SIMPLIFICA TU VIDA Y GANA TIEMPO Y ENERGÍA

Liberarte de lo superfluo te ayudará a concentrarte en tus objetivos. A lo largo de la vida vamos acumulando una serie de responsabilidades que cada vez pesan más. Deshazte de ellas y recuperarás la libertad.
El ser humano tiene una tendencia natural a complicarse la vida. Es una forma como cualquier otra de buscarle el sentido a la existencia y no hay nada malo en ello. Pero si llega un momento en el que nos sentimos superados por las responsabilidades, tanto materiales como emocionales, es posible que sea la ocasión de hacer balance y despojarnos de todo aquello que, en lugar de satisfacernos, nos agobia y nos impide avanzar.

Para evitar el caos, debemos identificar las cosas que realmente necesitamos para vivir bien y deshacernos del resto. De esta manera tendremos más tiempo y energía para disfrutar de todo aquello que nos importa y, de paso, evitar ciertas dependencias que nos impiden vivir con tranquilidad.

Si tú quieres vivir de una forma más acorde a tus inquietudes, sigue estos consejos:
  • Identifica tus prioridades. Piensa en las cuatro o cinco cosas que más te producen satisfacción en la vida. Todo lo que no tenga relación directa con ello no son más que trabas para tu felicidad, así que procura librarte de ellas.
  • Reescribe el guión de tu vida. Una vez focalizados tus objetivos, organiza tus actividades en función de ellos. De esta manera podrás dedicarle en cuerpo y alma a perseguir la felicidad.
  • Aprende a decir "no". Gran parte de las responsabilidades que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida las arrastramos porque, en su momento, no nos atrevimos a decir "no". Revisa tu lista de obligaciones y deja de asumir tareas que no te atañen.
  • Haz fácil lo difícil. Todo es muy difícil antes de ser sencillo. Ante una empresa complicada, en lugar de bloquearte delante de la complejidad, empieza a trabajar lo antes posible sin perderte en los detalles. Cada paso que des te acercará a tu meta.
VALORA LO QUE REALMENTE IMPORTA
"Menos es más", decía Miles van der Rohe. Este pensamiento en apariencia tan sencillo encierra la esencia de todo lo que hemos hablado hasta ahora. Si somos capaces de despojarnos de lo inútil llegaremos de forma más rápida y segura a la cima de nuestra felicidad.
  • No seas esclavo/a de lo material. Vivimos en una sociedad consumista que nos hace valorar en exceso las posesiones materiales. Atrévete a darle la vuelta a la tortilla y empieza a valorar lo que realmente importa: el amor, la familia, la amistad, la belleza...
  • Ordena tu casa y no acumules objetos. De vez en cuando, es conveniente hacer inventario y tirar todo aquello que ya no tiene sentido guardar. Además de ganar espacio, obtendrás una gran satisfacción psicológica.
  • Aprende a ser frugal. El exceso no es sinónimo de felicidad. Consumir en demasia embotará tus sentidos y limitará tu capacidad para apreciar las cosas, además de suponer un gasto económico importante.