¿LA ÚLCERA DE ESTÓMAGO ES POR CULPA DE UNA BACTERIA?



Aunque una de las principales causas de esta lesión crónica del aparato digestivo, de carácter recurrente, ya que aparece y desaparece en diferentes etapas, es la llamada bacteria Helicobacter pylori, existen otras causas.

Una úlcera de estómago (úlcera gástrica) es una lesión de una zona de la mucosa del estómago. Se le denomina úlcera péptica cuando está en el estómago o en el duodeno, porque estos son los órganos en los que actúa el jugo gástrico, pudiendo darse así una úlcera péptica de estómago o una úlcera péptica duodenal.
 
En una úlcera de estómago están dañadas las capas profundas de la pared estomacal. Las úlceras de estómago se dan, sobre todo, en un área concreta del estómago, la denominada curvatura menor, es decir, la curvatura de menor tamaño del estómago.

La úlcera es una enfermedad muy frecuente, y tiene mayor incidencia sobre las personas cuya edad oscila entre los 55 y los 65 años, siendo rara su aparición antes de los 40 años. Aunque hace años eran más frecuentes las úlceras gástricas, actualmente son más comunes las duodenales.

CAUSAS DE LAS ÚLCERAS GÁSTRICAS
La mayoría de las úlceras las origina la Helicobacter pylori, aunque el consumo de algunos fármacos, unos hábitos poco saludables o haber padecido determinadas enfermedades pueden contribuir al desarrollo de las mismas.

Formación excesiva de ácido gástrico
Las personas que tienen una úlcera gástrica en la región de salida del estómago (píloro) o que tienen al mismo tiempo úlcera gástrica y úlcera duodenal, producen a menudo demasiados ácidos gástricos.

Alteraciones de los movimientos estomacales
La alteración del movimiento del estómago se acepta cada vez más como una de las causas esenciales de las úlceras gástricas. Un papel fundamental al respecto lo desempeña la coordinación de movimientos entre la región de la salida del estómago y el duodeno, conectado directamente con el estómago.

En las personas afectadas por una perturbación de estos movimientos los alimentos sólidos se evacuan retardadamente. Al mismo tiempo retorna al estómago el alimento mezclado con ácido procedente del duodeno. Por esta razón, la mucosa del estómago se ve expuesta a los ácidos biliares con lo que puede producirse una úlcera.

Defecto del factor de crecimiento epidérmico
En algunos pacientes con úlcera de estómago se observa una menor producción del factor de crecimiento epidérmico. Se trata de una proteína que fomenta la reparación de los daños de la mucosa del estómago e inhibe la producción de ácidos gástricos. Un defecto de este factor de crecimiento favorece, por tanto, la formación de úlceras gástricas.

Síndrome de Zollinger Ellison e hiperfunción de la glándula paratiroides
Entre los raros factores que pueden conducir a la formación de una úlcera de estómago se encuentran el síndrome de Zollinger Ellison y la hiperfunción de la glándula paratiroides.

El síndrome de Zollinger Ellison es un exceso de la hormona gastrina producida por un tumor (gastrinoma). La gastrina favorece a su vez una sobreproducción de ácidos en el estómago, lo que puede dar lugar a una úlcera gástrica.

En el caso de una hiperfunción de la glándula paratiroides (hiperparatiroidismo) se produce un exceso de calcio. El calcio estimula las células que segregan gastrina. De este modo, una hiperfunción de la glándula paratiroides aumenta a su vez la producción de ácidos en el estómago, lo que puede provocar la formación de una úlcera de estómago.

Helicobacter pylori
La infección con la bacteria Helicobacter pylori es la principal causante de una inflamación crónica de la mucosa del estómago, es decir, de una gastritis. Entre las enfermedades secundarias o complicaciones de una gastritis, también se halla la formación de úlceras de estómago (úlcera gástrica). El Helicobacter pylori se halla en aproximadamente el 80% de las personas afectadas por úlcera gástrica.

