CÓMO PREVENIR Y TRATAR NATURALMENTE EL PARKINSON



 
La enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero sus síntomas se pueden mejorar si combinamos la medicación con remedios naturales, para dar una mayor calidad de vida.
 
 
Algunas veces es difícil reconocer si se padece de la enfermedad de Parkinson. Esta enfermedad se caracteriza por la falta de producción de una sustancia química en el cerebro llamada dopamina, la cual es responsable de ayudar a los movimientos del cuerpo, al equilibrio y la coordinación.
 
SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON
La enfermedad de Parkinson es un trastorno común de movimiento que se caracteriza por los siguientes síntomas:
  • Temblores: Lentos y rítmicos. Predominan estando en reposo y disminuyen al hacer un movimiento voluntario, por lo general más pronunciados en un lado del cuerpo. No necesariamente los presentan todos los pacientes.
  • Rigidez muscular: Resistencia a mover las extremidades, hipertonía muscular.
  • Bradicinesia: Lentitud de movimientos voluntarios y automáticos.
  • Falta de expresión de la cara: La falta de parpadeo es un signo muy común de la enfermedad de Parkinson.
  • Disartria: Habla débil y de timbre apagado. Algunas veces se puede pensar que las personas de alrededor se están volviendo sordas cuando realmente es la voz la que está cambiando.
  • Micrografía: Escritura lenta y pequeña. El cambio radical y repentino en la forma o el tamaño es un síntoma temprano de la enfermedad de Parkinson. Torpeza manipulativa.
  • Anomalías posturales: Inclinación del tronco y la cabeza hacia delante. Codos y rodillas están como encogidos. El estar encorvado al estar de pie puede ser un signo temprano de la enfermedad de Parkinson.
  • Anomalías al andar: Marcha lenta, arrastrando los pies. A veces se dan pasos rápidos y cortos (festinación), con dificultad para pararse. Episodios de bloqueo (los pies parecen que están pegados al suelo).
  • Trastorno del equilibrio: Reflejos alterados, falta de equilibrio, fáciles caídas.
  • Trastornos del sueño: Insomnio para coger el primer sueño, sueño muy fragmentado en la noche, despertarse muy temprano y no volver a dormirse, pesadillas vívidas, gritos nocturnos, somnolencia diurna...Los movimientos repentinos durante el sueño profundo pueden ser signos tempranos de la enfermedad de Parkinson.
Problemas asociados
  • Dolores de tipo muscular o articular.
  • Fatiga, agotamiento fácil, cansancio crónico.
  • Estreñimiento.
  • Falta de control de la orina (incontinencia).
  • Problemas sexuales: generalmente falta de deseo sexual, impotencia o frigidez, aunque también se puede dar justo lo contrario: excitación excesiva de deseos sexuales o eyaculación retardada o retrógrada.
  • Trastornos depresivos y aislamiento social: La depresión es bastante frecuente siendo el trastorno psicológico más citado en los pacientes con Parkinson. Las causas que originan la depresión son variadas: la propia enfermedad neurodegenerativa (alteración de neurotransmisores), mala aceptación psicológica de una patología crónica e incurable (desesperanza, pesimismo, miedo a morir) y, otras veces, surge como efecto secundario de la propia medicación antiparkisoniana.
  • Sudoración excesiva y crisis de seborrea (piel grasosa, escamosa, caspa).
  • Trastornos respiratorios.
  • Trastornos de la deglución (se traga mal y solo semi-líquidos).
  • Trastornos oculares: sequedad de ojos, picor, visión doble, falta de enfoque visual.
  • Enlentecimiento de las funciones psíquicas (bradifrenia).
  • Hipotensión arterial 
¿Puede producir problemas psicológicos?
La angustia, la ansiedad y los ataques de pánico son menos frecuentes en el Parkinson. Estos incluyen síntomas tales como inquietud, nerviosismo, temerosidad, preocupaciones excesivas, irritabilidad y agresividad, sensibilidad emocional incrementada, altibajos afectivos, fisiológicos (taquicardias, disnea respiratoria, pinchazos en el pecho, insomnio, etc.). Medicamentos tales como ansiolíticos y técnicas psicológicas de relajación y control emocional ayudarán al enfermo de Parkinson en un corto plazo.

La hipocondría es la creencia persistente que tiene el afectado de Parkinson de que está enfermo y además de algo muy grave , la atención continua a síntomas físicos, el temor a estar padeciendo otras enfermedades graves (ataques cardiacos, tumores…), entre otros estados. Aunque es difícil de tratar, un psicoterapeuta experimentado puede ser útil para controlar estos molestos estados.

