CÓMO HACER FRENTE A LA DEPRESIÓN

Se calcula que el 11% de los hombres y el 21% de las mujeres sufrirán un episodio de depresión a lo largo de su vida. Los especialistas estiman que más de la mitad de los casos no se diagnostican ni reciben tratamiento, convirtiéndose en crónicos. Es importante, por lo tanto, detectarla ante las primeras señales.
Es el trastorno psiquiátrico más frecuente, pero también uno de los menos diagnosticados. Con síntomas que podrían confundirse fácilmente con un simple bajón anímico, no siempre es fácil distinguir la depresión de un estado de tristeza transitorio. Pero cuando los sentimientos de decaimiento son muy intensos o duran demasiado tiempo, podemos sospechar de su presencia.

POR QUÉ OCURRE
La depresión es un trastorno emocional que produce síntomas como tristeza, desesperanza y falta de energía vital. La persona que lo sufre se desentiende de su entorno y ya no disfruta de la vida de la misma manera que hacía antes. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es su origen, los especialitas creen que es una suma de factores, tanto internos como externos. Por regla general, el primer episodio tiene lugar como consecuencia de un factor externo (estrés, enfermedades graves, pérdidas importantes, etc.) que, en personas predispuestas, pueden causar depresión.
Oscilaciones hormonales
Se calcula que las mujeres sufren el doble de episodios depresivos que el hombre. Los cambios hormonales que se experimentan durante etapas como el ciclo menstrual, la menopausia, el posparto, etc., podrían ser los responsables de esta mayor incidencia.
Personalidad
Rasgos de carácter como la baja autoestima, el exceso de responsabilidad, la autoexigencia, etc., pueden hacernos más propensos a sufrir este trastorno.
Predisposición genética
Las personas con antecedentes familiares de depresión tienen un riesgo de dos a seis veces mayor de sufrirla. En estos casos, los episodios suelen ser más graves y aparecen antes.

SÍNTOMAS
Además de los síntomas emocionales, en muchas ocasiones, la depresión también puede producir molestias físicas como cefaleas, trastornos digestivos, vértigo, dolor de espalda y en las articulaciones, dificultad al respirar, palpitaciones, taquicardia, dolor en el pecho, etc. Estas dolencias aparecen como consecuencia de reprimir nuestros sentimientos, produciendo tensión física y emocional. Para evitarlo, se aconseja exteriorizar estos sentimientos hablando de ellos con los demás.

Para diagnosticar la depresión y distinguirla de un estado pasajero de tristeza, deben padecerse un mínimo de cinco de estos síntomas, según el criterio de la Organización Mundial de la Salud.
Tristeza
Estar triste y decaído la mayor parte del día.
Apatía
Incapacidad de sentir placer y perdida de interés por actividades de las que antes se disfrutaba.
Infravaloración
Sensación de "no valer nada", sentimientos de culpa, baja autoestima, inseguridad, etc.
Falta de concentración y de memoria
Disminución de las capacidades intelectuales e incapacidad para tomar decisiones.
Insomnio
Sobre todo en la última parte de la noche. Sensación de no haber descansado durante la noche.
Pérdida de apetito o aumento exagerado
Estos trastornos del apetito pueden causar pérdidas o ganancias de peso importantes en poco tiempo.
Disminución de la líbido
Desinterés por la pareja y la sexualidad.
Dolencias de origen físico
Aparición de trastornos como dolores de cabeza, mareos, náuseas, estreñimiento, dolores musculares, molestias gastrointestinales...
Ideas de suicidio
En algunos casos, incluso, pueden haberse dado intentos.

TIPOLOGÍAS
No todas las depresiones son iguales. Dependiendo de la prevalencia de unos síntomas frente a otros, de su duración, intensidad, etc., se distinguen diversos tipos.
Depresión mayor
Se trata de la depresión propiamente dicha. Se diagnostica cuando se dan más de cinco síntomas de depresión que específicamos anteriormente (uno de ellos debe ser, obligatoriamente, el primero y el segundo), durante un tiempo no inferior a dos semanas.
Depresión bipolar
En este caso, se alternan fases de euforia con otras de apatía. Cuando la persona está en estado de euforia se vuelve hiperactivo, derrochadora, con la líbido en alza, etc., y cuando está apática, tiene los síntomas típicos de la depresión.
Distimia
Se trata de la depresión crónica, es decir, aquella que dura más de dos años. Aunque los síntomas no suelen experimentarse tan intensamente como en la depresión mayor, su duración en el tiempo impide llevar una vida normal.

QUÉ HACER
Una vez diagnosticada la depresión, es necesario someterse a un tratamiento específico para combatirla.
Psicoterapia
Consiste en ayudar al paciente, en primer lugar, a conocerse mejor a sí mismo y, en segundo, a transformar sus pensamientos y sentimientos negativos por positivos.
Medicación
Los antidepresivos corrigen los desequilibrios químicos que suelen sufrir en su cerebro las personas con depresión. Se utilizan para aumentar los niveles de la serotonina, la hormona que controla las emociones, el sueño, etc., y que en las personas depresivas suelen estar más bajos de lo normal.

CÓMO PREVENIRLA
En ocasiones, realizar algunos cambios en nuestro estilo de vida puede evitar que la depresión acabe por instalarse en nuestras vidas.
No seas demasiado exigente contigo mismo/a
Sé consciente de tus propias limitaciones y aprende a vivir con ellas. Querer llegar a todo no sólo es imposible, sino que también puede ser fuente de frustración e infelicidad.
Aprende a valorarte más
Si te sientes solo/a, frustrado/a o infravalorado/a por los demás, es el momento de llevar a cabo algunas transformaciones en tu vida. Haz todo aquello que te suponga ganar como persona: sal más de casa, realiza actividades que te gusten, hazte un cambio de imagen...Todo aquello que suba tu autoestima te será muy útil.
Practica ejercicio a diario
Un reciente estudio ha demostrado que el deporte puede resultar tan eficaz contra la depresión como un fármaco. Empieza por caminar un mínimo de 30 minutos al día.
Haz más vida social
La soledad y la incomunicación puede desencadenar un episodio de depresión o agudizar la ya existente. Es importante, por lo tanto, pasar más tiempo con tu familia y amigos y conocer a gente nueva.