Aunque el 50% de la población mundial tiene esta bacteria espiral y móvil en su organismo (vive bajo el revestimiento mucoso del estómago), sólo desarrolla una úlcera una de cada diez personas que se infectan con ella. Sin embargo, quienes contraen la Helicobacter pylori (se transmite de una persona a otra) lo suelen hacer durante la infancia, aunque se desarrolla principalmente a partir de los 50. Los habitantes de países en vías de desarrollo o quienes viven en condiciones insalubres también tienen mayor riesgo.

Erradicar totalmente esta bacteria es importante para prevenir el desarrollo de cáncer de estómago, ya que la Helicobacter pylori aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Medicamentos
Algunos tipos de medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) pueden ser la causa de que se produzca una úlcera de estómago. Estos medicamentos se prescriben en enfermedades reumáticas inflamatorias, pero también se emplean como analgésicos y antitérmicos para el dolor o la fiebre. Otros analgésicos no esteroideos como el ácido acetilsalicílico (aspirina común) o el diclofenaco dañan la mucosa del estómago y pueden provocar inflamaciones y úlceras.

La cortisona puede favorecer la formación de una úlcera de estómago. En el caso de un tratamiento con cortisona, la formación de úlceras de estómago depende en realidad de la duración y de la cantidad de cortisona prescrita. En tratamientos inferiores a 30 días o en caso de una dosis de cortisona inferior a 1 gramo, la formación de úlcera de estómago es más bien improbable.

Factores psíquicos / estrés
Las personas que sufren depresión son más propensas a desarrollar úlceras de estómago. Lo mismo sucede con aquellas personas que están sometidas a un alto nivel de estrés, ya sea profesional o privado. Determinadas situaciones de shock y estrés agudas, como accidentes y operaciones quirúrgicas, pueden provocar una úlcera de estómago.

Tabaco, alcohol, café
Hasta ahora no se ha podido demostrar una relación directa entre el consumo de tabaco, de alcohol o de café y la formación de una úlcera de estómago.

No obstante, sí se sabe que fumar favorece la producción nocturna de ácidos gástricos. El alcohol de alta graduación produce inflamaciones superficiales de la mucosa del estómago. El café estimula la secreción de ácido gástrico. Tanto la nicotina como el alcohol y el café son causantes de producir mucho ácido estomacal y contribuir a la formación de una úlcera, o cuando ocurre por otros factores contribuye a irritar la úlcera ya formada.

SÍNTOMAS DE LAS ÚLCERAS GÁSTRICAS
En ocasiones, la úlcera aparece silenciosa durante muchos años, sin causar dolor, por lo que quienes la padecen no lo saben. Aun así, hay signos que nos alertan de su existencia:

Dolores abdominales
Los dolores en una úlcera de estómago pueden trasladarse en dirección al esternón, bajo vientre o incluso a la espalda. Se trata de una sensación que el paciente describe como ardor, dolor lacerante, o sensación de hambre dolorosa.

En algunos afectados, el dolor es activado por la ingesta de alimentos, en otros esa misma ingesta mitiga el dolor. Tanto los pacientes con úlcera gástrica como con úlcera duodenal se quejan del dolor cuando el estómago está vacío, que se presenta normalmente por la noche.

Náuseas y Vómitos
Si ambos persisten, nos indican que puede haber una úlcera próxima a la entrada del intestino o ante la intolerancia a determinados alimentos. A veces, al vomitar, se expulsa sangre por la boca o un líquido oscuro similar al de los posos de café.

Pérdida de peso y Anemia
Como consecuencia del vómito, de la intolerancia a determinados alimentos o de un aumento del dolor con la ingesta de alimentos, estos pacientes pierden mucho peso.