Alucinaciones (ver cosas que no existen), delirios paranoides (ideas extrañas de persecución, desconfianza o celos), confusión. No los produce la enfermedad de Parkinson en sí misma, los suele generar un exceso de medicación como efecto secundario indeseable. Consultar rápidamente al neurólogo para mejorar los síntomas al bajar las dosis de fármacos antiparkinsonianos o también poder dar una medicación antipsicótica adecuada.

¿Se pierde la cabeza por tener Parkinson?
El Parkinson no es igual a la enfermedad de Alzheimer. No están alterados los mismos neurotransmisores ni las mismas áreas cerebrales. No afecta al juicio ni el sentido común, ni el paciente se va a quedar sin memoria. Tampoco va a olvidar el leer o entender lo que le dicen, ni va a perder inteligencia de modo que no pueda reconocer a sus seres queridos o saber qué día es hoy. Solo una pequeña minoría de pacientes con Parkinson muy avanzado o con algún tipo de parkinsonismo van a llegar a desarrollar estos síntomas de deterioro mental que se llama demencia.

En el caso de la enfermedad de Parkinson nos podemos encontrar con problemas de atención, de planificación y de organización, con lentitud para procesar y responder y, en algunos casos, con impulsividad. Algunas personas pueden tener dificultades en etapas de la enfermedad para controlar sus impulsos: comida, compras, juegos de azar… En definitiva, el Parkinson afecta predominantemente a las funciones motoras (movimientos), mientras que el Alzheimer afecta más a las funciones cognitivas (mentales).

ETAPAS DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON
Hohen y Yhar establecieron los 5 niveles (“estadíos”) clásicos de progresión de la enfermedad de Parkinson :
  • Estadío 1: Síntomas leves, afectan solo a una mitad del cuerpo.
  • Estadío 2: Síntomas ya bilaterales, sin trastorno del equilibrio.
  • Estadío 3: Inestabilidad postural, síntomas notables, pero el paciente es físicamente independiente.
  • Estadío 4: Incapacidad grave, aunque el paciente aún puede llegar a andar o estar de pie sin ayuda.
  • Estadío 5: Necesita ayuda para todo. Pasa el tiempo sentado o en la cama.
Hay que hacer hincapié en que ni mucho menos todos los enfermos de Parkinson van a evolucionar hasta los últimos niveles, solamente el 15 por ciento de los afectados llega a padecer un grado de deterioro motor tan grave que necesite ayuda constante para hacer cualquier actividad, dependa de otras personas y se pase la mayor parte del tiempo en una silla o en la cama, sin poder moverse en absoluto por sí mismo.

FACTORES DE RIESGO
No se conoce la causa que origina el Parkinson, pero se acepta que hay una confluencia de ciertos factores (multifactorial) que pueden contribuir a desencadenar la enfermedad. Algunos de estos factores son:
  • Antecedentes familiares positivos (componente genético).
  • Sexo masculino: las mujeres son menos propensas a desarrollar la enfermedad.
  • Lesión craneal: traumatismos, golpes repetidos en la cabeza (parkinsonismo de los boxeadores).
  • Exposición a pesticidas.
  • Consumo de agua de bebederos y residencia en medios rurales.
Otros factores de riesgo ligados con menor frecuencia a la enfermedad de Parkinson son el consumo de café, tabaquismo, uso de antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, indometacina...) y la terapia hormonal sustitutiva en mujeres postmenopáusicas.

TIPOS DE PARKINSON
Existen varios tipos de Parkinson. La principal diferencia es la causa de la aparición de la enfermedad, ya que las características más importantes son comunes a todos los tipos, con independencia de la causa. Las formas más frecuentes de la enfermedad se pueden clasificar en:
 
Parkinson primario
El Parkinson primario es aquel que se adquiere sin más. No está causado por otra patología o por un producto químico:
  • Familiar o genético. Bastante raro.
  • Idiopático o esporádico. No tiene base genética. Es el más frecuente.
  • Asociado a otros proceso neurodegenerativos: Alzheimer con parkisonismo; atrofia o degeneración de otras estructuras relacionadas con los ganglios basales...
  • Trastornos genéticos que pueden producir manifestaciones de Parkinson puntualmente: enfermedad de Wilson (una patología del metabolismo del cobre de origen genético, que hace que este se acumule en el Sistema Nervioso Central, el hígado y otros órganos); enfermedad de Huntington (una alteración genética que provoca la destrucción de ciertas neuronas cerebrales. El paciente no puede controlar sus movimientos, que se asemejan a un baile, y termina desarrollando demencia)...
  • Otros trastornos: de origen vascular (en los vasos sanguíneos que alimentan los ganglios basales, la sustancia negra, el núcleo estriado); hidrocefalia; parálisis cerebral.
 
