean incompatibles con los anticoagulantes orales.
Fermentados
Alimentos como los quesos curados, el salmón ahumado o los arenques pueden resultar perjudiciales si se toman con antidepresivos.
Comidas muy grasas
Si tomas antiinflamatorios o medicamentos para la artritis, no debes abusar de las grasas, ya que pueden dañar el hígado y potenciar los efectos secundarios de estos fármacos, como, por ejemplo, la somnolencia.
Té y café
Estas bebidas, tomadas en gran cantidad, dificultan la absorción del hierro por el organismo, por lo que es conveniente reducir su consumo cuando se toman suplementos de este mineral.

ALERGIAS A LOS FÁRMACOS
Síntomas como erupciones cutáneas, hinchazón de los labios y los ojos, sibilancias, etc., pueden indicarnos que tenemos una sensibilidad especial a algún fármaco.
Por qué ocurre
La denominada alergia farmacológica tiene lugar cuando el sistema inmunitario produce una sustancia llamada IgE. Cada vez que se toma el fármaco, la IgE hace que se produzca histamina, la sustancias que provoca los síntomas de la alergia. Los medicamentos que causan más alergias son la penicilina, algunos tipos de insulina, las sulfamidas, etc.
Qué hacer
Para combatir los síntomas y prevenir una reacción grave se puede tomar antihistamínicos, broncodilatadores, corticosteroides y, en el caso de que haya riesgo de anafilaxia, epinefrina inyectable. Una vez identificado el fármaco desencadenante, es muy importante no volver a tomarlo. Hay que informar al médico de la existencia de esta alergia y, si es necesario, llevar algún elemento identificativo (placa, tarjeta) que así lo especifique.

ATENTOS A LOS EFECTOS SECUNDARIOS
Todos los fármacos causan, en mayor o menor medida, algún que otro prejuicio para la salud. Estos son los medicamentos con los que hay que tener especial cuidado.
Analgésicos
Los derivados del opio (opiáceos) pueden crear dependencia, por lo que deben tomarse siguiendo siempre las indicaciones del médico. El ácido acetilsalicílico y otros antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, pueden irritar las paredes del estómago. Por esta razón, las personas con gastritis, úlcera o acidez deben evitarlos y tomarlos con precaución si se sufre hipertensión y/o trastornos cardíacos. El paracetamol, por su parte, puede afectar el hígado.
Antidepresivos
Deben tomarse siempre siguiendo la pauta establecida por el especialista. Si no lo hacemos así, pueden producir síntomas como visión borrosa, arritmias, insomnio, alucinaciones, disfunciones sexuales, etc. También tienen un riesgo alto de causar dependencia.
Somníferos
Su uso debe ser puntual, de lo contrario puede producir insomnio crónico. Hay que tener en cuenta, además que, si se toman sin control, pueden causar síntomas como disminución de reflejos, somnolencia diurna, etc.
Ansiolíticos
Si el consumo es prolongado, tienen un riesgo alto de causar dependencia. Tampoco es conveniente suspender su uso de forma brusca sin antes consultar con el especialista.