La pérdida de apetito y de peso imprevistos, haber presentado heces negras y pegajosas (semejantes al alquitrán) o estar muy cansados o más pálidos de lo habitual son síntomas propios de esta dolencia. En este caso ha habido previamente una disminución de los glóbulos rojos por una hemorragia que ha provocado anemia.

Cuándo contactar a un profesional médico?
Buscar ayuda médica de inmediato si se presenta los siguientes síntomas:
  • Dolor abdominal agudo y súbito.
  • Abdomen rígido y duro que es sensible al tacto.
  • Síntomas de shock (como desmayo, sudoración excesiva o confusión) o si se siente vértigo o mareado.
  • Vomita sangre o presenta sangre en las heces (especialmente si es negra y pegajosa o de color marrón).

COMPLICACIONES DE LAS ÚLCERAS GÁSTRICAS
La aparición de una úlcera puede conllevar alguno de los siguientes problemas o complicaciones:
 
Hemorragia digestiva
Es la complicación más frecuente de la úlcera, apareciendo en el 20% de los pacientes con la enfermedad, normalmente en los pacientes de más de 50 años. Además, esta complicación constituye la causa más frecuente de hemorragia digestiva alta en la población. El sangrado suele ser indoloro y se diagnostica por endoscopia, que sirve, además, para esclerosar (endurecer un órgano o tejido) la úlcera sangrante y detener por lo tanto la hemorragia.
 
Perforación
La perforación aguda de la úlcera ocurre en el 6-10% de los casos. Se perforan con más frecuencia las úlceras duodenales que las gástricas, y la clínica suele consistir en un dolor intenso súbito que se extiende a todo el abdomen debido a la salida del contenido ácido intestinal hacia la cavidad peritoneal, lo que produce su irritación (peritonitis química). La pared abdominal se contrae y endurece produciendo el llamado “abdomen en tabla”. Al hacer una radiografía se observará aire libre en la cavidad peritoneal (neumoperitoneo). El tratamiento es quirúrgico.
 
Penetración
La penetración de la úlcera consiste en su perforación hacia un órgano vecino, de forma que penetra en él. Lo más frecuente es que una úlcera duodenal penetre en el páncreas, aunque también se pueden penetrar otros órganos. Se suele manifestar como un cambio en los síntomas habituales de la úlcera y con escasa respuesta a los tratamientos. El tratamiento de esta complicación es quirúrgico.
 
Obstrucción (estenosis pilórica)
Se trata de la obstrucción de la salida del orificio gástrico hacia el resto del intestino (píloro) debido a la úlcera. Aparece en el 2% de las úlceras y se manifiesta con vómitos, saciedad precoz, pérdida de peso, aumento del dolor abdominal después de comer, etc. El diagnóstico definitivo lo dará la endoscopia, y el tratamiento será quirúrgico.

DIAGNÓSTICO
Existen varios procedimientos para que el médico pueda detectar con facilidad esta dolencia:

Gastroscopia
Conocida también como endoscopia digestiva alta, es la técnica más habitual. Es una prueba invasiva en la que se introduce un tubo flexible a través del intestino delgado y permite al especialista visualizar la zona a explorar a través de una pequeña cámara que el paciente se traga sin dificultad. Puede cultivarse la mucosa gástrica obtenida con una biopsia.

Test del aliento
Es un método muy fiable para detectar la presencia de la Helicobacter pylori. Consiste en beber un líquido con sabor a limón y soplar en un pequeño tubo. Según la composición del aire exhalado, se aprecia si la bacteria está o no en el estómago.

Muestra de sangre y de heces
El análisis de sangre permite detectar la presencia de anticuerpos específicos que el organismo ha fabricado para combatir la bacteria. Por su parte, aunque aún no está perfeccionada, la muestra de heces investiga la existencia del ADN de la bacteria.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS ÚLCERAS GÁSTRICAS
Ante todo, las úlceras digestivas son afectaciones graves de salud que requieren siempre de un tratamiento médico y de su seguimiento. Es imperativo ir al médico para prevenir posibles complicaciones evitables y cuándo tras el tratamiento los síntomas no mejoran o empeoran.