Parkinson secundario
El Parkinson secundario es aquel que viene motivado por otra patología, medicamentos o tóxicos:
  • Traumatismo craneal repetido: como el que desarrollan algunos boxeadores, debido a los golpes recibidos de forma reiterada.
  • Enfermedades infecciosas o post-infecciosas: como la neurosífilis (es el momento en que la sífilis afecta al cerebro); o el Parkinson que puede desarrollarse en el periodo de tiempo posterior a una encefalitis (infección del cerebro).
  • Enfermedades metabólicas.
  • Parkinsonismo inducido por medicamentos: es muy importante, ya que posiblemente el motivo más frecuente de desarrollo de síntomas de parkinsonismo secundario es el consumo de ciertos medicamentos, ya sean por prescripción médica como por auto-medicación. Hay varios medicamentos que pueden originar la aparición de estos signos y síntomas. Pero, generalmente, los síntomas desaparecen cuando se deja de tomar el medicamento que los está produciendo. Entre los medicamentos que pueden provocar Parkinson destacan: algunos antipsicóticos y neurolépticos (medicamentos usados para ciertas enfermedades mentales); algunos antieméticos (para los vómitos), como la metoclopramida; la alfa-metildopa (para la hipertensión arterial); carbonato de litio (para los trastornos bipolares); ácido valproico (un antiepiléptico)... Es preciso consultar siempre al médico o farmacéutico si se sospecha que algún medicamento está provocando síntomas o signos de parkinsonismo.
  • Parkinsonismo inducido por toxinas: cianuro, metanol, monóxido de carbono.

CÓMO SE DETECTA?
Generalmente, el paciente visita a diferentes especialistas y no mejoran sus problemas, por lo que se descartan las enfermedades comunes (reuma, circulatorio, estrés, etc.) y se piensa ya en los trastornos menos conocidos (neurológicos). Se suelen hacer pruebas altamente tecnificadas (RMN, TAC, SPECT, PET, etc.) y no suelen aparecer signos anormales (se descartan procesos tumorales cerebrales, micro-derrames o trombosis, etc.). El SPECT es la prueba de neuroimagen que visualiza los transportadores presinápticos de la dopamina y los receptores postinápticos, y evalúa la integridad del sistema nigroestriado.

El médico llegará a la conclusión de la existencia de un Parkinson sobre todo basándose en los signos clínicos externos (las “quejas” del paciente y la exploración directa) que presenta el afectado. Se confirmará este diagnóstico por la respuesta del paciente a la medicación con levodopa, y a la posterior evolución del cuadro clínico hacia un Parkinson típico.

CÓMO PREVENIR EL PARKINSON?
Las investigaciones acerca de estrategias y actividades que permitan prevenir la enfermedad de Parkinson son muy numerosas. En este sentido, a pesar de que hoy en día no existen tratamientos que puedan prevenir por completo la aparición del trastorno, sí que se poseen evidencias que permiten establecer ciertas pautas:
 
1- Alimentos protectores
Uno de los factores importantes que se han detectado en el desarrollo del Parkinson es el proceso de estrés oxidativo de la células. El estrés oxidativo es una actividad normal que realizan todas las células del cuerpo y que permiten el desarrollo del organismo.
 
Sin embargo, ciertas alteraciones o excesos en estos procesos puede provocar un incremento de la muerte de células (en este caso neuronas, ya que el Parkinson afecta a las células del cerebro) y aumentar las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Parkinson.
 
Así pues, llevar a cabo una dieta rica en antioxidantes naturales previene las alteraciones de estrés oxidativo y, por lo tanto, pueden resultar una estrategia eficaz para reducir la probabilidad de aparición del Parkinson.
 
