LOS TRATAMIENTOS MÁS EFICACES PARA LAS TENDINITIS

Dolor al mover una articulación concreta, hinchazón, inmovilidad...Son los síntomas típicos de la tendinitis, una dolencia frecuente que aparece como consecuencia de una lesión o del paso del tiempo ya que, con la edad, el tendón se deteriora. El reposo y la fisioterapia nos ayudarán a aliviar las molestias.
Los tendones son unas estructuras que transmiten al hueso la fuerza ejercida por el músculo para, de esta manera, provocar el movimiento de la articulación. El uso excesivo o la degeneración propia de la edad pueden hacer que se inflamen y lesionen, produciendo dolor e inmovilidad.

CÓMO DETECTARLA
El dolor es su principal síntoma pero, para diferenciarla de otras lesiones que afectan las articulaciones, como la artrosis, la artritis, etc., hay que estar atentos a estas otras señales.
Dolor e inflamación
Las molestias se producen al mover la articulación donde se encuentra el tendón afectado y desaparecen con el reposo de la misma. El dolor, además, suele ser más intenso por la noche. También es típico que se produzca una inflamación de la zona, que aparece entumecida y caliente.
Evolución
La sensación dolorosa aparece de una forma relativamente brusca, aunque es frecuente que disminuya al cabo de unas horas hasta dejar de sentirse. Al cabo de unos días, el dolor reaparece y se hace permanente, sobre todo cuando se somete la articulación a un esfuerzo constante. Con el tiempo, si sigue sobrecargándose y si no se establece un tratamiento, se puede producir la rotura total o parcial del tendón.

CAUSAS
La tendinitis se debe, básicamente, a la realización constante de movimientos repetitivos que producen la sobrecarga de los tendones, frecuentemente en el trabajo o con la práctica deportiva. Suele afectar a personas que adoptan malas posturas o, en el caso del deporte, a realizar ejercicios cuando se está desentrenado o antes de calentar las articulaciones. También puede producirla una lesión o enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide. Con la edad, el riesgo aumenta, debido a la degeneración de los tendones.

ZONAS AFECTADAS
Puede afectar a cualquier articulación, pero las zonas más afectadas suelen ser éstas:
Codo
La más frecuente es la conocida como "codo de tenista" (epicondilitis lateral), producida por la tensión constante que se ejerce sobre los músculos y tendones extensores de esta zona. Otra variedad es el "codo del jugador de golf", cuyo origen está en la rotación de la muñeca.
Hombro
La tendinitis del manguito de los rotadores, más conocida por el nombre de "hombro de nadador" es la inflamación de la cápsula y los tendones del hombro.
Dedo pulgar
Llamada tendinitis de Quervain aparece cuando se inflaman los tendones que se encuentran en la unión entre el pulgar y la muñeca. También puede sufrirse el denominado "pulgar de resorte", en la que el tendón de este dedo se inflama y engrosa, impidiendo la flexión y extensión del mismo. El dedo afectado puede, incluso, llegar a "dispararse" de forma súbita.
Talón
Se trata de la tendinitis aquílea, es decir, la irritación del tendón de Aquiles, el que conecta los músculos de la pantorrilla al talón.

QUÉ HACER
El objetivo principal debe ir encaminado a reducir el dolor y la  inflamación, de manera que pueda restablecerse la movilidad de la articulación.
Vendajes
En ocasiones, es necesario inmovilizar la articulación afectada mediante vendajes elásticos comprensivos o aparatos ortopédicos. También puede ser necesario hacer reposo o evitar ciertos movimientos durante un tiempo.
Fármacos
El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) es la opción terapéutica más indicada para reducir la inflamación y el dolor (aspirina, ibuprofeno...). Si no resultan eficaces, se puede optar por inyecciones locales de corticoides.
Frío y calor
En las primeras fases de la dolencia, se aconseja la terapia con hielo (aplicación de compresas frías), ya que resulta muy útil para reducir la inflamación. Cuando se hayan pasado unos días, sin embargo, es mejor aplicar calor (bolsas de agua o toallas calientes, esterillas eléctricas, cremas que generen calor...) para aliviar el dolor.
Rehabilitación
Mediante terapias de ultrasonidos, masajes para estirar el tejido, ejercicios, hidroterapia, etc., pueden aliviarse los síntomas y mejorar la movilidad de la articulación afectada.
Cirugía
Tan sólo en los casos más extremos (como, por ejemplo, cuando se produce un desgarro o rotura del tendón) se aconseja la operación.

CUIDA TUS TENDONES ZONA POR ZONA
Para evitar su degeneración, pon especial atención en adoptar estas medidas:
Hombros
Evita adoptar posturas incorrectas, soportar pesos excesivos o realizar movimientos repetitivos. Se aconseja realizar ejercicios como hacer círculos con los hombros y subir y bajar los hombros.
Codos
No lleves bolsas muy pesadas ni realices movimientos repetidos con los brazos. Realiza ejercicios que permitan fortalecer el tono muscular y la flexibilidad.
Muñecas y dedos
No aprietes con fuerza los objetos cuando los cojas con las manos. Cuando tengas que cargar un objeto pesado, procura que el peso no recaiga únicamente en la muñeca, sino en todo el brazo.

PREVENCIÓN
Dieta
Para fortalecer músculos y tendones, tu alimentación debe ser rica en minerales como el magnesio (verduras de hoja verde, frutos secos...) y silicio (cereales integrales, soja, manzanas, naranjas, uvas...).
Calentamiento
Reducirás el riesgo de sufrir lesiones calentando muy bien las articulaciones antes de la práctica de cualquier tipo de ejercicio. De esta manera, se aumenta el riego sanguíneo y la temperatura del cuerpo, lo que posibilita que los tendones estén más elásticos y puedan soportar mejor la fuerza.
Deporte
Su práctica habitual ayuda a mantener todos los tendones fuertes. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que muchas tendinitis aparecen después de realizar ejercicios para los que no se está preparado.
Sobrepeso y obesidad
Cuanto más peso tenga que aguantar el cuerpo, más riesgo hay de sufrir una tendinitis. Es conveniente, por lo tanto, mantenerse en el peso ideal.