El tratamiento es diferente según la valoración del médico. Uno de los tratamientos más habituales suele ser el uso de algún protector gástrico, además de una dieta adecuada, y puede ser conveniente también el uso de otros fármacos como antibióticos.

Las siguientes recomendaciones serían útiles para prevenir la aparición de las úlceras digestivas o para mejorar el tratamiento médico:
  • Evitar el estrés y el tabaco.
  • Las personas que toman analgésicos con acido acetilsalicílico, sustituirlos por otros analgésicos igual de efectivos pero que no predispongan a tener úlceras, como el paracetamol.
  • Aquellas personas que toman regularmente medicamentos que dañan al estómago (antiinflamatorios no esteroideos), deberían consultar con su médico para dejar de consumirlos y discutir sobre las alternativas que existen o iniciar el tratamiento con un protector gástrico.
  • Mejorar los hábitos alimentarios:
    • Evitar las comidas muy grasientas y sustituirlas por otras con alimentos naturales (no industrializados) más ricos en fibra, que disminuyen la presencia de ácidos en el estómago y ejercen una función reparadora de la mucosa gástrica. Evitar: las palomitas de maíz, snacks, croquetas, patatas fritas, quicos, etc; bollería, palmeras, donuts, croissants, churros, chuchos, pasteles de crema, magdalenas, melindros, etc.; quesos muy cremosos, queso tierno, queso de cabra o de oveja.
    • Evitar las comidas excesivas sustituirlas por comidas menos opulentas para evitar que el estómago se encuentre demasiado lleno.
    • Evitar las comidas muy distanciadas, comer con frecuencias más cortas para evitar que el estómago se encuentre vacío por mucho tiempo (lo que aumenta la acidez). Unas 5 o 6 comidas al día sería lo ideal.
    • Comer con tranquilidad, masticando bien los alimentos.
    • Evitar el picante y los ácidos, aunque no se ha demostrado que exista una relación entre dieta y curación de las úlceras, es conveniente evitar aquellos alimentos que produzcan irritación (chocolate, comidas picantes, precocinados, alimentos con mucha sal, salsas, vinagre, menta, etc.)
    • Mantener una buena hidratación, Evitar el alcohol, el té, el café, colas con gas, zumos muy ácidos, bebidas o infusiones muy frías o calientes. Tomar agua, infusiones tibias (té rooibos), café descafeinado, refrescos sin gas (guaraná, bebida de tamarindo, etc.), zumos no ácidos (melocotón o durazno, piña, zanahoria, etc.), bebidas isotónicas, colas sin gas.
  • Una dieta adecuada:
    • Féculas y harinas: Arroz, patata, castañas, boniato, quinoa, chufas, cuscús, trigo sarraceno, pan blanco, biscotes de pan, pan dextrinado, cereales integrales (con moderación, en caso de dolor escoger arroz blanco o tubérculos), pastas alimenticias (en raciones moderadas y bien cocidas). Evitar el pan integral, cereales de desayuno integrales, salvado de trigo, palomitas de maíz, snacks, croquetas, patatas fritas, quicos, etc.
    • Aceites y grasas: Aliñar y cocinar con aceite de oliva virgen extra (aumentar el consumo si hay dolor), margarina sin grasas trans, frutos secos (en pocas cantidades; que no contengan sal, o que estén fritos, tostados o en azúcar). Evitar los aceites refinados y la mantequilla.
    • Lácteos: Leche (entera, desnatada o semi) en raciones de 150 ml. o medio vaso, yogures y kéfir (si se tolera la acidez y mejor tomarlos con un alimento en el estómago), cuajada, queso fresco, bebida de soja con calcio y vitamina B12. Evitar los flanes, natillas, nata, crema de leche, leche condensada.
    • Legumbres: garbanzos, soja, guisantes o lentejas muy cocinados y preferentemente, triturados. Tofu, 13 minutos hervido. Seitán, 20 minutos hervido. Evitar las muy flatulentas: habas, judías secas.