Los principales alimentos que puede prevenir el trastorno son:
  • Té verde: investigaciones realizadas por el doctor Baolu Zhao indican que los polifenoles del té verde protegen las neuronas de dopamina (las neuronas afectadas en el Parkinson), por lo que su consumo puede prevenir la aparición de la enfermedad.
  • Alimentos ricos en vitamina E: la vitamina E es la sustancia con mayor poder antioxidante, por lo que estos alimentos pueden resultar beneficiosos para prevenir la enfermedad. Las grasas de origen vegetal, las semillas de girasol, las avellanas y las almendras son los alimentos más ricos en vitamina E. Otras fuentes vegetales poseen cantidades menores pero resultan adecuados como los espárragos, los mangos y los aguacates.
  • Alimentos ricos en vitamina C: al igual que la vitamina E, esta también tiene un elevado poder antioxidante también ayuda a proteger las células encargadas de la producción de dopamina. Los cítricos son ricos en esta vitamina como las naranjas, limones y pomelos. Otras plantas que contienen esta vitamina son: espinacas, plátanos, melones, sandia, piña, pera, papaya, cebada, ajo, mora, apio, fresas, frambuesas, arándanos, uvas, higos, patatas, chirimoyas, granadas, coco.
  • Coenzima Q10. Esta coenzima es esencial para la transformación y aportación de energía a cada célula viva e incrementa la longevidad enlenteciendo el proceso del envejecimiento. Eso es debido a su poder antioxidante que neutraliza los radicales libres. Hay alimentos que nos ayudan a producirla naturalmente, como los frutos secos, las coles o las espinacas.
  • Gingko Biloba: El Ginkgo Biloba es tan beneficioso para el cerebro porque ayuda a incrementar su circulación de la sangre. El aumento del flujo sanguíneo aumenta el número de células nerviosas en el cerebro a las que puede llegar la dopamina. Además, en un estudio de 2012 en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía en México, se distribuyó un extracto patentado de hojas de ginkgo en modelos animales con enfermedad de Parkinson. El uso del extracto mostró efectos neuroprotectores y neurorrecuperadores contra el daño de neuronas de dopamina en el mesencéfalo y e incluso en la locomoción. Los investigadores declararon, “estos estudios  sugieren al Gingko Biloba como una alternativa en el tratamiento en la enfermedad de Parkinson”. Puede presentar serias contraindicaciones en combinación con medicamentos. No se recomienda su uso junto con fármacos.
 
2- Dieta equilibrada
Más allá de los alimentos que se han comentado anteriormente, prevenir la enfermedad de Parkinson requiere un cuidado global del organismo. En este sentido, consumir de forma periódica esos alimentos que pueden resultar protectores para el desarrollo de la patología no suele ser suficiente.
 
Así pues, si realizamos una dieta muy rica con los cuatro alimentos mencionados (te verde, alimentos con vitamina E y C y Gingko Biloba) pero acompañada de productos poco sanos, la dieta no será saludable y probablemente la alimentación no permita cuidar las regiones cerebrales.
 
Llevar una dieta equilibrada baja en grasas y sin excesos de azúcares y sales prevendrá al organismo de padecer accidentes cerebrovasculares y de predisponer las regiones cerebrales a la enfermedad de Parkinson.
 
3- Realizar actividad física frecuentemente
Realizar actividad física de forma frecuente puede ayudar a prevenir la enfermedad de Parkinson a través de dos vías distintas:
  • Por un lado, el ejercicio mejora la salud, por lo que las probabilidades de contraer enfermedades o alteraciones que puedan asociarse al Parkinson disminuyen.
  • Por otro lado, realizar actividad física de forma frecuente puede resultar un componente especialmente relevante a la hora de proteger el síntoma principal de este trastorno, es decir, la alteración de los movimientos.
El ejercicio de por sí, requiere la realización de movimientos continuos, por lo que cuanta más actividad física se haga, mayores beneficios tendremos tanto en las distintas regiones corporales como en las zonas cerebrales que controlan el movimiento.
 
4- Evitar el alcohol
El consumo frecuente de alcohol puede ser un factor de riesgo importante en el desarrollo de Parkinson, por lo que para prevenir esta enfermedad resulta relevante evitar el consumo excesivo de esta sustancia.
 
5- Estimulación cognitiva
Realizar actividades de estimulación cognitiva para ejercitar la memoria, la lectura, o el cálculo resultan muy importante para prevenir estos síntomas y evitar la aparición de síndromes demenciales.

6- Evita la exposición a plaguicidas
Constituye un importante factor de riesgo para la enfermedad de Parkinson y consume siempre que sea posible, productos orgánicos. Evita también los insecticidas domésticos.
 
