CÓMO DETECTAR Y ALIVIAR LOS SÍNTOMAS DE LA FIBROMIALGIA

De origen desconocido y sin un tratamiento que la combata con eficacia, sobre esta dolencia planean numerosos interrogantes. Adoptar una actitud positiva y mantener unos hábitos de vida saludables nos ayudarán a aliviar sus síntomas.
Con síntomas tan inespecíficos como dolor en todo el cuerpo o sensación de cansancio injustificado, la fibromialgia es un trastorno tan díficil de detectar que, en muchas ocasiones, no se le da la importancia que tiene. Tan sólo las personas que la padecen son plenamente conscientes de lo que supone sufrir esta dolencia contra la que, de momento, no existe una cura. La mejor estrategia es diagnosticarla lo antes posible y aplicar las medidas necesarias para mejorar la calidad de vida de quien la sufren.

La fibromialgia es un proceso reumático de carácter crónico. Al no producir ninguna alteración en los tejidos ni en las células, es muy difícil realizar un diagnóstico. La única forma de detectarla es, por lo tanto, identificar sus síntomas. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que existen muchas enfermedades que producen dolor generalizado. Sabremos que se trata realmente de fibromialgia, y no de otras dolencias como, por ejemplo, la artrosis, si se observan estos síntomas.
Dolor crónico
Para que pueda sospecharse la presencia de este trastorno, el dolor debe ser generalizado y durar un mínimo de tres meses.
Puntos gatillo
Las personas que sufren fibromialgia tienen unas zonas concretas en el cuerpo que resultan especialmente sensibles al dolor. Se trata de 18 puntos concretos (conocidos en medicina con el nombre de "puntos gatillo") que se encuentran en el cuello, los hombros, la espalda, las caderas, los brazos y las piernas. Para diagnosticar la dolencia, es necesario experimentar dolor a la presión en, al menos, 11 de estos 18 puntos.
Otros síntomas
Además del dolor, las personas con este trastorno también suelen sufrir estas molestias:
  • Sensación constante de fatiga y cansancio injustificado.
  • Sueño poco reparador. Aunque quienes la padecen no suelen tener problemas para conciliar el sueño, se despiertan con frecuencia o tienen problemas como pesadillas, apnea nocturna, movimientos bruscos de brazos y piernas, bruxismo, etc.
  • Rigidez al levantarse.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Regla dolorosa.
  • Sensación de hormigueo en las manos y los pies.
  • Problemas intestinales como estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, gases...
  • Lapsus de memoria y dificultades para concentrarse.
  • Aunque no es habitual, también puede sufrirse incontinencia urinaria, sequedad de boca y ojos, alteraciones en la visión...
Coincidencia con otras enfermedades
Es habitual, además, que la fibromialgia se presente junto a otras dolencias crónicas como, por ejemplo, la endometriosis, la enfermedad inflamatoria del intestino, la cistitis intersticial, etc.

¿QUÉ RIESGO TIENES DE PADECERLA?
Se trata de una dolencia mayoritariamente femenina (entre el 80 y el 90% de las personas que la sufren son mujeres), aunque también los hombres e, incluso, los niños pueden padecerla. Suele tener carácter hereditario, ya que las personas que tienen a un familiar con fibromialgia tienen mayor predisposición a padecerla. Además, aparece con más frecuencia en personas que sufren artritis reumatoide, lupus y espondilitis anquilosante (un tipo de artritis que afecta la columna).

¿CÓMO ALIVIAR LOS SÍNTOMAS?
El tratamiento de la fibromialgia debe ser interdisciplinar. Además del reumatólogo, es posible que se necesite la ayuda de otros profesionales médicos como fisioterapeutas, psicólogos, especialistas en el tratamiento del dolor, etc. Hay que tener en cuenta que esta enfermedad no se trata únicamente con fármacos. Es necesario, además, modificar algunas de nuestras costumbres.
Buenos hábitos
Para que nuestro cuerpo no sufra más de lo necesario, es muy importante tener una buena calidad de vida. Dormir las horas necesarias y mantener una alimentación equilibrada y saludable, y también se aconseja realizar ejercico con regularidad.
Hay una serie de medidas que te ayudarán a combatir el dolor y aliviar algunas de las molestias asociadas a esta enfermedad. Éstas son las más eficaces:
Aplicar calor. Los baños y duchas con agua caliente y la utilización de almohadas o mantas eléctricas, lamparas especiales y compresas calientes pueden aliviar el dolor. Los masajes suaves también suelen servir de ayuda.
Moderar el consumo de excitantes. El alcohol, el café, el té negro, el chocolate, los refrescos de cola, etc., pueden agravar las molestias, por lo que se recomienda reducir su consumo al mínimo.
Evitar los esfuerzos. Tampoco resulta conveniente levantar objetos pesados o realizar ejercicio físico intenso. Esto no quiere decir, sin embargo, que se mantengan hábitos sedentarios, ya que la inactividad agudiza todavía más el dolor.
Mejorar el estado anímico
La fibromialgia suele asociarse a problemas psicológicos como la depresión o la ansiedad. En estos casos, se aconseja someterse a técnicas de relajación y terapias de modificación de la conducta.
Actitud positiva. Hay que tener en cuenta que la fibromialgia es una enfermedad benigna que no produce invalidez ni lesiones definitivas. Una buena disposición por nuestra parte nos ayudará a convivir con ella.
Fármacos
El tratamiento farmacológico irá encaminado a aliviar el dolor y a combatir los trastornos que le acompañan como el insomnio, el colon irritable y la depresión.