    • Huevos: pasados por agua, huevo escalfado, tortilla francesa, tortilla de patatas hervidas (no fritas). Evitar el huevo frito, huevos estrellados o revueltos.
    • Carne y pescados: pescado blanco y azul, carne blanca (pavo, pollo, conejo), colas de gambas, lonchas de pavo o pollo, atún en aceite, pulpo y sepia muy cocidos. El pescado se digiere mejor que la carne. Masticar muy bien. Cocinar en papillote, microondas, hervidos, caldos, sopas. Evitar los fritos, asados, plancha, cocciones sin aceite, carpaccio, carne o pescado crudo y las cocciones secas. Los alimentos deben quedar con textura suave. Evitar la carne roja, embutidos, marisco y conservas (anchoas).
    • Frutas: plátano, higos (pan de higos), pera, manzanas no ácidas (al horno o compota), dulce de membrillo, melón, papaya, sandía, níspero, lichi, coco, melocotones, mango, albaricoque, nectarina, uvas, arándanos. Evitar los vasos de zumo de naranja enteros (pueden causar dolor) y las frutas ácidas (mandarina, kiwi, fresas, piña en su  jugo, frambuesa, etc.) mejor tomarlas después de las comidas.
    • Verduras y hortalizas: zanahoria, calabaza, remolacha, calabacín, cebolla cocida, lechuga, judía verde, puerros, nopalitos, berenjena, rúcula, col, palmitos. Tomar con moderación brócoli, coliflor, coles de Bruselas, alcachofas, cardos, espinacas o acelgas. Evitar los encurtidos, chucrut, pepinillos en vinagre, cebolletas, conservas en vinagre, aceitunas de aperitivo, pimientos, tomate, salsas de tomate, ajo crudo, cebolla cruda, frituras y tempuras. Mejor que las verduras y hortalizas estén hervidas, cortadas en juliana, en cremas, purés o sopas.
  • Suplementos nutricionales, entre los suplementos que contribuyen a la mejora de las úlceras se encuentran:
    • Vitamina E: La ingestión de suplementos nutricionales con esta vitamina protege las membranas celulares de la oxidación mediante la protección de los componentes de las células y membranas del organismo. La falta de esta vitamina produce cambios degenerativos en las células de algunos tejidos.
    • Vitamina A: La ingestión de suplementos ricos en vitamina A favorece la protección de las mucosas gástricas.
    • Vitamina B12: Imprescindible, la falta de esta vitamina suele producirse por la disminución de jugos gástricos, lo que ayuda a no caer en enfermedades que puede producir por falta de vitamina B12.
    • Aloe Vera: El gel de Aloe Vera tiene propiedades regeneradoras. En casos de inflamación del estómago, acidez gástrica, gastritis y úlceras gástricas el jugo de Aloe Vera tiene un potente valor recuperador de la mucosa gástrica.
    • Ajo: El ajo tiene propiedades antibióticas que ayudan a tratar las úlceras al combatir la Helicobacter pylori (junto con el tratamiento médico). El ajo presenta contraindicaciones cuando se utilizan medicamentos anticoagulantes.
    • Arándanos: Debido a los flavonoides de los arándanos convierten a estos pequeños frutos en un alimento beneficioso para personas que sufren complicaciones estomacales como las úlceras. Los flavonoides pueden inhibir el desarrollo de la bacteria Helicobacter pylori, poseen una propiedad "antiadherente" que dificulta que los microorganismos se adhiera a las paredes del estómago.
    • Probióticos:  Eficaces con la bacteria patógena Helicobacter pylori. Los probióticos pueden interferir en la medicación para enfermedades autoinmunes (SIDA, cáncer, lupus, etc.) No se deben tomar en el embarazo (consultar con el médico).

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