Cómo cuidar y tratar el Parkinson?
Los enfermos de Parkinson, en principio, no tienen necesidades nutricionales diferentes a las personas sanas, salvo aquellos que presentan a la vez diabetes, niveles de colesterol o triglicéridos altos, algún tipo de patología gastrointestinal como enfermedad celíaca o intolerancia a la lactosa, entre otras. Pero presentan ciertas dificultades derivadas de su patología (ya sea por dificultad al masticar, tragar, producir saliva, pérdida del apetito, estreñimiento o cualquier otra), que hacen preciso poner una especial atención a la hora de alimentarles.
 
El principal objetivo es conseguir que estas limitaciones no se reflejen en su estado nutricional, intentando encontrar una dieta variada y equilibrada que les aporte los nutrientes necesarios y de gran requerimiento energético, ya que los temblores en reposo hacen que se consuma gran cantidad de energía. Una correcta alimentación evitará pérdidas de peso no deseadas, además de suavizar en cierta medida los efectos adversos de la terapia (estreñimiento y náuseas), ya que la absorción de los fármacos en el intestino cuando contiene un alimento es más lenta.
 
Los alimentos más adecuados para los enfermos de Parkinson son los siguientes:
  • Una dieta rica en antioxidantes: será muy importante en el tratamiento de los enfermos de Parkinson ya que puede ayudar a reducir la influencia negativa de los radicales libres no solo en las células del cerebro encargadas de la producción de dopamina sino a todo el cerebro en general, protegiéndolo contra los perniciosos efectos de la oxidación del propio organismo y de las toxinas ingeridas. Esta misma dieta ayudará a disminuir las perdidas de memoria, a evitar la depresión o la demencia, contribuirá a retrasar la rigidez de los músculos, a mejorar el movimiento y a disminuir los temblores. Por otra parte facilitará la disminución de los efectos secundarios que habitualmente producen los medicamentos que se prescriben para esta enfermedad; se recomienda entonces:
    • Alimentos ricos en vitamina E:  La vitamina E constituye un poderoso antioxidante que puede ayudar a proteger las células del cerebro. Entre las fuentes vegetales de la vitamina E son el aceite de germen de trigo, el aceite de oliva o el aceite de girasol, mangos, aguacates. Evita las semillas de girasol, las avellanas y las almendras tostadas, porque les resultan muy difíciles de digerir.
    • Alimentos que contengan vitamina C: Al igual que la vitamina E, su actividad antioxidante ayuda a proteger las células cerebrales en general, incluidas aquellas encargadas de la producción de dopamina. Son muy ricos los cítricos (naranjas, limones, pomelos, etc.), las espinacas, los plátanos, los melones, las sandías, las piñas, las peras, las papayas, la cebada, los ajos, las moras, el apio, las fresas, las frambuesas, los arándanos, las uvas, los higos, las achicorias, las patatas, las chirimoyas, las granadas, el coco, etc.
  • Alimentos para evitar el estreñimiento: los enfermos de Parkinson sufren habitualmente de problemas de estreñimiento. Una alimentación que ayude a favorecer el transito intestinal será de mucha ayuda en su dieta. Entre todos podemos mencionar los siguientes:
    • Verduras y hortalizas: son muy ricas en fibras y poseen una gran riqueza en minerales y vitaminas. Su alto contenido en agua, junto con las fibras, aumenta el volumen de las heces lo que estimula el intestino y favorece la evacuación.
    • Cereales integrales: El pan integral (pan de trigo o de otros cereales o los panes mixtos de multicereales) son ideales para combatir el estreñimiento y son muy ricos en minerales esenciales para la salud.
    • Fruta: Proporcionan mucha fibra, aquella parte de los vegetales que nuestro aparato digestivo no puede digerir, pero que resulta tan importante para la expulsión de la materia fecal.
  • Alimentos que aumentan los niveles de dopamina. Los alimentos que ayudan a aumentar los niveles de dopamina son: pescado azul (por su Omega 3), huevos (por su tirosina), remolacha (por su betaína y tirosina), manzanas (contienen quercetina, para prevenir la neurodegeneración y aumentar la dopamina), aceite de orégano (tiene efectos prometedores en cambios de humor y antojos, aumentando los niveles de dopamina), plátanos, fresas y arándanos (tirosina).
Alimentos no adecuados para la dieta de los enfermos de Parkinson:
  • Alimentos que producen flatulencias: Los enfermos de Parkinson sufren habitualmente de problemas de flatulencias que se ven empeoradas cuando comen alimentos flatulentos. Por este motivo, se desaconsejan las legumbres en su dieta (guisantes, habas, soja, judías secas o alubias). Igualmente otros como las coles, coles de Bruselas, rábanos, cebollas o zanahorias. Hay que tener en cuenta no beber bebidas con gas, como limonada, cerveza, agua gaseosa, etc. También evitar bebidas ricas en cafeína, como el café, el té o las colas ya que producen flatulencias por irritación del colon.
  • Alimentos ricos en proteínas: Se cree que los enfermos de Parkinson no deberían comer mucha cantidad de proteínas porque éstas inhiben la absorción de la levodopa, uno de los principales medicamentos utilizados para esta enfermedad. En caso de un empeoramiento de los síntomas, habrá que reajustar la cantidad de proteínas ingeridas que deberán ser controladas por el médico o dietista.
  • Alimentos difíciles de digerir o de manipular: Los enfermos de Parkinson presentan dificultades para deglutir los alimentos. Otras veces, los temblores fuertes que padecen les dificulta a la hora de acercar los alimentos a la boca. Se tendría que evitar al máximo aquellos alimentos difíciles de tragar por su sequedad, como las galletas o los frutos secos. Igualmente no conviene darles alimentos como sopas, flanes u otras preparaciones si su estado presenta grandes temblores.
No hay que olvidar que si  la enfermedad se encuentra en estado avanzado, será recomendable administrar la comida en pequeños trozos; y que es preferible tomar pequeñas raciones de comida, repartidas a lo largo del día y compuestas de diversos nutrientes, lo que facilitará la ingesta sin afectar al equilibrio nutricional.

Por supuesto, cualquier pérdida de peso injustificada deberá ser siempre comentada con el médico. 

También se puede recurrir a técnicas naturales que podrían ayudar a mejorar los síntomas de esta enfermedad:

Fisioterapia: La realización de ejercicios suaves y adecuados, dirigidos por parte de un fisioterapeuta ayudará a los enfermos de Parkinson a mejorar su tono muscular, favorecerá sus desplazamientos y la coordinación de sus miembros. Las personas que tienen esta enfermedad deberán tener, además, un plan de ejercicios para realizar en su casa que les permita mejorar el estado de las articulaciones y de los músculos de las extremidades.

El masaje: Estos se recomiendan especialmente para tratar el endurecimiento de los músculos, para aumentar la movilidad y permitir estados de relajación. Los masajes son muy positivos ya que no tienen efectos secundarios que sean dañinos para la salud de quien los practique, además aportan muchos beneficios a los pacientes con la enfermedad de Parkinson.

Yoga o Taichí: Esta es una técnica que combina tanto el ejercicio físico como la concentración, así los enfermos de Parkinson se relajan y se les facilita tanto la flexibilidad muscular como el equilibrio y la fuerza.

Grupos de apoyo: Es importante que las personas enfermas de Parkinson formen parte de grupos de apoyo con los que pueden compartir experiencias y, al mismo tiempo, favorecer el contacto social, evitando el aislamiento al que normalmente tienden.

Además de estas técnicas naturales,  el uso de vitaminas, minerales o suplementos en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson resulta adecuado para ayudar a disminuir los síntomas de esta enfermedad o retrasar la evolución de los mismos.

Todos estos tratamientos deben llevarse a cabo para reforzar el tratamiento del especialista o médico de cabecera y siempre con su consentimiento y supervisión, dado que alguno de estos tratamientos podría interferir con los medicamentos suministrados.

Entre los principales suplementos naturales que pueden ayudar al tratamiento de la enfermedad de Parkinson son los siguientes:

Omega 3: Necesario para el buen funcionamiento de las neuronas, especialmente en los que se refiere a la transmisión de los impulsos nerviosos. No utilizar junto con otros suplementos anticoagulantes o con medicamentos que tengan la propiedad de fluidificar la sangre.


Ginkgo: Esta es una planta medicinal que beneficia mucho la salud. En el caso específico del Parkinson es muy recomendada puesto que mejora la circulación sanguínea, fomenta la oxigenación y la irrigación sanguínea del cerebro fortaleciendo su capacidad. Puede presentar serias contraindicaciones en combinación con medicamentos. No se recomienda su uso junto con fármacos.

Zumo de Arándanos: Por sus propiedades antioxidantes (rico en vitamina C) ayudan a mejorar el estado de salud de las células del sistema nervioso, contrarrestando la acción negativa de los radicales libres.


Coenzima Q10: Se cree que el uso de esta coenzima puede ayudar a retrasar la evolución de los síntomas de esta enfermedad. Esta es una enzima natural del organismo humano y en el caso de los enfermos de Parkinson se presentan niveles bastante bajos, por lo que es muy importante obtener los niveles adecuados.
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